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03 noviembre 2015

Homenaje al Padre Pedro Richards, fundador del MFC

El viernes 30 de octubre se cumplieron 11 años del fallecimiento del Fundador del Movimiento Familiar Cristiano, Reverendo Padre Pedro Richards, sacerdote de la Congregación Pasionista, un hombre de fe y un gran visionario.
Por este motivo, las familias integrantes del Movimiento Familiar Cristiano de la Diócesis de Catamarca le rindieron un homenaje con un programa de actividades, que se inició con la Santa Misa en la Parroquia del Inmaculado Corazón de María.
Luego, en el salón parroquial, se desarrollaron los mensajes y pensamientos legados en su Testamento Espiritual. En las conclusiones sobre el tema se vislumbró su fecunda vida sacerdotal y misionera, su testimonio de espiritualidad, vida comunitaria y acción entre las familias.
La jornada finalizó con la entrega de recordatorios.


Del Padre Richards
El Padre Pedro Richards nació en la ciudad de Buenos Aires; estudió en la Argentina y en Escocia, y cuando regresó al país, se ordenó sacerdote en 1940.
Por inspiración del Espíritu Santo -como lo expresaba él- surge un nuevo estilo de apostolado sobre el matrimonio y la familia. El fruto de esa voluntad se refleja hoy en 18 países de Latinoamérica y orienta  también a miles de familias de Europa, Africa, Asia y Oceanía.
Falleció en Buenos Aires a los 92 años, el 30 de octubre de 2004.
Actualmente se recogen experiencias, anécdotas y testimonios sobre las virtudes del Padre Pedro para la causa beatificación.

En julio de 2007, la Confederación Internacional de Movimientos Familiares Cristianos le otorgó post mortem el premio Cardenal Cardjin, en reconocimiento de su labor en pro de la pastoral familiar.

01 noviembre 2015

Mañana se puede ganar una indulgencia plenaria para un ser querido fallecido

El 2 de noviembre, en la conmemoración de todos los fieles difuntos, se puede ganar una indulgencia plenaria para el alma de un ser querido, un familiar o un amigo por ejemplo, que se encuentra en el purgatorio.
El Papa Francisco explicó el 30 de octubre que tanto los santos interceden ante Dios por nosotros, como nosotros podemos rogar al Señor por las almas del purgatorio.
“Todos los bautizados en la tierra, las almas del Purgatorio y todos los beatos que están ya en el Paraíso forman una única gran Familia. Esta comunión entre tierra y cielo se realiza sobre todo en la oración de intercesión”, dijo en esa ocasión.

Para ganar una indulgencia plenaria por un difunto, debe seguir los siguientes pasos.
- El 2 de noviembre visite piadosamente una iglesia o un oratorio. Durante esta visita debe rezar un Padre Nuestro y el Credo. Además, debe formular la intención de querer evitar cualquier pecado mortal o venial.
- Debe confesarse, recibir la Santa Comunión y rezar un Padre Nuestro y un Ave María por las intenciones del Papa. Estas tres condiciones pueden cumplirse unos días antes o después de la fiesta de Todos los Fieles Difuntos, pero es conveniente que la Comunión y la oración por las intenciones del Papa se realicen el mismo día.
Tras cumplir estas condiciones, la persona por la que usted pidió la indulgencia plenaria podrá entrar en el Cielo.
Asimismo, del 1 al 8 de noviembre se pueden ganar otras indulgencias por almas que se encuentren en el purgatorio. Vale precisar que la indulgencia plenaria únicamente se puede ganar una vez al día.
Para ganar estas indulgencias, puede visitar piadosamente un cementerio y orar por los difuntos, al tiempo que se debe querer evitar cualquier pecado mortal o venial. También se deben cumplir las condiciones de confesión sacramental, Comunión Eucarística y oración por las intenciones del Papa.
Una misma confesión sirve para ganar varias indulgencias, pero se necesita una nueva Comunión, una nueva oración por las intenciones del Papa y una nueva visita al cementerio por cada indulgencia.
Fuente: ACI Prensa


Misa por los fieles difuntos en el cementerio municipal

El lunes 2 de noviembre, día en que la Iglesia conmemora a los fieles difuntos, la misa en el cementerio municipal Fray Mamerto Esquiú de la ciudad capital se celebrará a las 10.00.

Un poco de historia
La tradición de rezar por los muertos se remonta a los primeros tiempos del cristianismo, en donde ya se honraba su recuerdo y se ofrecían oraciones y sacrificios por ellos.
Cuando una persona muere ya no es capaz de hacer nada para ganar el cielo; sin embargo, los vivos sí podemos ofrecer nuestras obras para que el difunto alcance la salvación.
Con las buenas obras y la oración se puede ayudar a los seres queridos a conseguir el perdón y la purificación de sus pecados para poder participar de la gloria de Dios.
A estas oraciones se les llama sufragios. El mejor sufragio es ofrecer la Santa Misa por los difuntos.
Debido a las numerosas actividades de la vida diaria, las personas muchas veces no tienen tiempo ni de atender a los que viven con ellos, y es muy fácil que se olviden de lo provechoso que puede ser la oración por los fieles difuntos. Debido a esto, la Iglesia ha querido instituir un día, el 2 de noviembre, que se dedique especialmente a la oración por aquellas almas que han dejado la tierra y aún no llegan al cielo.


XIX ENCUENTRO DE PASTORAL SOCIAL DEL NOA I CONGRESO DE PASTORAL SOCIAL DEL NOA

Declaración final
Tema: “La problemática de la drogadicción en el NOA.
Prevención, rehabilitación y aspecto legal”

Del 30 de octubre al 1 de noviembre de 2015 se desarrollaron el XIX Encuentro de Pastoral Social y el I Congreso de Pastoral Social del NOA, convocados por los Obispos de la región; se reflexionó sobre “La problemática de la drogadicción en el NOA. Prevención, rehabilitación y aspecto legal”. La temática fue establecida por los Obispos del NOA en su reunión anual de marzo de este año, como consecuencia de la preocupación de los Pastores de la Iglesia Católica por el evidente crecimiento del problema de la droga en todo el país y en particular, en la región NOA. Poco después, la Conferencia Episcopal Argentina publicó un documento en el mismo sentido.
Para el Congreso se convocó, además de las Comisiones Diocesanas de Pastoral Social, a las Comisiones de Pastoral de Adicciones, ONG dedicadas a desarrollar diferentes servicios respecto de la atención de adictos y también al gobierno de la Provincia de Salta.
Del encuentro participaron Mons. Mario Cargnello, Arzobispo de la Arquidiócesis anfitriona, Mons. Luis Urbanč, referente de los Obispos del NOA en Pastoral Social, y Mons. Melitón Chávez, Obispo electo de Añatuya. En calidad de invitado especial, Mons. Fernando Maletti, integrante de la Comisión de Pastoral Social de la Conferencia Episcopal y referente de la Pastoral de Adicciones.
El objetivo del encuentro fue generar un espacio de reflexión, debate e intercambio de alternativas que posibiliten desarrollar estrategias de prevención y asistencia frente al flagelo de las adicciones como forma de vida, en particular en los sectores sociales más vulnerables. Las actividades se inscriben en el marco de la prioridad del Bicentenario 2010-2016, propuesta por los Obispos argentinos en su documento “Hacia un Bicentenario en Justicia y Solidaridad” (14/11/2008).
El Congreso propiamente dicho comenzó con las exposiciones del P. Pepe Di Paola, Coordinador Nacional de la Comisión Sobre Drogadependencia del Episcopado Argentino y del Dr. Agustín Salvia, Director del Observatorio de la Deuda Social de la Universidad Católica Argentina. El P. Pepe comentó aspectos de su larga trayectoria en el trabajo con adictos, particularmente niños y jóvenes de villas de emergencia. El Dr. Salvia, por su parte, mostró datos del Observatorio que indican un claro aumento del problema de la drogadicción, tanto en el país como en particular en la región NOA.
Las diversas exposiciones realizadas posteriormente sirvieron para confirmar la gravedad del problema, sobre todo en el NOA, pese a las múltiples actividades que se desarrollan, tanto desde el ámbito público como privado –en particular por parte de la Iglesia católica–. El problema de la droga afecta a todos los argentinos y debe ser resuelto con la participación de todos, teniendo en cuenta que no todos tienen la misma responsabilidad; pero nadie debe sentirse excusado de participar. Al mismo tiempo, se comprueba la necesidad de desarrollar acciones en forma coordinada, ante el volumen de la amenaza social que significa el narcotráfico, ya que la problemática excede largamente las posibilidades de reacciones voluntaristas.
Queda claro que es necesario fortalecer a toda costa a la familia argentina, ámbito donde se generan en muchas oportunidades las causas que llevan a algunos de sus miembros a la adicción a las drogas. Y también ámbito esencial de contención para aquellos que buscan salir del agobiante problema. La familia no goza hoy en día, de un clima adecuado para que sus miembros puedan interrelacionarse de manera óptima, en particular ante la recurrente ausencia de los padres como consecuencia de la compleja situación económica que se vive, entre otros motivos.
Nos da esperanza la experiencia del gobierno de Salta creando la Agencia Antidrogas, como un organismo que coordina acciones del Estado y la sociedad civil, a través del Consejo Consultivo del área. Asimismo es importante la experiencia de desfederalización, concretada en las provincias de Buenos Aires, Córdoba y Salta, de las acciones judiciales referidas al narcomenudeo, que la Justicia Federal no tenía posibilidades de concretar ante el cúmulo de actividades delictivas del narcotráfico de grandes magnitudes.
La gravedad de la amenaza que genera la droga a toda la sociedad, hace imprescindible la concreción de políticas públicas, por parte de los gobernantes, que vayan más allá de las opciones partidarias, que se mantengan en el tiempo aun con el cambio de funcionarios y que apelen también al apoyo por parte de la sociedad civil e instituciones como la Iglesia católica. Es necesario coordinar esfuerzos, concretar vínculos entre todos aquellos que se encuentran trabajando en esta área, que muchas veces se desconocen entre sí y desconocen las actividades que se ejecutan, duplicando tareas, lo que significa una enorme ineficiencia cuando los recursos suelen ser escasos. Como dijera el Papa Francisco en su visita al Hospital San Francisco de Asís, en el viaje a Brasil, en el 2013, “lo que prevalece con frecuencia en nuestra sociedad es el egoísmo. ¡Cuántos «mercaderes de la muerte», que siguen la lógica del poder y el dinero a toda costa! La plaga del narcotráfico, que favorece la violencia y siembra dolor y muerte, requiere un acto de valor de toda la sociedad”.
La amenaza que enfrenta la sociedad con el problema de la droga es enorme. Son muchas vidas que se pierden, son muchas familias que se destrozan, son muchos jóvenes y niños que se quedan sin posibilidad de futuro alguno. En particular, el fenómeno afecta en forma más grave a los que no tienen los recursos adecuados para afrontar los problemas que generan las adicciones, es decir, afecta sobre todo a los más pobres de la sociedad.
Un aspecto significativo de la lucha contra la drogadicción, fue manifestado por prácticamente todos los expositores, incluso aquellos que no provienen de ámbitos religiosos; se trata del trascendente papel que cumple la fe en el proceso de recuperación de personas adictas, fe que les posibilita volver a encontrar un sentido profundo a su vida personal. Esto implica un serio desafío para la Iglesia católica y otras comunidades religiosas que no puede dejar de trabajar –y cada vez con mayor intensidad– en este ámbito, que sin dudas constituye la periferia existencial de muchas familias y personas, que anhelan ser incluidas en clave de derechos.
Los participantes del XIX Encuentro y del I Congreso de Pastoral Social, asumimos el compromiso de desarrollar tareas de concientización sobre la gravedad del problema y la necesidad de afrontarlo con valor, como pide el Papa. Asimismo, nos pondremos en campaña para generar en cada diócesis y provincia de la región, ámbitos de encuentro de todos los organismos e instituciones, públicas y privadas, que trabajan en la problemática, a los efectos de concretar redes sociales de acción, difusión de las actividades que se realizan y coordinación de esfuerzos.
Pese a la conciencia de la gravedad del problema, como cristianos somos hombres y mujeres que nunca pierden la esperanza, virtud teologal que de ninguna manera supone ingenuidad sino la convicción de que Cristo venció al mundo y con Él podemos afrontar los mayores desafíos.

Salta, 1 de noviembre de 2015