siguenos en facebook Canal de youtube siguenos en facebook

01 junio 2026

Se inicia el Mes del Sagrado Corazón de Jesús

La comunidad parroquial del Sagrado Corazón de Jesús se dispone a iniciar el mes dedicado a su Santísimo Patrono, con celebraciones litúrgicas y otras actividades. 

PROGRAMA

Todos los días

18.15 Rezo del Mes del Sagrado Corazón de Jesús.

19.00 Santa Misa. 

Viernes 5 de junio

Primer viernes: Consagración de nuevos miembros de la Guardia de Honor del Sagrado Corazón.

Sábado 6

11.00 Bautismos.

15.30 Peregrinación al Santuario para participar de la Santa Misa y Procesión de Corpus Christi. Todas la Comunidades se concentran en la Sede Parroquial. 

Sábado 6 y domingo 7

Colecta Nacional de Cáritas. Se realiza el aporte para ayudar a los más necesitados.

Viernes 12

19.00 Santa Misa de la Solemnidad del Sagrado Corazón de Jesús. Los que lo hayan solicitado y se hayan preparado hacen la Consagración al Sagrado Corazón de Jesús.

Sábado 13

10.30 Visita de la imagen del Sagrado Corazón a la Comunidad de Bajo Hondo.

11.30 a 17.00 Peña comunitaria en honor del Sagrado Corazón de Jesús 

17.00 Visita de la imagen del Sagrado Corazón a la Comunidad de San Cayetano.

Domingo 14

10.00 Visita de la imagen del Sagrado Corazón a la Comunidad de Nuestra Señora de Guadalupe, barrio Monte Cristo.

Viernes 19

19.00 Santa Misa con la Unción de los enfermos.

Domingo 21

10.00 Visita de la imagen del Sagrado Corazón a la Comunidad del Divino Niño, barrio Villa Eumelia.

Culminación Solemne del Mes del Sagrado Corazón de Jesús

Domingo 28

17.00 Procesión con la Imagen del Sagrado Corazón. Salida desde la Iglesia de San Cayetano.

18.00 Santa Misa.

19.00 Recreación y chocolate comunitario.

Sagrado Corazón de Jesús, en Ti confío.

Foto: facebook e instagram Prensa Iglesia Catamarca / @DiocesisCat / Canal whatsapp: Prensa Diócesis Catamarca

 

El padre Carlos Bazán celebró si primera Misa en el Oratorio Divino Niño Jesús

“Les pido que recen para que este ministerio sea fecundo”, dijo a la comunidad, e invitó a los niños y jóvenes que sientan el llamado a responderle a Jesús.

 

En la mañana del domingo 31 de mayo, el flamante sacerdote Carlos Daniel Bazán celebró su primera Misa en el Oratorio Divino Niño Jesús ubicado en el barrio Villa Eumelia, comunidad que lo vio nacer y donde se fue gestando su vocación de especial consagración a Dios y al servicio de la Iglesia.

En un clima de mucha alegría, los vecinos, entre los que destacó la presencia de los niños, de ese sector del sur capitalino se congregaron en el pequeño oratorio para participar de esta celebración eucarística, dando gracias al Padre Bueno por este don de sacerdocio de Carlos y acompañarlo en este día tan especial.

La Santa Misa fue concelebrada por el padre Salvador Acevedo, párroco del Sagrado Corazón de Jesús, jurisdicción a la que pertenece esta comunidad.

En su homilía, el padre Carlos se refirió a la Solemnidad de la Santísima Trinidad que se celebró en esta jornada dominical, explicando de manera sencilla el misterio del Dios Uno y Trino: Padre, Hijo y Espíritu Santo.

Luego de la consagración y de la Comunión, dirigió unas sentidas palabras en las que expresó: “Soy de acá, específicamente a media cuadra, vine de niño a esta comunidad donde inicié mi camino de fe, recibí los sacramentos, fui catequista, estuve en el grupo de jóvenes, y por eso esta comunidad tiene un gran significado, y hoy se los agradezco”. Y recordó que “en este altar, en el que venía a ayudarlo al padre (Gerardo) Denett, y hoy me veo aquí, que todo sea para mayor gloria de Dios”.

“Sé que este este ministerio que se me confía no es para mí, y créanme que no lo merezco. Es Dios el que me ha llamado para seguirlo, y me ha confiado este ministerio por medio del cual voy a asistir a tantos hermanos. Por eso estoy agradecido con la comunidad que me ha recibido desde un principio. Ahora tenemos la dicha de compartir este Eucaristía y saber eso, que todos somos hermanos, que todos los tenemos que ayudarnos, sobre todo con la oración. Por eso les pido que siempre recen por mí. Con algunos vecinos comparto más de cerca, con otros quizás no, pero sepan que acá van a tener a alguien con quien contar”, manifestó.

 

Animarse a responderle a Dios

Asimismo, expresó: “Que esto nos sirva para que los niños, los jóvenes que sientan el llamado de Dios, se animen, que puedan responderle a Jesús porque Él no les va a quitar nada, al contrario, les va a dar mucho más. Yo tengo mi familia, mis padres, mis hermanos, pero hoy Dios con esta tarea me dio más, me dio una familia grande, que es la Iglesia. Por eso, les pido que recen para que este ministerio sea fecundo, para que pueda llevar a Jesús a los demás, que no sea yo el que aparezca sino Jesús. Y cada uno de ustedes también está llamado a llevar a Jesús a los demás. Entonces hoy cuando vayan a su hogar, a su familia, compartan esta alegría de que se encontraron con Jesús en ese pan que se ha partido y se ha compartido”.

“De todo corazón, agradezco a Jimena, a Magdalena, y a todos los que han hecho posible este camino con la oración, con la compañía, con la cercanía, a todos ustedes les brindo un fuerte aplauso”, concluyó.

Luego de la bendición final, todos los presentes besaron las manos consagradas del nuevo sacerdote, que fueron ungidas por el Obispo con el Santo Crisma el día de su ordenación llevada a cabo el pasado viernes 29, y lo saludaron con mucho afecto.

Como corolario de esta hermosa jornada de fe, compartieron un rico chocolate.

Recordamos que el sábado 30 celebró su primera Misa en la sede parroquial del Sagrado Corazón de Jesús, y el domingo por la tarde en la capilla María Auxiliadora de Los Altos, jurisdicción de la parroquia Santa Rosa, donde viene realizando su experiencia pastoral.

Fotos y videos: facebook e instagram Prensa Iglesia Catamarca / @DiocesisCat / Canal whatsapp: Prensa Diócesis Catamarca

31 mayo 2026

Mons. Urbanč: “Llegar a los 44 años de sacerdocio no es un logro personal; es un milagro de la misericordia de Dios”

En esta misma celebración, reflexionó en torno al encuentro que se realiza en Catamarca, afirmando que la Pastoral Social “es el amor trinitario haciéndose carne en las calles, en los barrios y en las periferias de nuestro mundo”.

 

En la noche del sábado 30 de mayo, día de San Fernando, rey, el obispo diocesano, Mons. Luis Urbanč, dio gracias a Dios por sus 44 años de sacerdocio durante la Santa Misa que presidió en la capilla de la casa de retiros espirituales Emaús, donde se lleva a cabo el Encuentro de Equipos de Pastoral Social del NOA, que finaliza este domingo.

Lo acompañaron concelebrando sus hermanos en el episcopado, Mons. Dante Braida, de La Rioja; Mons. José Antonio Díaz, de Concepción; y Mons. Luis Scozzina; el padre Lucas Segura, responsable de la Pastoral Social de Catamarca; entre otros presbíteros participantes del encuentro, y su hermano Francisco Urbanč, sacerdote de la Arquidiócesis de Tucumán, quien llegó para compartir esta acción de gracias.

En su homilía reflexionó sobre la Santísima Trinidad, afirmando que “celebramos a un Dios que no es soledad ni aislamiento, sino que es familia, comunión y un desborde inagotable de amor”.

Luego se refirió a esta fecha importante en su vida de consagrado, compartiendo con la asamblea que “para mí, esta fiesta tiene un matiz profundamente personal y emotivo, pues estoy dando gracias por 44 años de vida sacerdotal, de caminar junto al Santo Pueblo de Dios como sacerdote, intentando ser un instrumento, aunque frágil, de ese Amor Trinitario”.

“Al mirar hacia atrás en estos 44 años de ministerio, me doy cuenta de que la vida de un sacerdote sólo tiene sentido a la luz de este misterio trinitario. Mi ministerio comenzó y se sostiene en esas mismas palabras con las que tantas veces he bautizado a tantos niños y adultos: ‘En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo’. Todo lo que un sacerdote hace, no lo hace en su propio nombre. Cuando perdono los pecados en el confesionario, cuando consagro el pan y el vino en el altar, cuando unjo a los enfermos, es la Trinidad misma la que actúa, sana y salva a través de mis manos cansadas y pecadoras”, reflexionó.

Y continuó: “Si Dios es familia, la vocación principal del sacerdote es construir comunidad. A lo largo de estas más de cuatro décadas, mi mayor deseo ha sido reunir a los redimidos por Cristo alrededor de la mesa del Altar, intentando que nuestras comunidades fueran un reflejo terrenal de esa familia celestial. He compartido alegrías en tantas bodas y bautismos, y he llorado en las despedidas y en el dolor. En todas esas experiencias, he visto a Dios presente entre nosotros”.

 

“Un milagro de la misericordia de Dios”

Con emoción consideró que “llegar a los 44 años de sacerdocio no es un logro personal; es un milagro de la misericordia de Dios. Como ser humano, he tenido mis fallas, mis dudas y mis momentos de fatiga. Pero en cada instante de debilidad, el amor del Padre me ha levantado, la amistad del Hijo me ha guiado y el fuego del Espíritu Santo ha renovado mi vocación. Hoy, la palabra que más resuena en mi corazón es Gracias. Gracias a Dios Trinidad” y “a la Iglesia, en la que está representada mi familia de origen, la parroquia en la que crecí, las parroquias en las que serví, el seminario Mayor de Tucumán y esta diócesis de Catamarca”.

Luego se confió a las plegarias del Pueblo de Dios: “Les pido hoy un regalo especial por este aniversario: sigan rezando por mí. Recen para que, en los años que Dios me conceda seguir sirviendo, mi vida sea una alabanza continua. Que todo lo que haga, diga y piense sea siempre: Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo, ahora y por los siglos de los siglos”.

 

El corazón de la Pastoral Social

Para iluminar la primera jornada de trabajo de los participantes del encuentro de la Pastoral Social del NOA, que culmina este domingo 31, señaló que “si creemos que hemos sido creados a imagen y semejanza de este Dios-Comunión, entonces nuestra fe no puede vivirse en el aislamiento. Y es aquí, exactamente, donde está el corazón de nuestra Pastoral Social, que no es una ‘ONG piadosa’ ni un simple departamento de reflexión o beneficencia de la Iglesia. Es el intento valiente y cotidiano de hacer que nuestra sociedad se parezca un poco más a la Trinidad. Es el amor trinitario haciéndose carne en las calles, en los barrios y en las periferias de nuestro mundo”.

También manifestó que “desde la Pastoral Social, mirar el mundo con los ojos del Padre significa reconocer la dignidad inalienable de cada ser humano. Cuando la sociedad descarta al anciano, ignora al migrante, invisibiliza al pobre o se olvida del que no produce, está rompiendo el sueño del Padre. Nuestro trabajo social es, ante todo, un acto de fe en la Creación: es recordarle a cada persona herida por la injusticia que tiene un Padre que la ama y que su vida tiene un valor sagrado”.

 

“La pedagogía de la Trinidad en el mundo”

Más adelante expresó que “la Pastoral Social es, en definitiva, la pedagogía de la Trinidad en el mundo. Es pasar del ‘yo’ egoísta al ‘nosotros’ solidario y fraterno. Por tanto, hermanos, si comulgamos el Cuerpo de Cristo el domingo, pero somos indiferentes al cuerpo sufriente de Cristo en nuestros barrios el lunes, nuestra fe está incompleta y enferma. La Trinidad nos llama a salir de nosotros mismos y ponernos en los zapatos del otro”.

Hacia el final pidió “al Padre que nos dé sus ojos para ver la dignidad de todos, al Hijo que nos preste sus manos para servir con humildad, y al Espíritu Santo que encienda en nuestra comunidad el fuego del amor activo y transformador. Que nuestra vida y nuestro compromiso social sean siempre un reflejo vivo, alegre y valiente de la Santísima Trinidad”.

Por último, imploró: “Madre del Valle y todos los santos y beatos argentinos, ayúdennos a ser ‘iglesia en salida’, ‘hospital de campaña’, ‘samaritanos alegres y generosos’, verdaderos discípulos-misioneros de Jesucristo para que la humanidad toda tenga Vida Plena en Jesucristo”.

Luego de la Comunión, toda la asamblea alabó con el canto a Nuestra Madre del Valle, Patrona del NOA.

 

TEXTO COMPLETO DE LA HOMILÍA

Queridos hermanos y hermanas:

Hoy la Iglesia nos invita a contemplar el misterio central de nuestra fe y de nuestra vida cristiana: la Solemnidad de la Santísima Trinidad. Celebramos a un Dios que no es soledad ni aislamiento, sino que es familia, comunión y un desborde inagotable de amor.

Pero hoy, para mí, esta fiesta tiene un matiz profundamente personal y emotivo, pues estoy dando gracias por 44 años de vida sacerdotal, de caminar junto al Santo Pueblo de Dios como sacerdote, intentando ser un instrumento, aunque frágil, de ese Amor Trinitario.

A menudo, pensamos en la Trinidad como un enigma matemático difícil de resolver: ¿cómo pueden ser tres y, al mismo tiempo, uno?

Sin embargo, la Trinidad no es un acertijo matemático de ‘tres en uno’. Es la revelación más íntima de quién es Dios: Dios no es soledad, es comunión. Dios es familia, es un abrazo eterno entre el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo. La Trinidad no es un problema para ser resuelto por nuestra inteligencia; es un misterio de amor para ser vivido, compartido y celebrado.

El Padre nos muestra el origen de todo amor, la fuente inagotable de vida que nos abraza con misericordia.

El Hijo nos muestra el amor encarnado, el rostro humano de Dios que camina con nosotros, sufre con nosotros y nos salva.

El Espíritu Santo es el amor en movimiento, la fuerza invisible, pero real que nos une, consuela e impulsa a salir de nosotros mismos.

Dios es comunión. Y porque fuimos creados a su imagen y semejanza, nosotros también estamos hechos para la comunión. No podemos ser cristianos en solitario o gnósticamente.

Al mirar hacia atrás en estos 44 años de ministerio, me doy cuenta de que la vida de un sacerdote sólo tiene sentido a la luz de este misterio trinitario.

Mi ministerio comenzó y se sostiene en esas mismas palabras con las que tantas veces he bautizado a tantos niños y adultos: "En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo". Todo lo que un sacerdote hace, no lo hace en su propio nombre. Cuando perdono los pecados en el confesionario, cuando consagro el pan y el vino en el altar, cuando unjo a los enfermos, es la Trinidad misma la que actúa, sana y salva a través de mis manos cansadas y pecadoras.

Si Dios es familia, la vocación principal del sacerdote es construir comunidad. A lo largo de estas más de cuatro décadas, mi mayor deseo ha sido reunir a los redimidos por Cristo alrededor de la mesa del Altar, intentando que nuestras comunidades fueran un reflejo terrenal de esa familia celestial. He compartido alegrías en tantas bodas y bautismos, y he llorado en las despedidas y en el dolor. En todas esas experiencias, he visto a Dios presente entre nosotros.

Llegar a los 44 años de sacerdocio no es un logro personal; es un milagro de la misericordia de Dios. Como ser humano, he tenido mis fallas, mis dudas y mis momentos de fatiga. Pero en cada instante de debilidad, el amor del Padre me ha levantado, la amistad del Hijo me ha guiado y el fuego del Espíritu Santo ha renovado mi vocación.

Hoy, la palabra que más resuena en mi corazón es Gracias.

*Gracias a Dios Trinidad, por haberme llamado sin mérito alguno de mi parte, y por haberme sostenido con una fidelidad que supera mi comprensión.

*Gracias a la Iglesia, en la que está representada mi familia de origen, la parroquia en la que crecí, las parroquias en las que serví, el seminario Mayor de Tucumán y esta diócesis de Catamarca. Esta Iglesia me ha enseñado a amar al Santo Pueblo de Dios, me ha ayudado a ser familia, a ser pastor, hermano, servidor, me ha perdonado y me ha sostenido y me sostiene con sus oraciones y su cariño. Un sacerdote no es nada fuera de la Iglesia, fuera de la comunidad.

Hermanos, la fiesta de hoy no nos aleja de la realidad, sino que nos sumerge en ella. Nos recuerda que estamos envueltos en el amor de Dios desde que hacemos la señal de la cruz por la mañana hasta que cerramos los ojos por la noche. Les pido hoy un regalo especial por este aniversario: sigan rezando por mí. Recen para que, en los años que Dios me conceda seguir sirviendo, mi vida sea una alabanza continua. Que todo lo que haga, diga y piense sea siempre: Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo, ahora y por los siglos de los siglos. Amén.

Pero no termino aquí. Amerita que iluminemos nuestra jornada de trabajo. Si creemos que hemos sido creados a imagen y semejanza de este Dios-Comunión, entonces nuestra fe no puede vivirse en el aislamiento. Y es aquí, exactamente, donde está el corazón de nuestra Pastoral Social, que no es una "ONG piadosa" ni un simple departamento de reflexión o beneficencia de la Iglesia. Es el intento valiente y cotidiano de hacer que nuestra sociedad se parezca un poco más a la Trinidad. Es el amor trinitario haciéndose carne en las calles, en los barrios y en las periferias de nuestro mundo.

Veamos cómo cada una de las personas de la Santísima Trinidad nos impulsa y da forma a nuestro compromiso social:

*El Padre nos conduce a la defensa innegociable de la dignidad humana. Es el origen de la vida, el Creador que ha mirado su obra y ha dicho que "era muy buena". Para el Padre, no hay hijos de primera y de segunda categoría. Él no crea material de descarte.

Desde la Pastoral Social, mirar el mundo con los ojos del Padre significa reconocer la dignidad inalienable de cada ser humano. Cuando la sociedad descarta al anciano, ignora al migrante, invisibiliza al pobre o se olvida del que no produce, está rompiendo el sueño del Padre. Nuestro trabajo social es, ante todo, un acto de fe en la Creación: es recordarle a cada persona herida por la injusticia que tiene un Padre que la ama y que su vida tiene un valor sagrado.

*El Hijo se ensució las manos y quiso quedar reflejado en el rostro de cada ser humano. No nos amó desde lejos. Se encarnó, asumió nuestra fragilidad humana, nació en la pobreza y murió en la cruz de los marginados. Él mismo nos dio el criterio definitivo con el que seremos juzgados: "Tuve hambre, y me dieron de comer; tuve sed, y me dieron de beber" (Mt 25,35). La Pastoral Social es ser las manos, los pies y el corazón de Cristo, en este tiempo fantástico de la historia humana. No nos acercamos al pobre o al vulnerable desde la superioridad del que da una limosna, sino desde la reverencia del que sabe que en el rostro del hermano sufriente está el rostro mismo de Cristo. El Hijo nos enseña que el amor social requiere mancharse las manos, tocar la carne herida de la humanidad, escuchar historias difíciles, hilvanar sueños e iniciativas que humanizan y caminar junto a los que sufren y son ignorados.

*El Espíritu Santo es el motor de la comunión, de la justicia, de la misericordia y de la paz. Es el amor que une al Padre y al Hijo; es el aliento que da vida y renueva la faz de la tierra. En un mundo fracturado por el individualismo, la polarización y el egoísmo, el Espíritu es quien derriba los muros y construye puentes.  En nuestra tarea pastoral, es el Espíritu Santo quien nos saca de nuestra comodidad y nos empuja a ser una "Iglesia en salida". Él nos da la valentía para denunciar y sanear las estructuras de pecado que generan pobreza, sembrando la esperanza con obras concretas. Es el Espíritu quien nos enseña a tejer redes, a trabajar en comunidad y a entender que nadie se salva solo.

La Pastoral Social es, en definitiva, la pedagogía de la Trinidad en el mundo. Es pasar del "yo" egoísta al "nosotros" solidario y fraterno.

Por tanto, hermanos, si comulgamos el Cuerpo de Cristo el domingo, pero somos indiferentes al cuerpo sufriente de Cristo en nuestros barrios el lunes, nuestra fe está incompleta y enferma. La Trinidad nos llama a salir de nosotros mismos y ponernos en los zapatos del otro.

Pidámosle hoy al Padre que nos dé sus ojos para ver la dignidad de todos, al Hijo que nos preste sus manos para servir con humildad, y al Espíritu Santo que encienda en nuestra comunidad el fuego del amor activo y transformador. Que nuestra vida y nuestro compromiso social sean siempre un reflejo vivo, alegre y valiente de la Santísima Trinidad.

Madre del Valle y todos los santos y beatos argentinos, ayúdennos a ser ‘iglesia en salida’, ‘hospital de campaña’, ‘samaritanos alegres y generosos’, verdaderos discípulos-misioneros de Jesucristo para que la humanidad toda tenga Vida Plena en Jesucristo. Amén.

Fotos y video: facebook e instagram Prensa Iglesia Catamarca / @DiocesisCat / Canal whatsapp: Prensa Diócesis Catamarca

30 mayo 2026

Referentes de la Pastoral Social del NOA se reúnen en Catamarca

Durante la mañana de este sábado 30 de mayo se dio apertura al Encuentro de Equipos de Pastoral Social del NOA, que se extenderá hasta este domingo 31, en la casa de retiros espirituales Emaús, ubicada en la ciudad de San Fernando del Valle de Catamarca.

Bajo el lema "Rostros que claman, fe que transforma", las jornadas se enmarcan en dos celebraciones especiales para la Región: los 200 años del nacimiento del beato catamarqueño Mamerto Esquiú y los 50 años del martirio de los beatos riojanos Enrique Angelelli, Carlos de Dios Murias, Gabriel Longueville y Wenceslao Pedernera.

Participan referentes de la Pastoral Social pertenecientes a las arquidiócesis de Santiago del Estero, Salta y Tucumán, y las diócesis de Jujuy, Orán, Añatuya, Concepción, La Rioja y Catamarca, con la presencia de los obispos de: Catamarca, Mons. Luis Urbanč; La Rioja, Mons. Dante Braida, actual presidente de la Comisión Episcopal de Pastoral Social de la Conferencia Episcopal Argentina; Concepción, Mons. José Antonio Díaz; y Orán, Mons. Fray Luis Scozzina. También respondieron a la convocatoria el rector de la Universidad Nacional de Catamarca, Ing. Oscar Arellano, entre otros representantes de distintos sectores de la sociedad y religiosas.

Esta primera jornada se inició con la bienvenida y una invocación religiosa a cargo de Mons. Urbanč, en la cual reflexionó sobre la necesidad de “no teorizar la pobreza sino ir a la acción, tenemos que poner toda nuestra energía para estar al lado de quien nos necesita”, pero “siempre con la mirada teológica de que estoy sirviendo a Jesús, por eso había santos que abrazaban y besaban al leproso, porque ahí veían a Jesús”, dijo, cerrando este momento inicial rezando la oración de San Francisco de Asís.

Seguidamente, se desarrolló la mesa panel “El Beato Mamerto Esquiú: Opción por los pobres y su aporte a la política”, que estuvo a cargo de Mons. José Antonio Díaz, obispo de Concepción; el Mgter. Marcelo Ghershani Oviedo, destacado historiador, docente e investigador catamarqueño; y el Pbro. Lic. Lucas Segura, responsable de la Pastoral Social de la Diócesis de Catamarca.

Luego de las sustanciosas exposiciones se abrió un espacio para las preguntas y el intercambio entre los participantes y los panelistas, que enriqueció las miradas y reflexiones a partir de la realidad de cada jurisdicción eclesiástica de la Región.

La propuesta formativa continúa en horas de la tarde con la disertación sobre Dilexi Te, Exhortación Apostólica del Papa León XIV sobre el amor hacia los pobres, por parte de la Dra. María José Carám.

Además, se realizarán las ponencias de cada diócesis sobre la pobreza en su jurisdicción.

 

Para este domingo 31

9.30 Exposición sobre el Quincuagésimo Aniversario del Martirio de Mons. Enrique Angelelli, Carlos Murias, Gabriel Longeville y Wenceslao Pedernera. Expositor: Mons. Dante Braida, Obispo de La Rioja y Presidente de la Comisión Episcopal de Pastoral Social de la Conferencia Episcopal Argentina.

10.20 Discernimiento comunitario: Conversación espiritual sobre el tema transversal de la pobreza y prospectiva.

 Fotos: facebook e instagram Prensa Iglesia Catamarca / @DiocesisCat / Canal whatsapp: Prensa Diócesis Catamarca