“Que el Señor le dé la fuerza, la sabiduría, la prudencia y esa apertura del corazón que hace falta para guiar esta hermosa tarea pastoral del Santuario y Catedral”, pidió el Obispo.
En
la noche de este domingo 20 de septiembre, se llevó a cabo la ceremonia de toma
de posesión del padre Facundo Brizuela como nuevo rector del Santuario y
Catedral Basílica Nuestra Señora del Valle. El sacerdote venía desempeñando el
oficio de párroco en la parroquia Santa Rosa con jurisdicción en el
departamento homónimo.
La
Santa Misa fue presidida por el obispo diocesano Mons. Luis Urbanč y
concelebrada por el flamante rector del Santuario Catedral, padre Facundo
Brizuela; el rector del Santuario de la Gruta de Nuestra Señora del Valle,
padre Santiago Granillo; los capellanes del Santuario Catedral, padres Luis
Páez y Leandro Roldán; y varios sacerdotes del clero catamarqueño, algunos
venidos del interior diocesano, y otros provenientes de diócesis vecinas.
Acompañaron
al padre Facundo en este acontecimiento especial su familia, amigos y fieles de
Capital, y de otros puntos de la diócesis, especialmente de Pomán, donde tiene
sus raíces familiares, y Santa Rosa, comunidad que pastoreó antes de que le sea
encomendado este nuevo oficio.
Al
inicio de la ceremonia litúrgica, el canciller y secretario general de la Curia
diocesana, padre Diego Manzaraz, leyó el decreto de designación del nuevo
rector del principal Santuario mariano de Catamarca.
En
su homilía, el Obispo agradeció “al padre Facundo que ha recibido mi pedido
para llevar adelante este Santuario, esta Catedral, esta Basílica”, como también
“a todos los colaboradores voluntarios, a los sacerdotes que son capellanes
mayores del Santuario y otros sacerdotes que colaboran”. Tras considerar que “es
la tarea administrativa más compleja que tenemos en la diócesis”, pidió “a
todos que recen por el padre Facundo, para que el Señor le dé la fuerza, la
sabiduría, la prudencia y esa apertura del corazón que hace falta para guiar
esta hermosa tarea pastoral del Santuario y de la Catedral”.
Luego
manifestó que “el contexto en el que asume está marcado por la oración de Jesús
que eleva al Padre en el domingo y para toda la semana, en la que le pide al Padre
que todos nosotros, que somos miembros de su Cuerpo, cumplamos los mandamientos
que nos dejó, porque los mandamientos se resumen en amar a Dios y al prójimo. Ésta
será la tarea del padre Facundo, ayudar a que todos los que concurren a este Santuario,
ya sea de un modo habitual y aquellos que son peregrinos, puedan de verdad
descubrir más claramente la voluntad de Dios, que se sintetiza en que le amemos
a Él con todo el corazón, con toda la fuerza, con todo el ser, y que amemos al
prójimo como nos amamos a nosotros”.
“Pero
Jesús le dio una exigencia más a esto del amor al prójimo, y dice en el Evangelio
de Juan que lo amemos al prójimo como Cristo nos ama a nosotros, es decir,
hasta dar la vida por los demás. Es una gran tarea de todos los días, esto de acoger
al que llega a este Santuario, acogerlo con el amor de Dios. Y que esta
experiencia de ser amado por Dios lo pueda conducir de vuelta a casa, a sus
acostumbrados deberes, y allí dar testimonio de este amor de Dios, sobre todo,
viviéndolo en el amor a sus semejantes”, señaló.
Más
adelante reflexionó que “acá, en Catamarca, tenemos a esta Maestra, la Virgen,
Ella sí tenía los pensamientos de Dios, Ella sí hacía el camino de Dios, que es
el camino del servicio, de la obediencia incondicional y un amor total a Dios. Eso
es lo que tenemos que aprender cada vez que venimos a este Santuario y nos
ponemos delante de esta Imagen”. En este sentido apuntó que debemos buscar “que
nuestros pensamientos sintonicen con los pensamientos de Jesús y que hagamos su
mismo camino, que es llevar la cruz, entregar la vida en la cruz para que Dios
pueda salvar al mundo entero. Ésta es la tarea que tienen los sacerdotes en
este Santuario, ayudarnos a que nuestros pensamientos vayan configurándose con
los pensamientos de Dios, y que hagamos el camino de Jesús, porque Jesús mismo
es el Camino que nos conduce al Padre”.
Pidió
la gracia de observar siempre los mandamientos de Dios, afirmando que éstos “no
son un estorbo, sino la mejor ayuda para que podamos amar de verdad, y saber
que en la cúspide de este amor está siempre el perdón”.
Hacia
el final rogó “que el Beato Esquiú, de quien estamos celebrando y queriendo
aprender de su vida en este Bicentenario de su nacimiento, interceda por
nosotros para que seamos de verdad testigos del amor de Jesús en el mundo”.
Profesión de fe y juramento de
fidelidad
Seguidamente,
el padre Brizuela realizó la profesión de fe y el juramento de fidelidad
delante el Obispo, momento que fue rubricado con un abrazo filial.
Durante
el ofertorio, familiares del nuevo rector del Santuario Catedral acercaron el
pan y el vino para preparar la mesa eucarística.
Palabras de bienvenida
Luego
de la Comunión, se escucharon las palabras de bienvenida a cargo de un servidor
del Santuario Catedral, quien destacó la disposición “para caminar juntos,
aprender de su guía y acompañarlo en cada proyecto pastoral. Cuente con
nuestras manos dispuestas para el servicio y, sobre todo, con nuestras
oraciones diarias, para que el Espíritu Santo fortalezca su ministerio y renueve
su fuerza cada día. Que Nuestra Morenita del Valle, que con tanto amor custodia
a su pueblo, haga muy fecundo su servicio entre nosotros”.
“Siéntase,
acogido y acompañado, y lleve siempre en su corazón la dicha de ser desde hoy
el custodio y protector de lo más sagrado que tenemos los catamarqueños: la
imagen de la Virgen del Valle. Que Jesús, el Buen Pastor, Nuestra Madre del
Valle y el Beato Mamerto Esquiú lo iluminen y guíen, para que esta misión en el
Santuario sea generosa y fructífera”, dijo.
“Que sigamos haciendo de este
Santuario
un oasis de consuelo y misericordia”
A
su tiempo, el padre Facundo agradeció a quienes lo acompañaron en esta
celebración, a los servidores voluntarios y a todos los que sirven en el Santuario
Catedral.
Luego
manifestó su alegría por el llamado a servir a la Madre y a sus hijos queridos.
“Llego aquí trayendo conmigo todo aquello que me enseñó el pueblo de Dios a lo
largo de estos años. Y también dispuesto a seguir aprendiendo”, apuntó, compartiendo
que “este Santuario forma parte de mi historia. Muchos años de mi vida fui uno
de tantos que llegaron hasta aquí. No siempre con la alegría, también fui de
esos que vinieron cuando el dolor era demasiado grande, cuando no encontraba
respuestas a mi vida, cuando necesitaba consuelo, cuando buscaba un poco de luz
en medio de mis dificultades. Fui peregrino antes de ser sacerdote y eso tiene
un significado muy profundo para mí, porque sé que detrás de cada persona que
cruza esas puertas tan grandes e imponentes, hay una historia que no conocemos,
pero que clama”.
“Quiero
acompañar a quienes trabajan pastoralmente aquí, valorando todo lo que han
construido, y aprendiendo de quienes tienen una historia mucho más larga que la
mía en este Santuario… Quiero trabajar en la comunión y por la comunión. Soy
consciente que esta misión tiene muchos desafíos, la Catedral tiene una
historia inmensa, una responsabilidad pastoral enorme y una presencia muy
significativa en la vida de nuestra diócesis y de nuestra provincia”, expresó,
invitando “a sumarse para que sigamos haciendo de este Santuario un oasis de
consuelo y misericordia, donde todos vengamos a encontrarnos con María, para
que Ella nos lleve a su Hijo Jesús, quien es el Camino, la Verdad y la Vida”.
Antes
se bendición final, todos juntos alabaron a la Madre del Valle con el canto.
Al
concluir la celebración eucarística, el padre Facundo recibió el saludo y afecto
de los fieles que lo acompañaron en este día tan significativo para su vida de
consagrado.
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