siguenos en facebook Canal de youtube siguenos en facebook

08 septiembre 2026

Más 20 parejas de novios se prepararon para el Matrimonio

Los días 5 y 6 de septiembre, se realizó el noveno encuentro de la Catequesis de Inmediata Preparación al Matrimonio (IPM) de este año, que tuvo como escenario el salón de la Iglesia Inmaculado Corazón de María.

Este nuevo grupo estuvo conformado por 21 parejas de novios que se prepararon para recibir el Sacramento del Matrimonio, a través de charlas, dinámicas y encuentro fraterno.

Esta propuesta es organizada de forma mensual por la Pastoral Familiar y el Movimiento Familiar Cristiano.

El próximo encuentro se realizará del 5 al 7 y del 12 al 14 de octubre, en la sede parroquial de San Nicolás de Bari, en el barrio La viñita, zona sur de Capital.

Fotos: facebook e instagram Prensa Iglesia Catamarca / @DiocesisCat / Canal whatsapp: Prensa Diócesis Catamarca

07 septiembre 2026

🦁 LEÓN XIV LLEGA · Faltan 62 días

🕊️ "También se puede herir con las palabras"

 

En 2014, el Papa Francisco nombró al padre Robert Prevost obispo de Chiclayo, en el norte del Perú. Fue ordenado el 12 de diciembre, fiesta de la Virgen de Guadalupe, y durante casi nueve años caminó con ese pueblo. Ahí aprendió lo que después, ya Papa, les dijo a los embajadores del mundo entero:

 

"La paz se construye en el corazón y a partir del corazón, arrancando el orgullo y las reivindicaciones, y midiendo el lenguaje, porque también se puede herir y matar con las palabras, no sólo con las armas".

 

💭 Antes de la paz del mundo está la paz de tu mesa, de tu grupo de WhatsApp, de lo que decís cuando te enojás. ¿Qué palabra podés medir hoy?

 

📖 Discurso al Cuerpo Diplomático acreditado ante la Santa Sede. Viernes, 16 de mayo de 2025.

 

Seguí leyendo este texto acá 👉 https://www.vatican.va/content/leo-xiv/es/speeches/2025/may/documents/20250516-corpo-diplomatico.html 

(Aporte de la CEA preparando la visita del Santo Padre)

Fotos: facebook e instagram Prensa Iglesia Catamarca / @DiocesisCat / Canal whatsapp: Prensa Diócesis Catamarca

Falleció la Hna. Laura Rivas de la Congregación de la Sagrada Familia de Nazaret en Belén

En la mañana de este lunes 7 de septiembre, a los 81 años de edad, entregó su vida al Señor la Hna. Laura del Carmen Rivas, perteneciente a la Congregación de la Sagrada Familia de Nazareth, en la ciudad de Belén.

Sus restos son velados en la capilla del Colegio Virgen de Belén, donde este miércoles 9, a las 10.00, se celebrará la Misa de cuerpo presente. Luego recibirá cristiana sepultura en el cementerio municipal de Belén.

La religiosa era oriunda de la localidad de Londres, en el departamento Belén, había nacido el 23 de julio de 1945, y tenía 56 años de consagración total a Dios y a la Iglesia.

Realizó sus estudios primarios y secundarios en Belén y luego se trasladó a La Plata, Buenos Aires, donde se preparó para la vida religiosa, realizando sus votos el 29 de diciembre de 1970. Fue Madre Superiora de la Congregación en Belén y había celebrado sus Bodas de Oro como consagrada en 2020.

Mientras residía en Buenos Aires se recibió de maestra y después volvió a Belén, donde ejerció la docencia en los distintos niveles educativos del Instituto Virgen de Belén, donde fue directiva y fue representante legal.

Tuvo un importante rol en la vida institucional de la escuela especial N° 4 San José de la ciudad de Belén, que inicialmente funcionaba en dependencias del Colegio Virgen de Belén, hasta que ella gestionó la creación del edificio propio. Allí se desempeñó ad honorem con total dedicación y cariño a los chicos que recibían educación especial en ese rincón del Oeste catamarqueño.

Durante unas cuatro décadas fue sembrando su labor apostólica, educativa y social en Belén, llegando con alegría y esperanza a las comunidades barriales, visitando a los ancianos y enfermos en sus casas y hospitales.

Toda su misión fue realizada con mucho celo, responsabilidad y permanente formación ya que seguía estudiando, investigando en el afán de ofrecer lo mejor a quienes el Señor ponía en su camino.

Toda la comunidad de Belén, y en especial el Instituto Virgen de Belén, la recuerda con cariño y respeto por su servicio y entrega generosa.

 

Condolencias del Obispo y del Clero

“Felices los que mueren en el Señor porque sus obras los acompañan”, Apoc. 14, 13.

 

El obispo diocesano, Mons. Luis Urbanč, y el Clero de Catamarca expresan sus condolencias por la partida a la Casa del Padre de la Hna. Laura del Carmen Rivas, perteneciente a la Congregación de la Sagrada Familia de Nazareth de Belén.

Agradecen al Señor por su servicio a la Diócesis de Catamarca a través de su consagración religiosa y su valiosa tarea educativa; elevan plegarias por el eterno descanso de su alma y acompañan con la oración a su familia, amigos y especialmente a la comunidad educativa del Instituto Virgen de Belén en este momento de dolor, con la esperanza puesta en Jesús Resucitado y el amor de Nuestra Madre del Valle.

Foto: facebook e instagram Prensa Iglesia Catamarca / @DiocesisCat / Canal whatsapp: Prensa Diócesis Catamarca

Jubilosa acción de gracias a la Madre del Valle por su protección a 22 años del sismo

“Gracias, Madre, por ser refugio seguro en las horas de angustia”, dijo el Obispo en su homilía.

 

Con memoria agradecida, durante la mañana de este lunes 7 de septiembre, los catamarqueños vivieron jubilosos el cierre de la Fiesta de la Protección de Nuestra Madre del Valle a 22 años del sismo, enmarcada en el Año Jubilar Diocesano por el Bicentenario del nacimiento del Beato Mamerto Esquiú.

Los actos litúrgicos centrales de este día marcaron el cierre del triduo animado por el lema "Lirio de los Valles, cuida a tus hijos", que este año tuvo la particularidad de la histórica visita de la Imagen cuatro veces centenaria a sus hijos del sur capitalino, llegando hasta Valle Chico, en una emotiva y fervorosa manifestación de fe mariana.

A las 8.53, hora en que se produjo el movimiento telúrico, el sonido de las campanas se asoció a la acción de gracias de todo el pueblo creyente de Catamarca, que saludó a la Madre Morena junto al Obispo diocesano y los sacerdotes, quienes se ubicaron formando un abanico ante la prodigiosa Imagen de la Madre de Jesús en su advocación del Valle.

Inmediatamente, se celebró la Santa Misa presidida por el obispo diocesano Mons. Luis Urbanč, y concelebrada por el vicario general, Pbro. Julio Murúa; el rector del Santuario Catedral, Pbro. Juan Ramón Cabrera; el rector del Santuario de la Gruta, Pbro. Santiago Granillo; el vicario de Educación, Pbro. Lucas Segura; los capellanes del Santuario Catedral, Pbros. Luis Páez y Leandro Roldán; los párrocos de Santa Rosa de Lima (Capital), Pbro. Julio Quiroga del Pino; San Nicolás de Bari, Pbro. Daniel Pavón; Espíritu Santo, Pbro. Víctor Vizcarra; Santa Cruz, Pbro. Guillermo Chanquía; San José Obrero, Pbro. Julio Ávalos; San Jorge, Pbro. Héctor Moreno; Sagrado Corazón de Jesús, Pbro. Armengol Acevedo; San Pío X, Pbro. Héctor Salas; San José de Piedra Blanca, Pbro. Marcelo Amaya; Nuestra Señora de Luján (Chumbicha), Pbro. Domingo Chaves; Nuestra Señora del Rosario (Ambato), Pbro. Rogelio Suárez; Nuestra Señora del Rosario (Paclín), Pbro. Martín Brizuela; el vicario parroquial de Nuestra Señora de Belén, Pbro. Roberto Ochoa; el padre Ángel Nieva, y el sacerdote franciscano Fray Marcos Porta, quienes llegaron a honrar a la Madre Morena.

Participaron autoridades civiles, entre ellas el senador por Capital, Dr. Ramón Figueroa Castellanos; la diputada provincial Verónica Mercado Verónica Vallejos; y de las fuerzas de seguridad, Inspector General de Policía, Crio. Gral. Sebastián Eduardo Carrizo; Jefe de la Delegación Provincial Catamarca del Ejército Argentino, Coronel de Arsenales Alberto Gabarrón; Jefe Departamento Investigaciones Judiciales, Crio. My. Lic. José Julio Acevedo; Jefa Departamento Logística, Crio. My. Silvia González; Jefe Departamento Operaciones Policiales, Crio. My. Lic. Diego Ance; oficiales superiores, jefes, subalternos, suboficiales y agentes de distintas dependencias policiales; miembros de instituciones, movimientos, pastorales, grupos eclesiales, peregrinos de parroquias y fieles en general, quienes desbordaron el Santuario ocupando el Paseo de la Fe.

 

“Su intercesión transformó la tragedia en

un símbolo de fe y cohesión comunitaria”

“Nos hemos congregado en torno a la Sagrada Imagen de Nuestra Señora del Valle -comenzó diciendo en su homilía Mons. Urbanč- para agradecer su ininterrumpida protección sobre nuestra Provincia. Hace unos minutos atrás recordábamos el terrible instante en que comenzó a temblar la tierra aquel inolvidable 7 de septiembre de 2004. A pesar del pánico generalizado y del colapso parcial de algunos edificios históricos, el evento derivó en una profunda manifestación de devoción espiritual y de gratitud porque no tuvimos que lamentar ninguna muerte directa como consecuencia de derrumbes. La atribución de este hecho a la intercesión de la Virgen del Valle transformó la tragedia en un símbolo de fe y cohesión comunitaria”.

Entonces, consideró que la fiesta anual de la Protección “preserva la memoria colectiva del impacto sísmico y refuerza la identidad religiosa de los catamarqueños”.

Más adelante reflexionó sobre el Evangelio proclamado de la Boda de Caná, señalando que fue el primero de los signos que Jesús hizo y “nos abre la puerta a la vida pública de Jesús a través de un gesto de profunda cotidianidad, como es participar en una fiesta de casamiento. En este escenario de alegría, donde el vino comienza a faltar, emerge con fuerza serena la figura de la Santísima Virgen María. Ella no es una mera espectadora en el banquete; es la mirada atenta que percibe la necesidad antes de que se transforme en vergüenza para los esposos”, dijo el Obispo y agregó: “La Virgen María nos enseña el valor de la observación compasiva. Mientras los invitados disfrutan, ella advierte el apuro de la familia. Su intercesión no nace del compromiso, sino del amor atento que cuida los detalles más sencillos de la vida humana. Así obró durante el angustioso sismo del 2004. Nadie le pidió que nos cuidara, sencillamente lo hizo”.

Luego, interpretó: “Al decir a su Hijo «No tienen vino», María no impone una solución ni exige un milagro; presenta la necesidad con total confianza en la bondad de Dios. Nos enseña a poner ante el Señor las carencias del corazón sin pretender dictarle los tiempos ni los modos. La última palabra que los Evangelios registran de María es el testamento espiritual más profundo para todo discípulo: «Hagan lo que Él les diga». Ella no busca el protagonismo; señala de manera constante a Jesús como la fuente de la salvación y la transformación. También a nosotros y a los que vendrán, la Madre Celestial, nos recuerda que hagamos siempre lo que Jesús nos enseña para que nunca nos falte la protección y bendición divina a nuestros hogares y trabajos”.

Hacia el final, Mons. Urbanč imploró: “Virgen del Valle, Madre querida y Protectora de nuestro pueblo, hoy acudimos a Ti con el corazón lleno de gratitud y devoción. Recordamos con fe el día en que tu mano invisible nos amparó, cuando la tierra tembló y tu manto materno nos preservó de todo peligro. Gracias, Madre, por ser refugio seguro en las horas de angustia, por velar por nuestras familias y sostener la esperanza de nuestras comunidades. Tú, que escuchas el clamor de tus hijos en la prueba, sigue siendo la muralla firme que nos libra de las tempestades del alma y del cuerpo. Te pedimos que bendigas nuestros hogares, que guíes a quienes sufren y fortalezcas nuestra fe en los días inciertos. Enséñanos a acudir a tu Hijo Jesús con la misma confianza con la que en Caná le dijiste: «No tienen vino». Bajo tu amparo nos acogemos, Santa Madre de Dios. No desatiendas nuestras súplicas en las necesidades, antes bien, líbranos siempre de todo mal y mantennos unidos en el amor y la verdad”.

Luego de la Comunión, toda la asamblea alabó a la Madre Santísima del Valle con el canto y rezó la oración de consagración.

Seguidamente, la Sagrada Imagen salió al atrio en la urna celeste portada por miembros de Infantería de la Policía de la Provincia, dando inicio a la Solemne Procesión alrededor de la plaza 25 de Mayo.

A su regreso al templo catedralicio, el Obispo impartió la bendición final, y entre cantos, vivas y aplausos, la Madre Morena volvió al Camarín donde recibe diariamente el amor de sus hijos, que hoy la aclaman como Protectora, al igual que lo hicieron a lo largo de las generaciones.


TEXTO COMPLETO LA HOMILÍA

Queridos hermanos:

Nos hemos congregado en torno a la Sagrada Imagen de Nuestra Señora del Valle para agradecer su ininterrumpida protección sobre nuestra Provincia. Hace unos minutos atrás recordábamos el terrible instante en que comenzó a temblar la tierra aquel inolvidable 7 de septiembre de 2004. A pesar del pánico generalizado y del colapso parcial de algunos edificios históricos, el evento derivó en una profunda manifestación de devoción espiritual y de gratitud porque no tuvimos que lamentar ninguna muerte directa como consecuencia de derrumbes. La atribución de este hecho a la intercesión de la Virgen del Valle transformó la tragedia en un símbolo de fe y cohesión comunitaria.

La ausencia de pérdidas humanas llevó a la comunidad a reinterpretar la magnitud del desastre a través de una lente providencial. La festividad anual de la Fiesta de la Protección preserva la memoria colectiva del impacto sísmico y refuerza la identidad religiosa de los catamarqueños.

La figura de la Morenita del Valle actuó como un eje de contención emocional en momentos de incertidumbre. La veneración colectiva sirvió de amortiguador social para procesar el trauma sísmico.

Por tanto, la percepción de la protección divina en 2004 se mantiene viva como un pilar fundamental en la vivencia de la fe católica catamarqueña, que con este Triduo pretende hacer tomar conciencia a las generaciones presentes y futuras el maternal cuidado que recibimos de la Madre de Dios en tan variadas circunstancias de la vida.

El texto del Evangelio de San Juan 2,1-11, el primero de los signos que Jesús hizo con ocasión de una Boda en Caná de Galilea nos abre la puerta a la vida pública de Jesús a través de un gesto de profunda cotidianidad, como es participar en una fiesta de casamiento. En este escenario de alegría, donde el vino comienza a faltar, emerge con fuerza serena la figura de la Santísima Virgen María. Ella no es una mera espectadora en el banquete; es la mirada atenta que percibe la necesidad antes de que se transforme en vergüenza para los esposos.

La Virgen María nos enseña el valor de la observación compasiva. Mientras los invitados disfrutan, ella advierte el apuro de la familia. Su intercesión no nace del compromiso, sino del amor atento que cuida los detalles más sencillos de la vida humana. Así obró durante el angustioso sismo del 2004. Nadie le pidió que nos cuidara, sencillamente lo hizo.

Al decir a su Hijo «No tienen vino», María no impone una solución ni exige un milagro; presenta la necesidad con total confianza en la bondad de Dios. Nos enseña a poner ante el Señor las carencias del corazón sin pretender dictarle los tiempos ni los modos.

La última palabra que los Evangelios registran de María es el testamento espiritual más profundo para todo discípulo: «Hagan lo que él les diga». Ella no busca el protagonismo; señala de manera constante a Jesús como la fuente de la salvación y la transformación. También a nosotros y a los que vendrán, la Madre Celestial, nos recuerda que hagamos siempre lo que Jesús nos enseña para que nunca nos falte la protección y bendición divina a nuestros hogares y trabajos.

Jesús transforma el agua de las purificaciones en un vino abundante y de excelente calidad. Por medio del "sí" de María al actuar como mediadora, la escasez humana se convierte en la plenitud de la alianza divina, que sobrepuja toda imaginación humana.

Las vasijas de piedra de Caná representan la vida que muchas veces se queda vacía, seca o rutinaria. María nos invita hoy a acudir a Cristo con la misma disposición, confiando en que cuando seguimos su palabra, lo ordinario se transforma en motivo de fiesta y renovación espiritual, a la vez, de compromiso más estrecho con la misión que Dios nos ha confiado a todos los bautizados: edificar el Reino de Dios.

Virgen del Valle, Madre querida y Protectora de nuestro pueblo, hoy acudimos a Ti con el corazón lleno de gratitud y devoción. Recordamos con fe el día en que tu mano invisible nos amparó, cuando la tierra tembló y tu manto materno nos preservó de todo peligro. Gracias, Madre, por ser refugio seguro en las horas de angustia, por velar por nuestras familias y sostener la esperanza de nuestras comunidades. Tú, que escuchas el clamor de tus hijos en la prueba, sigue siendo la muralla firme que nos libra de las tempestades del alma y del cuerpo. Te pedimos que bendigas nuestros hogares, que guíes a quienes sufren y fortalezcas nuestra fe en los días inciertos. Enséñanos a acudir a tu Hijo Jesús con la misma confianza con la que en Caná le dijiste: «No tienen vino». Bajo tu amparo nos acogemos, Santa Madre de Dios. No desatiendas nuestras súplicas en las necesidades, antes bien, líbranos siempre de todo mal y mantennos unidos en el amor y la verdad. Amén

¡¡¡Viva la Virgen del Valle!!!   ¡¡¡Viva el Beato Mamerto Esquiú!!!

#FiestaDeLaProtecciónCatamarca2026

#MadreDelValleProtectora

#ProtecciónSismo2004

Fotos: facebook e instagram Prensa Iglesia Catamarca / @DiocesisCat / Canal whatsapp: Prensa Diócesis Catamarca