Con gran alegría y espíritu fraterno, el sábado 1 de agosto se llevó a cabo la Jornada de Reencuentro Profundo del Servicio de Encuentro Conyugal del Movimiento Familiar Cristiano (MFC), en la ciudad de Recreo, departamento La Paz, jurisdicción de la parroquia San Roque. La misma estuvo animada por el lema "Ni apostolado conyugal sin espiritualidad conyugal, ni espiritualidad conyugal sin apostolado conyugal", frase del fundador del MFC, el padre Pedro Richards
En horas de la mañana, los
matrimonios participantes compartieron un desayuno fraterno, tras lo cual se
realizó la bienvenida y presentación de los matrimonios que integran el
Servicio de Encuentro Conyugal.
A lo largo del día se
desarrollaron charlas y reflexiones inspiradas en las enseñanzas de San Juan
Pablo II, especialmente en su visión del matrimonio y la familia como camino de
santidad, de evangelización y de servicio a la Iglesia y a la sociedad. Uno de
los ejes centrales fue comprender que la espiritualidad conyugal y el
apostolado familiar son dos dimensiones inseparables de la vocación matrimonial
cristiana.
Luego de un almuerzo fraterno,
la jornada concluyó con un momento de síntesis y la celebración de la Santa
Misa en acción de gracias por todo lo vivido y ofreciendo al Señor sus vidas,
sus compromisos, sus familias y la misión evangelizadora, renovando el
compromiso de ser signos visibles del amor de Cristo en medio del mundo, a
través del MFC.
Desde el movimiento eclesial
manifestaron que “resonó con fuerza el mandato del Señor: ‘Vayan por todo el
mundo y anuncien la Buena Noticia a toda la creación’ (Marcos 16,15). El
espíritu de acompañamiento fraterno caracteriza al Servicio de Encuentro
Conyugal del MFC, donde los matrimonios caminan juntos, se sostienen mutuamente
y renuevan su compromiso de servir a otras familias desde la humildad y la
alegría del Evangelio”.
Asimismo, reflexionaron que
“este Reencuentro Profundo dejó una profunda convicción en todos los
participantes: el matrimonio cristiano está llamado a crecer continuamente en
la santidad. La espiritualidad conyugal fortalece el apostolado, y el
apostolado alimenta y hace fecunda la espiritualidad. Ambos forman una única
misión: anunciar con la propia vida que Cristo vive en cada hogar que lo recibe
y permanece fiel a su Palabra”.
“Que la Santísima Virgen
María, en su advocación de Nuestra Señora de Fátima, patrona del MFC, nos
acompañe siempre a los matrimonios para que, sostenidos por la gracia de Dios,
continuemos siendo auténticos discípulos misioneros al servicio de las familias
y de la Iglesia”, rogaron.
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