Durante la mañana del sábado 1 de agosto, el obispo diocesano, Mons. Luis Urbanč, presidió la Santa Misa en el transcurso de la cual consagró el altar y dedicó el templo parroquial de Santa Ana y San Joaquín, ubicado en la localidad de Miraflores, departamento Capayán. La ceremonia litúrgica fue concelebrada por el párroco anfitrión, padre Eduardo Navarro, y los párrocos de Nuestra Señora de Luján (Chumbicha, Capayán), padre Domingo Chaves; de San Isidro Labrador (Valle Viejo), padre Javier Grosso; y de Nuestra Señora del Rosario (La Merced, Paclín), padre Martín Brizuela.
Participaron autoridades
locales y fieles de las distintas comunidades que conforman la jurisdicción
parroquial, destacándose la presencia de los niños de la Catequesis, en el
marco de las fiestas patronales.
Al inicio de la celebración se
leyó el decreto que autoriza la dedicación del templo y la consagración del
altar.
Luego, el Obispo bendijo el
agua con la que roció a los fieles y las paredes del templo. También hizo lo
propio con el ambón, desde donde luego se proclamó la Palabra de Dios.
En su homilía, Mons. Urbanč destacó
la presencia de niños en la celebración, a quienes les agradeció su presencia, “casi
ocupan la mitad del templo”, dijo con alegría, a la vez que felicitó “a los
papás, a los catequistas, al padre, que han dado este lugar especial para los
niños, que los han motivado para que en este día sábado estén acá. Esto va a
ser algo imborrable para todos ustedes”.
Seguidamente, explicó que “este
templo es un edificio que de hoy en adelante estará dedicado pura y
exclusivamente para el culto”, resaltando que “el templo es sólo para orar,
para celebrar la Santa Misa y otros sacramentos. También donde antes funcionaba
la sacristía tienen ahora una hermosa capilla del Santísimo, donde está puesto
el Sagrario, que es antiquísimo del tiempo fundacional de este templo, y ahí va
a estar Jesús Sacramentado las 24 horas del día, para que nos podamos encontrar
con Él”.
Asimismo, señaló que “estas remodelaciones
son importantes, y de este otro lado tenemos la Sacristía. Entonces, este
templo es lugar de encuentro con Dios, así que vengan con ganas, Jesús los
espera todos los días, quiere encontrarse con ustedes… Él los va a acompañar
toda la vida… y van a ser personas muy buenas en la sociedad que nos toca vivir”.
En otro tramo de su
predicación invitó a los chicos a conocer la vida de San Carlo Acutis, que “es el
Santo de la Eucaristía, quien decía: ‘la Eucaristía es mi autopista al Cielo’.
Entonces, si ustedes son chicos enamorados de Jesús en la Eucaristía, van a ser
como este gran santo, que después utilizó la computadora para difundir en todo
el mundo los milagros eucarísticos, y con 15 años Dios se lo llevó al Cielo
porque ya hizo su misión”. Y “mucha gente se está convirtiendo, porque Carlo Acutis
sigue haciendo su obra desde el Cielo. Le tengamos devoción, es un santo de
nuestro tiempo”.
Al reflexionar sobre el
significado del templo afirmó que “el templo nos representa a nosotros, el
apóstol San Pablo dice que nuestros cuerpos son templos del Espíritu Santo, la
tercera persona de la Santísima Trinidad: Dios es Padre, Hijo y Espíritu Santo.
Ese Dios Trino, un Dios comunión, familia, quiere estar en el corazón de cada
uno de nosotros”. Por eso, llamó a que este templo esté siempre preparado para albergar
a Dios y “este templo nos tiene que invitar a que nuestro hogar sea también templo
de Dios, porque donde mora Dios hay paz, armonía, alegría, entendimiento, unión,
comprensión”, apuntó.
Más adelante anheló “que realmente
este trabajo grande que se hizo nos ayude a renovar la comunidad cristiana”,
puntualizando que “en el centro del templo está el altar, que representa a
Jesús… la roca firme sobre la que se construye la Iglesia”. Y “vamos a iniciar
el rito de la consagración donde voy a tomar el Santo Crisma, que es aceite
bendecido con perfume, y voy a ungir este altar, para que con esto
signifiquemos que este altar representa a Jesús Sacerdote, Altar y Víctima, que
se ofrece a Dios”.
Hacia el final de su mensaje,
pidió “a Santa Ana y a San Joaquín que desde el Cielo nos ayuden a ser
verdaderos templos vivos de Dios, que cada persona que vive en esta parroquia sea
realmente testimonio fiel de Dios en el mundo. También esta gracia se la vamos
a pedir al santo que recuerda la Iglesia hoy, San Alfonso María Ligorio, un
gran santo, un gran obispo que fundó la congregación de los Padres Redentoristas,
puesta al servicio misionero de llevar por todo el mundo este mensaje salvífico”.
Rito
de consagración y dedicación
A continuación, toda la
asamblea cantó las Letanías invocando la protección de los Santos, tras lo
cual, el Obispo elevó la oración de consagración y dedicación del templo.
Luego ungió el altar con el
Santo Crisma al igual que las cruces colocadas en las paredes del templo,
completando el rito con la incensación del altar y de la Iglesia.
Después el altar fue vestido
con el mantel, flores y velas, y se acercaron las ofrendas del pan y del vino.
Antes de la bendición final,
el Obispo bendijo la Capilla y el Sagrario donde el Santísimo Sacramento quedó
expuesto para su adoración.
Finalmente, todos los
presentes firmaron el acta que registra lo acontecido en esta jornada especial.
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