Con la presencia del obispo diocesano, Mons. Luis Urbanč, el jueves 24 de septiembre, se llevó a cabo el cierre de las fiestas patronales en honor de Nuestra Señora de la Merced y la celebración de los 11 años de la creación de la parroquia con sede en Villa Dolores, departamento Valle Viejo.
La jornada se inició en horas
de la tarde con la procesión, que partió desde el oratorio Niño Dios de Polcos,
recorriendo distintos sectores de la jurisdicción parroquial hasta el templo
parroquial, donde se celebró la Santa Misa, presidida por nuestro Obispo y
concelebrada por el padre Juan Olmos, párroco del lugar.
En su homilía, Mons. Urbanč invitó
a los fieles a “agradecerle a Dios, de un modo particular, que hace 11 años he
creado esta parroquia, que va creciendo como comunidad parroquial. Esto es algo
hermoso y debemos agradecer que van haciendo este camino, consolidando las distintas
áreas que tiene una parroquia, como la Catequesis que corresponde a la dimensión
profética, la Liturgia que corresponde a la dimensión sacerdotal, y la Caridad que
corresponde a nuestra condición de reyes. Cada uno de nosotros participa de
este triple ministerio de Jesús: Sacerdote, Profeta y Rey. Éstas son las
grandes áreas que se trabajan en una comunidad parroquial, y desde ahí se desprenden
otros servicios”.
En este contexto dijo que “debemos
tener un corazón agradecido a Nuestra Madre, quien asumió -como hemos escuchado
en el Evangelio- ese hermoso rol de ser Madre de toda la humanidad, pero de un
modo particular de todos aquellos que hemos recibido la gracia del bautismo, a
través del cual nos constituimos en discípulos del Señor”.
En este sentido, afirmó que “la
Virgen es la discípula por excelencia del Señor, la Maestra que tenemos en la fe,
quien nos ayuda a profundizar y vivir la fe”, apuntando que Ella “está siempre
dispuesta a ayudarnos antes que se lo pidamos, porque sabe lo que le falta a
sus hijos, y nos precede con su intercesión, con su cercanía, para que podamos
vivir como verdaderos discípulos de Jesús, para que podamos cumplir con la
misión que hemos recibido el día del bautismo, que es hacer presente el Reino
de Dios en el mundo”.
Entre otras reflexiones, hacia
el final invitó a que “le pidamos a Ella el aumento de fe, esperanza y amor en
cada uno de nosotros, y que ésta sea una comunidad que hoy se ha renovado en la
fe, la esperanza y el amor, para que seamos alegres, generosos discípulos
misioneros de Jesús”.
Del
párroco
Luego de la Comunión, el padre
Juan Olmos agradeció la presencia y cercanía del Obispo y junto con toda la
comunidad le regalaron un Ave María, “para que la Virgen de la Merced lo
proteja, siga siendo misericordioso y nos siga conduciendo como padre”, dijo.
Respecto de las fiestas
patronales comentó que “han sido días preciosos en los que hemos caminado al
encuentro con la Palabra, la Eucaristía, nos hemos podido reencontrar entre
nosotros como comunidad, trabajando en red. Hemos podido llevar la imagen de la
Virgen a distintos estamentos sociales donde la gente la esperaba y pudo
encontrarse con la Madre”.
También le obsequiaron al
Obispo un presente confeccionado por los agentes de pastoral “en el que están
presentes todas las comunidades: San Cayetano, representado en el pan, el Niño
Dios con un pañal y la luz Santa Rosa con una rosa y El Portezuelo con un
Rosario, para que con un corazón de niño siempre la tenga a Nuestra Señora de
la Merced”, explicó una representante de la comunidad parroquial.
Como corolario de esta fiesta,
todos juntos alabaron a la Santísima Patrona con el canto, y recibieron la
bendición final.
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