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07 agosto 2026

Cientos de fieles y devotos honraron al Santo Patrono del Pan y del Trabajo

“Le pedimos a la divina providencia que nos dé un corazón como lo tuvo San Cayetano, compasivo, indulgente, generoso, capaz de compadecerse de las necesidades ajenas”, dijo padre Acevedo.

 

A pesar del frío y el viento registrado en la tarde de este viernes 7 de agosto, cientos de fieles y devotos se dio cita para celebrar a San Cayetano, en la capilla ubicada en la zona sur de la ciudad capital.

El tañido de las campanas y los sones de la Banda de Música de la Municipalidad de la Capital anunciaron la salida del Santo Patrono del Pan y del Trabajo desde el templo, junto con la imagen del Beato Mamerto Esquiú, a quien celebramos en este Año Jubilar por el Bicentenario de su Nacimiento.

Inmediatamente, se dio inicio a la procesión presidida por el padre Salvador Acevedo, párroco de la parroquia Sagrado Corazón de Jesús, a cuya jurisdicción pertenece esta comunidad.

Durante el recorrido por las calles del sector se reflexionó sobre aspectos de la vida de San Cayetano, se elevaron plegarias y cantos. Los vecinos se sumaron a esta fiesta de la fe adornando los frentes de sus casas y colocando altares, mientras los enfermos y ancianos recibieron la bendición con el paso del santo patrono.  

De regreso a la intersección de calles Tucumán y Gobernador Fortunato Rodríguez, se entonaron las estrofas del Himno Nacional Argentino y el Himno a Catamarca.

Seguidamente se celebró la Santa Misa presidida por el padre Acevedo, quien su homilía, expresó: “Hemos venido, como todos los años, a festejarlo a este santo, a este hermano nuestro tan querido que tenemos en el Cielo, quizás más que otras veces venimos con el corazón medio mezclado, con la alegría, la esperanza y la confianza de que tenemos este gran intercesor ante Jesús.Y muy posiblemente en muchos corazones también hay un poco de angustia, de miedo, de inseguridad, por las cosas que nos pasan desde el punto de vista humano, incluso desde el punto de vista material, desde el punto de vista de nuestras seguridades humanas. Y por eso nos llegan justo estas palabras de Jesús que nos dice: ‘No tengan miedo’”. Al respecto señaló que “los miedos son frente a algo que entiende que es peligroso para uno, para la familia, que no nos alcance el sueldo da miedo, porque no podemos subsistirnos, porque no podemos pagar la comida, los remedios; perder el trabajo, que nos asalten los ladrones, cómo no nos va a dar miedo, es normal”.

Frente a esta realidad afirmó que “debemos confiar en Dios Nuestro Padre, como lo hizo San Cayetano, quien tuvo una clara conciencia, lucidez de saber que Dios estaba detrás de él como lo estuvo detrás de Jesús, el Padre Celestial”, además de mencionar la opción que hizo junto a los hermanos de la congregación religiosa que fundó, de confiar totalmente en la divina providencia.

En este sentido enfatizó que “la providencia de Dios no sólo actúa sobre las cosas sino también sobre la mente y el corazón de las personas. Por eso, a veces Tata Dios nos sale con unos regalos grandotes de una persona o de algunas personas que ni lo esperábamos… Por eso, a la providencia de Dios y a la intercesión ante la providencia de Dios, que es nuestro San Cayetano, le vamos a pedir que trabaje sobre la mente de las personas que tienen los destinos de nuestra patria, de nuestras comunidades, porque Dios puede trabajar sobre ellas para iluminarlas, para que comprendan. Le vamos a pedir a la Providencia divina que haga que los que nos gobiernan no nos gobiernen con una calculadora sino con un corazón compasivo, misericordioso, que vea dónde están las necesidades… que toque el corazón de todas las personas que pueden hacer bien a los demás, que tienen a su cargo el bien común”.

También le pidió a Dios “que trabaje sobre nosotros para que seamos generosos, para que podamos compartir lo poco o lo mucho que tenemos; que seamos capaces de abrir la mano, que no seamos tan individualistas. Hay una hierba mala que ha crecido de punta a punta en el planeta, que se llama individualismo... Que la providencia de Dios arranque esa hierba mala, que nos dé un corazón como lo tuvo San Cayetano, compasivo, indulgente, generoso, capaz de compadecerse de las necesidades ajenas”.

“Y seguramente si todos tenemos este corazón, nuestra patria se va a poner mucho mejor, y se va a poner mucho mejor entre nosotros, para que estemos en paz, para que nos tratemos bien, para que nos respetemos unos a otros en la casa, en el trabajo, en el vecindario. Les pedimos esa gracia a Nuestro Buen Jesús, al Padre Celestial, por intercesión de San Cayetano, de confiar siempre en la providencia divina”.

Antes de la bendición final, se presentó a los integrantes del grupo “Amigos de San Cayetano” y se entregó presentes consistentes en plantas a las tres cocineras del comedor comunitario.

Concluidos los actos litúrgicos, la Banda de Música de la Municipalidad brindó una retreta, mientras los presentes compartían un rico chocolate con bollitos.

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