El domingo 25 de octubre, la comunidad de la capilla San Antonio María Claret celebró sus fiestas patronales, en una jornada de fe, alegría y devoción.
Los actos litúrgicos se
llevaron a cabo en horas de la mañana con la Santa Misa, durante la cual los
niños de Primer Año de Comunión recibieron de manos del padre Julio Murúa, párroco
de la parroquia Inmaculado Corazón de María, a cuya jurisdicción pertenece esta
comunidad, la oración del Padrenuestro, como parte de su camino de preparación
en la fe.
Al finalizar la Eucaristía, se
realizó la tradicional procesión por las calles del barrio, acompañando la
imagen del santo patrono bajo el lema: «Caminemos con el fuego misionero de
Claret y la humildad de Esquiú», una invitación a renovar el compromiso de
anunciar el Evangelio con fervor misionero y sencillez de corazón.
En el marco del Bicentenario
del nacimiento del Beato Mamerto Esquiú, los niños de Catequesis le rindieron
homenaje, compartiendo frases inspiradas en su vida, su espiritualidad, su
humildad y su compromiso con el Evangelio.
La celebración fue una
oportunidad para renovar la fe y fortalecer la vida comunitaria, siguiendo el
ejemplo misionero de San Antonio María Claret y el testimonio de humildad y
fidelidad a Dios del Beato Mamerto Esquiú.
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