“Que
nuestros abuelos puedan transmitir esa sabiduría de vida a las generaciones más
jóvenes y que éstas sepan también ir a abrevar en la sabiduría y la experiencia
de los ancianos”, dijo el Obispo.
Durante la tarde del domingo
26 de julio, memoria de Santa Ana y San Joaquín, padres de la Virgen María y
abuelos de Jesús, se celebró la Santa Misa con motivo de la VI Jornada Mundial
de los Abuelos y de las Personas Mayores, en la Catedral Basílica y Santuario
de Nuestra Señora del Valle.
La Eucaristía fue presidida
por el obispo diocesano, Mons. Luis Urbanč, y concelebrada por el padre
Santiago Granillo, asesor de la Pastoral de la Niñez, que tiene a su cargo el servicio
Acompañando Abuelitos.
Miembros de esta Pastoral y
abuelos participaron guiando la ceremonia litúrgica y proclamando la Palabra de
Dios.
En su homilía, Mons. Urbanč destacó
esta Jornada especial destinada a celebrar y acompañar a los abuelos, que “fue dispuesta
por el Papa Francisco hace seis años atrás, en este día en que hacemos memoria de
los santos esposos Joaquín y Ana, padres de la Virgen María y abuelos de Jesús”,
dijo, agregando: “Qué importante es que demos lugar a nuestros ancianos en la
vida diaria, que los queramos, los ayudemos, los respetemos y los escuchemos, porque
tienen sabiduría acumulada”.
Luego saludó a los integrantes
de la Pastoral de la Niñez y a su asesor, el padre Santiago, y puso de relieve su
tarea evangelizadora con los niños y los ancianos, ya que “los extremos de la
vida son los niños y los ancianos”, y como “no tenemos ninguna pastoral
específica de los abuelos, también les he pedido que se ocupen de ellos. Gracias
a Dios tenemos organizada en la Diócesis, una linda Pastoral de la Niñez, y
también se ocupan de animar el cuidado de los abuelos. Así que muchas gracias a
todos los que participan en esta Pastoral”.
Asimismo, expresó que “necesitamos
de los niños y de los abuelos, son los cauces del río de la vida, y muchas
veces nos olvidamos de ellos, porque creemos que los que tenemos fuerza en la
juventud, la vida adulta, no necesitamos ni de niños ni de abuelos, y algunas veces
se los abandona, eso es lo triste”.
Tras reflexionar sobre la Palabra
de Dios proclamada en este domingo, entre otros conceptos expresó que “todo lo
que vale, todo lo que es santo, está en Dios, por eso nosotros esperamos en Él…
Pienso en este momento en los abuelos que saben que ya está cerca el momento de
presentarse ante Dios, y esto hay que tenerlo más claro todavía; evaluar qué
hemos hecho a lo largo de la vida, a ver si hemos aprendido a ser sabios, como
nos lo presenta tan hermosamente la primera lectura con el rey Salomón. Tenemos
que tener esa certeza llegado a una altura de la vida que Dios nos permite
tener, necesitamos saber y transmitir con convicción, que el único que vale y
el único que es santo es Dios, Padre de Nuestro Señor Jesucristo.
Más adelante señaló: “Como lo
dice el Evangelio de hoy, con tres parábolas Jesús quiere decir que ese tesoro,
esa perla, es Dios, y que nosotros tenemos que encontrar esa perla, ese tesoro
en el campo de la vida terrena; y el que lo encuentra debe aferrarse a ese
tesoro, debe dejar todo para tener ese tesoro, esa perla”.
En otro tramo, manifestó que “tenemos
que preguntarnos hoy, los que ya somos grandes, los que son abuelos, cuál es la
situación en la que vivimos nuestra relación con Dios, qué estamos dejando como
testimonio de haber encontrado ese tesoro precioso que es Dios, a nuestros
hijos, a nuestros nietos, a nuestros bisnietos; qué les dejamos, qué ven en
nosotros”.
También indicó que “el apóstol
Pablo decía que los cristianos sabemos que Dios dispone todas las cosas para el
bien de los que lo aman. Si nosotros amamos de verdad a Dios, Él nos va a
favorecer con su Providencia, nos va a ayudar a vivir en serio nuestra vida, a
tener una esperanza viva, una esperanza comprometida, insuflando esa esperanza
en otros”.
Hacia el final invitó a “pedir
para nuestros abuelos, sabiduría, capacidad de discernir, capacidad de poder
ofrecer todo lo que han ido aprendiendo a lo largo de la vida a las nuevas
generaciones, a nuestros niños, a nuestros jóvenes, adultos, y que los adultos,
jóvenes y niños presten atención, escuchen a los abuelos”.
“Que nuestros abuelos
realmente puedan transmitir esa sabiduría de vida a las generaciones más
jóvenes y que éstas sepan también ir a abrevar en la sabiduría y la experiencia
de los ancianos, para que, en esta síntesis, en este encuentro entre la fuerza,
la energía de la juventud, también esté el aporte de la sabiduría de los que ya
han vivido muchas cosas en la vida”, concluyó.
Luego de la bendición final,
toda la asamblea le cantó el Cumpleaños Feliz a nuestro Obispo, quien el sábado
25 de julio dio gracias a Dios por un nuevo año de vida, y recibió un presente
de la Pastoral de la Niñez.
Como cierre, se tomó una postal
con los abuelos presentes en la celebración eucarística, dialogando luego con ellos
en un clima fraterno.
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