“Que la Virgen del Valle los acompañe en este camino”, les dijo Mons. Urbanč a los cuatro jóvenes que comenzarán la experiencia de discernimiento vocacional.
En la mañana del miércoles 15 de abril quedó inaugurada
Casa Nazareth, Comunidad de Discernimiento Vocacional, un espacio que
proporcionará tres pilares para el discernimiento de jóvenes que tengan
inquietudes vocacionales a la vida sacerdotal o religiosa: la Oración, la vida
fraterna en comunidad y el autoconocimiento.
La Santa Misa, presidida por el obispo diocesano, Mons.
Urbanč, y concelebrada por el vicario general de la diócesis, Pbro. Julio
Murúa; el responsable de Casa Nazareth, Pbro. Diego Manzaraz, y otros
sacerdotes del clero local, se celebró en el templo parroquial de San José
Obrero, jurisdicción a la que pertenece este espacio.
Participaron de la celebración Eucarística, los cuatro
jóvenes que inicialmente se incorporaron a Casa Nazareth, dos de ellos
provenientes de Recreo, quienes se encontraban acompañados por sus familias y
otras personas que de una forma u otra están colaborando con este lugar de
discernimiento vocacional.
Al comienzo de la Misa, el Pbro. Víctor Vizcarra leyó el decreto
por el cual Mons. Urbanč dispuso la creación de esta Casa.
Referencia
vocacional
Luego de la proclamación de las lecturas bíblicas, el
Obispo, en su homilía, comenzó expresando que la fundación de un espacio como
el que ahora nacía es un largo sueño que él tiene desde hace 19 años, cuando
comenzó su misión episcopal. A continuación, agradeció a “Marcos, Lautaro,
Gonzalo y Rodrigo, que han aceptado hacer este camino de discernimiento juntos
y lo hacen con el Padre Diego y acompañados de todo este presbiterio”, expresó
y agregó: “Así que vamos a tener ahora con Casa Nazareth una hermosa referencia
de este trabajo vocacional que tanta falta hace para nuestra diócesis y a la
Iglesia en general, en todo el mundo”. Luego agradeció a los padres, a las
familias de los chicos, entre ellos, a quienes vinieron de Recreo junto con su
párroco, el Pbro. Humberto Carrizo.
Más adelante, Mons. Urbanč, dirigiéndose a los jóvenes,
dijo: “¿Cuál es el secreto de esta experiencia que van a hacer durante este
año? Es poner la mirada en Jesús. Nada más. No piensen en ser curas. Eso es una
cosa... miren, Santa Teresa de Ávila dice: «No busquen los consuelos de Jesús, el
consuelo precioso de Jesús es el sacerdocio, pero eso no es Jesús, busquen al
Jesús de los consuelos». Entonces, es buscarlo a Jesús. Ustedes tienen que
descubrir a Jesús y tener una experiencia profunda de Él. Si ustedes logran
esto, lo que les pida Jesús lo van a hacer”.
Después les habló del don del celibato, que deben pedirlo
insistentemente al Señor y les señaló: “Este año es para eso, para que ustedes,
mirando a Jesús, descubran si tienen ese don y si están dispuestos a vivirlo
con alegría. No tengan miedo. Jesús no quita nada, lo da todo. Y si Él les pide
el corazón, es para llenarlo de un Amor que no se acaba, de un Amor que llega a
todos, de un Amor que nos hace verdaderamente libres”.
Hacia el final comprometió su oración por ellos, les pidió
a las familias y a los amigos de estos jóvenes que recen también e invocó a la
Virgen del Valle, cuyo septenario estamos celebrando en estos días: “Que la
Virgen del Valle, nuestra Madre, Ella que también vivió este don de la entrega
total a Dios, los acompañe en este camino. Que Ella les enseñe a decir siempre «sí»
a la voluntad de Dios, con la misma confianza y el mismo amor con que Ella lo
hizo”.
“El
que lleva adelante la obra es Dios”
Al término de la Santa Misa, el Pbro. Diego Manzaraz,
responsable de Casa Nazareth, manifestó que no ocultaba que junto a la alegría de
comenzar esta experiencia no dejó de sentir miedo, “pero hay una certeza que
sostiene siempre -dijo- y es que el que lleva adelante la obra es Dios. Él es
el que hace, conduce, guía, acompaña, hace fructificar. Es, entonces, en el
Señor, en quien ponemos nuestra confianza. Esta experiencia será una
experiencia de un encuentro más profundo con Jesús, que nos ayudará a tener esa
certeza y esa claridad que es Cristo, que conduce la historia y que guía
nuestras vidas”.
Asimismo, expresó su gratitud “a Monseñor por la confianza,
por encomendarme esta tarea de acompañar a estos jóvenes y al presbiterio por
su presencia y su colaboración. Gracias a las familias por el apoyo constante,
se nota el cariño y el compromiso que tienen con la vocación de sus hijos. A
Marcos, a Lautaro, a Gonzalo y a Rodrigo, decirles que no están solos. Estamos
todos aquí para caminar juntos. Este tiempo en Casa Nazareth será de mucha
bendición, un tiempo para profundizar en la amistad con Jesús, como bien nos
decía recién el Obispo. Cuenten conmigo para lo que necesiten, para charlar,
para rezar, para compartir la vida cotidiana. Vamos a pedirle al Espíritu Santo
que nos guíe en cada paso que demos. ¡Bienvenidos y que sea un gran año para
todos!”.
Posteriormente, los presentes pasaron a la Casa para
compartir un brindis y las expectativas por esta experiencia, que comenzó un 15
de abril, la misma fecha en la que hace 135 años -tres días después de la
Coronación de la Imagen de Nuestra Madre del Valle- se inauguraba el Seminario
Eclesiástico de Catamarca.
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