La Unión Eucarística Reparadora (UNER) invita a celebrar en familia el 116° aniversario de la fundación de las Marías del Sagrario y de los Discípulos de San Juan, rama de la obra eclesial, fundada por San Manuel González García.
Las celebraciones se llevarán
a cabo este miércoles 4 de marzo, en el Santuario Catedral, según el siguiente
detalle:
18.00 Hora Santa en la Capilla
del Santísimo Sacramento.
19.00 Santa Misa con
renovación de promesas y veneración de la reliquia de San Manuel González.
20.30 Brindis fraterno.
¿Qué
es la UNER?
La Unión Eucarística
Reparadora (UNER) es una obra eclesial de espiritualidad y apostolado
eucarístico, abierta a todo fiel cristiano, e insertada en la pastoral
parroquial y diocesana.
Su fundador es San Manuel
González García, el “Obispo del Sagrario Abandonado”, como él mismo quiso
llamarse. Su lema dice “A mayor abandono de los demás, más compañía propia”. Su
grito de guerra es “Aunque todos te abandonen … yo, no”. Su anhelo incesante es
dar y buscar organizada y permanentemente, al Corazón de Jesús Sacramentado,
reparación de su abandono (exterior e interior) en sus manifestaciones de Misa,
Comunión y Presencia permanente, por la compañía, compasión, imitación y
confianza.
Organización
La UNER está dividida en
distintas ramas y secciones:
Laicos: Adultos: Marías del
Sagrario (mujeres); Discípulos de San Juan (hombres); Jóvenes: Juventud
Eucarística Reparadora (JER); y Niños: Reparación Infantil Eucarística (RIE).
Consagrados: Instituto
Secular: Misioneras Eucarísticas Seglares de Nazaret (MESN); Congregación
Religiosa: Misioneras Eucarísticas de Nazaret (MEN); y Misioneros Eucarísticos
Diocesanos, sacerdotes seculares.
Cada rama y sección se rige
por sus propios estatutos aprobados por la Santa Sede, estando entre ellos
organizados de forma coordinada y subordinada para la mayor eficacia de la
vivencia e irradiación del ideal eucarístico reparador.
Fines
El fin general de la UNER es
la gloria de Dios y la santificación de sus miembros por la vivencia del
Sacrificio Eucarístico, “fuente y cima de toda vida cristiana” (L.G. 11).
El fin específico es dar y
buscar, organizada y permanentemente, al Corazón de Jesús reparación, en unión
con María Inmaculada.
Este fin le exige una intensa
formación pues así que cada miembro podrá llegar a vivir plenamente el ideal
que la Iglesia le encomienda.
Imagen: facebook Prensa Iglesia Catamarca / @DiocesisCat
