Durante la noche del domingo 15 de febrero, tomó posesión como nuevo párroco de la parroquia San Francisco de Asís, con sede en la ciudad de Andagalá, el padre Carlos Robledo, proveniente de la parroquia San José, en Piedra Blanca, departamento Fray Mamerto Esquiú.
La ceremonia litúrgica fue
presidida por el obispo diocesano, Mons. Luis Urbanč, y concelebrada por los
párrocos entrante y saliente, padres Carlos Robledo y Julio Quiroga del Pino,
respectivamente; el párroco de Nuestra Señora de la Candelaria (Pomán), P. Sergio
Chumbita; el párroco y el vicario parroquial de Nuestra Señora de Belén, P.
Martín Melo y Leandro Roldán, respectivamente; y el párroco de Nuestra Señora
de Fátima (Fiambalá), P. Javier Cisterna.
Participaron de la celebración
eucarística fieles de las comunidades que integran la jurisdicción parroquial,
miembros de instituciones eclesiales y pastorales, familiares y amigos del
nuevo párroco.
Al comienzo de la Santa Misa,
el padre Melo leyó el decreto de designación del nuevo párroco.
A continuación, el Obispo
bendijo el agua con la cual el padre Robledo roció a los presentes. También
recibió el Evangeliario para la proclamación de la Palabra de Dios.
En su homilía, Mons. Urbanč
agradeció al padre Quiroga del Pino “que con tanta generosidad, cuando se lo
pedí, vino a caminar con ustedes, vino a ser Cristo Pastor, Cristo Maestro y Cristo
Sacerdote en medio de esta comunidad. Muchas gracias por todo lo que has podido
hacer acá en esta hermosa comunidad de Andagalá y en todas las comunidades que
están en Aconquija”.
Asimismo, exhortó a los fieles
a que “reciban con un corazón abierto al padre Carlos, acójanlo para que pueda
sentirse muy contento en esta parroquia de San Francisco de Asís, y que ustedes
puedan vivir este espíritu franciscano, sentirse, saberse y vivir como el menor
de todos. Acá tenemos uno de estos frutos de la vida franciscana, el Beato
Mamerto Esquiú, de quien este año estaremos dando gracias a Dios por el Bicentenario
de su nacimiento a este mundo”.
En otro tramo de su mensaje volvió
a plantear, como lo hizo en Piedra Blanca el pasado sábado, que “hagan un
particular esfuerzo en la comunidad, acompañados por el padre Carlos, para que
nos preparemos muy bien a poder celebrar el santo bautismo de nuestros niños,
que no sea un acto más”.
“Que este Año del Bicentenario
sea un año en que pongamos la mirada en el inicio de la vida cristiana, que
comienza con el Bautismo, si no somos conscientes de lo que significa eso
estamos perdidos. Todo lo que edifiquemos encima será inútil porque no hemos
puesto bien los cimientos. Y no basta que el cimiento sea ese bautismo
sacramental, es necesario una vida nueva, especialmente de aquellos que somos
responsables de la educación de los niños en la vida de la fe”, enfatizó.
También pidió que acompañen a
las embarazadas, haciendo alusión a la baja de la natalidad en Catamarca.
Tras reflexionar sobre el
Evangelio, rogó a Dios “que en esta Eucaristía que nos va preparando para
iniciar el tiempo de Cuaresma, cada uno de nosotros se plantee cómo está
viviendo su condición de bautizado, si es coherente con la condición de hijo e
hija de Dios que recibimos gratuitamente el día del bautismo. Y si veo que
tengo muchas cosas que corregir, los cuarenta días de la Cuaresma serán un
tiempo oportuno, favorable haciendo penitencia, ayuno, intensificando la
oración, haciendo obras buenas, para poder sanar este corazón que está herido,
perforado por las miserias humanas. Dios quiere un corazón sano para que podamos
construir un mundo mejor”.
Hacia el final, rogó “que el
padre Carlos, que comienza a caminar con ustedes desde hoy, les pueda ayudar, y
ustedes le ayuden a él, a ser muy buenos hijos de Dios, que todos seamos
santos, así como San Francisco de Asís, así como el Beato Mamerto y tantos
otros amigos que tenemos en el Cielo, sobre todo nuestra querida Madre del
Valle. Que ella nos ayude a ser hijos e hijas de Dios según el Corazón de Jesús”.
Seguidamente, el padre Robledo
realizó la profesión de fe y el juramento de fidelidad ante el Obispo, quien luego
le hizo entrega de los Óleos Sagrados con los que celebrará los Sacramentos; y
en el momento de ofertorio el Cáliz y la Patena, para la celebración
eucarística. Después de la Comunión recibió la llave del Sagrario donde queda
reservado el Santísimo Sacramento.
Durante la ceremonia litúrgica
se escucharon palabras de bienvenida al nuevo párroco por parte de una
representante de la comunidad. Y también las expresiones del flamante párroco,
quien destacó su disposición para sumarse al trabajo pastoral de la parroquia y
del Decanato Oeste.
Al finalizar la Santa Misa se compartió
un brindis a la canasta en la cancha parroquial en un clima de fraternidad.
Fotos: facebook Prensa Iglesia Catamarca / @DiocesisCat
