A
seis años de su partida a la Casa del Padre, durante la mañana de este
miércoles 14 de octubre, se llevó a cabo la ceremonia de reinhumación de los
restos de Fray Mario Rubén Fuenzalida (OFM) en el cementerio de Piedra Blanca,
departamento Fray Mamerto Esquiú, provenientes de Santiago del Estero.
En
una jornada lluviosa, los actos se iniciaron en el templo de San José donde pasadas
las 10.00 se celebró la Santa Misa presidida por el obispo diocesano Mons. Luis
Urbanč, y concelebrada por el vicario general, Pbro. Julio Murúa; y Fray Marcos
Porta, sacerdote de la comunidad franciscana de Catamarca. También participó de
esta jornada Fray Julio Bunader, guardián del templo franciscano San Pedro de Alcántara
de la capital catamarqueña.
Participaron
autoridades municipales encabezadas por la intendenta de Fray Mamerto Esquiú, Prof.
Alejandra Benavidez; la concejal Patricia Arréguez, entre otras; abanderados y
escoltas de instituciones educativas del medio, familiares, amigos y agentes de
pastoral que conocieron y trabajaron con Fray Mario Fuenzalida, que colmaron el
recinto sagrado.
Se
destacó la presencia de Cadetes de la Escuela de Policía de Catamarca y
miembros de agrupaciones gauchas, quienes realizaron la guardia de honor.
Al
reflexionar sobre los textos bíblicos, Mons. Urbanč remarcó la invitación de
Jesús a romper con las apariencias y poder abrazar la humildad, la sencillez,
la verdad y la justicia, como lo hizo el Beato Mamerto Esquiú y también Fray
Mario Fuenzalida, siguiendo las huellas del padre fundador de la orden San
Francisco de Asís.
Hacia
el final de la celebración eucarística, el Obispo rezó y bendijo los restos
mortales del sacerdote franciscano catamarqueño, y se inició el desplazamiento
hacia el cementerio parroquial de San José de Piedra Blanca, bajo la lluvia de
la jornada.
Antes
de que el féretro fuera colocado en el mausoleo familiar, se escucharon las palabras
de despedida de Fray Marcos Porta, quien compartió con Fray Mario
Fuenzalida los últimos 6 años en la provincia de Santiago del Estero. También
lo hizo don Raúl Leoncio Peralta (91), único miembro vivo de la comisión de
homenajes por los 150 años del natalicio del Beato Esquiú.
Así,
bajo una lluvia serena y con el amor y el reconocimiento de la comunidad
catamarqueña, sus restos ya descansan en la tierra natal del Beato Esquiú, a
quien admiró e imitó en las virtudes evangélicas desde el carisma franciscano.
Párroco en la tierra del Beato Esquiú e
impulsor de su Causa
Fray
Mario Fuenzalida fue ordenado sacerdote el 23 de agosto de 1964, a los 24 años
de edad, y pertenecía a la Provincia Franciscana de la Asunción de la Santísima
Virgen del Río de la Plata (Argentina-Paraguay), Orden de los Frailes Menores.
Fue
párroco de Fray Mamerto Esquiú por varios años y en 1976, junto con una
comisión de vecinos y autoridades del pueblo, promovió la construcción del Monumento
al Padre Esquiú que se erige sobre el cerro Gracián.
Impulsó
con diligencia y profunda devoción la Causa de Beatificación de Fray Mamerto
Esquiú. Escribió libros y artículos sobre la vida del ilustre franciscano.
Fue
un gran animador comunitario y juvenil, apoyando la conformación de la Juventud
Franciscana (JUFRA) y los grupos de los más pequeños: Heraldos y Juglares.
Trabajó
en la Pastoral Carcelaria y de las Comunidades Aborígenes cumpliendo su sueño
de misionero.
A
mediados de la década de los ’80, la Orden Franciscana lo llevó por Córdoba,
Santa Fe y La Rioja.
Durante
su permanencia en Córdoba hasta 1993, estuvo muy ligado a los medios de
comunicación social. Luego fue trasladado a la ciudad de Santa Fe donde misionó
durante ocho años.
En
marzo de 2011, asumió como responsable de la Parroquia de San Francisco de la
ciudad de La Rioja donde ejerció su ministerio sacerdotal hasta febrero de
2017, cuando pasó al convento de Santiago del Estero, donde falleció, el 17 de
agosto de 2020.
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