En un clima sinodal y de mucha alegría, el sábado 23 de agosto, se llevó a cabo el Encuentro Diocesano de Catequistas, bajo el lema “Catequista, Peregrino de Esperanza”, en la ciudad de Recreo, departamento La Paz, jurisdicción de la parroquia San Roque.
La convocatoria reunió a más
de 600 participantes de los cuatro decanatos: Capital, Centro, Este y Oeste, de
la Diócesis de Catamarca, en su mayoría laicos, acompañados por el obispo
diocesano, Mons. Luis Urbanč, sacerdotes, entre ellos el director diocesano de
Catequesis, padre Marcelo Amaya, y el párroco anfitrión, padre Humberto Carrizo;
y religiosas de las distintas comunidades parroquiales.
El escenario para el
desarrollo de las actividades fue la Escuela Nº 280, donde a primeras horas de
la mañana se realizaron las acreditaciones y se sirvió el desayuno.
La bienvenida y apertura fue
responsabilidad del Obispo, mientras que la Hna. Petrona Díaz, de la Orden del
Verbo Encarnado, que trabaja pastoralmente en Recreo, explicó detalles del
cronograma preparado para la ocasión.
El espacio de formación estuvo
a cargo del padre Rolando “Roly” Tenti, director de Catequesis y párroco de la
Catedral de la Arquidiócesis de Santiago del Estero y Primada de Argentina,
quien fue presentado por el padre Amaya.
El abordaje de la temática
estuvo centrado en el Itinerario Catequístico en clave de esperanza, y se
complementó con el taller sobre Metodología del Catequista, guiado por el Hno.
Norles Alberto Marín, de la parroquia San Jorge de la ciudad capital.
Posteriormente, los
catequistas se distribuyeron en grupos de trabajo y compartieron lo
reflexionado y propuesto en un plenario.
La animación de la jornada
estuvo a cargo del ministerio de música de la Renovación Carismática Católica, y
se vivieron momentos de espiritualidad y de recreación.
Como cierre del encuentro se
celebró la Santa Misa, presidida por el Obispo y concelebrada por los
presbíteros presentes, con cantos litúrgicos interpretados por el Coro Parroquial
de San Roque.
“Hemos
venido como peregrinos de esperanza”
En el inicio de su homilía,
Mons. Urbanč manifestó que “ésta ha sido una jornada muy hermosa para todos
nosotros; cuánta alegría del Señor al vernos reunidos en su nombre”. Y agradeció
“al padre Humberto -párroco anfitrión- quien con su comunidad parroquial nos ha
acogido en este encuentro. Esto es un signo muy hermoso que a la comunidad de
San Roque, en Recreo, le debe dejar un hermoso sabor a fe que se vive, se
celebra y se comparte”.
“Hemos venido acá como
peregrinos de esperanza, esta virtud teologal que parte de un acontecimiento:
la Muerte y Resurrección de Jesús, que le da fundamento a nuestra esperanza”,
afirmó.
En otro tramo se refirió a la importancia
de este encuentro afirmando que “Dios tomó la iniciativa de venir a nuestro
encuentro, se hizo uno en su Hijo. Esta figura del pastor que va a buscar la
oveja perdida, herida, golpeada, desorientada, y viene a nuestro encuentro, es
la que tenemos que reproducir en nuestro ámbito catequético. Encontrarnos con
Jesús, es lo que hace un catequista; esto es la catequesis, encontrarnos con
Jesús, quien tiene que estar en el centro de nuestra vida”.
Tomando el Evangelio del día,
dijo que “en nuestro camino de servicio catequético en nuestras comunidades
necesitamos hacer mucho esfuerzo de preparación, y eso se refleja en esa
expresión de Jesús en el Evangelio, en esta enseñanza: ‘Traten de entrar por la
puerta estrecha’”. Y resaltó que “esa puerta estrecha es la puerta del
esfuerzo, del sacrificio, de la disciplina, de la preparación correcta. Porque
el que no entra por esa puerta estrecha no puede servir, no puede ser causa de
la salvación que Jesús le ofrece al otro”.
Más adelante invitó a pedir “que
tengamos ese esfuerzo de la puerta estrecha de buscar nuevos métodos para poder
llegar a los niños, adolescentes, jóvenes y adultos para hacer que las personas
puedan descubrir y encontrarse con Jesús.
Rogó a San Roque, patrono de
la comunidad anfitriona, a la Virgen del Valle y al Beato Mamerto Esquiú “que
nos ayuden a caminar junto a nuestros catequizandos siendo para ellos una luz
que los ilumine, el calor que necesitan sus corazones para amar a Dios y al
prójimo”.
También mencionó el desafío
que significa vivir la catequesis como un ministerio, al “llegar a un punto de
madurez, de generosidad y de toma de conciencia que uno tiene de ser testigo de
Jesús las 24 horas del día con abnegación”.
El padre Humberto Carrizo
agradeció a todos los que colaboraron para la realización de este encuentro que
tuvo una importante participación.
En tanto, el padre Amaya
anunció que la próxima convocatoria se realizará el año que viene en el Decanato
Centro, en el marco del Bicentenario del Natalicio del Beato Mamerto Esquiú.
Fotos: facebook Prensa Iglesia
Catamarca / @DiocesisCat