En el marco de una emotiva ceremonia, el obispo diocesano, Mons. Luis Urbanč, puso en funciones al padre Martín Melo como nuevo párroco de la parroquia Jesús Niño, con sede en la ciudad capital, completando de esta manera las asunciones dispuestas en comunidades de Capital y del interior diocesano.
Precedida por un acto de
bienvenida, tuvo lugar la Santa Misa, presidida por el Obispo y concelebrada
por los párrocos entrante y saliente, padres Martín Melo y Eugenio Pachado,
respectivamente; y numerosos sacerdotes de los distintos decanatos de la
diócesis.
El templo parroquial fue
colmado de fieles, entre ellos miembros de instituciones, movimientos,
pastorales y grupos eclesiales, como también familiares del nuevo párroco.
Primeramente, el padre Sergio
Chumbita, párroco de la parroquia Nuestra Señora de la Candelaria, con sede en
Saujil, departamento Pomán, leyó el decreto de designación del nuevo párroco, tras
lo cual, el Obispo bendijo el agua con la cual el padre Melo aspergió a todos
los presentes.
En el momento de la proclamación
de la Palabra de Dios, el pastor diocesano le entregó al padre Melo el
Evangeliario para que proclame el Evangelio.
En su homilía, Mons. Urbanč manifestó
que hoy “se han generado en nuestros corazones sentimientos encontrados al despedir
a un padre y hermano y acoger a un nuevo padre y hermano, que nos va a
acompañar en este camino de seguimiento de Jesús, un camino de crecimiento, un
camino de santificación”.
“Me uno a la acción de gracias
del padre Eugenio por todo el trabajo intenso que ha realizado en esta
comunidad, un trabajo en primer lugar humano con ustedes, los catequistas, los
responsables de las distintas comunidades, con los adolescentes y jóvenes”,
manifestó, instando al sacerdote a “formar una linda pastoral juvenil con las
seis parroquias que tiene el Oeste. Aparte de este trabajo humano, también está
el trabajo material, con la puesta en valor de este templo, como el de la
Divina Misericordia, queda completar el de Cristo Rey”.
“Muchas gracias, padre Eugenio,
por todo lo que has podido gastarte y desgastarte en esta comunidad donde has
sabido ganarte el aprecio de su gente”, expresó, pidiendo “de todo corazón, que
recen mucho por él, por su salud. Con un dejo de tristeza despedimos al padre
Eugenio y con un sentimiento grande de ilusión y esperanza acogemos al padre
Martín”.
También mencionó a los párrocos
predecesores, trayendo a la memoria el ejemplo del padre Elio Fernández, quien “tenía
un particular atractivo con los niños”, dijo, anhelando “que esta parroquia de Jesús
Niño pueda ser la parroquia de los niños en toda la diócesis”.
Exhortó a la comunidad a que “con
mucha humildad, generosidad, docilidad, pónganse a caminar y a seguir las
orientaciones del sacerdote en esta hermosa tarea de ser peregrinos por este
mundo hacia la casa definitiva del Cielo y, sobre todo, no pierdan de vista que
Jesús dijo en el Evangelio: ‘Si no se hacen como niños no entrarán en el Reino
de los Cielos’. Tenemos que aprender siempre de nuestros niños y cuidarlos”.
Además, pidió que “trabajen
por el aumento, la santificación y perseverancia de las vocaciones sacerdotales
y religiosas”.
Bicentenario
y Bautismo
Más adelante subrayó, como lo
hizo en cada una de las tomas de posesión de los nuevos párrocos, el tiempo que
estamos viviendo en torno al Bicentenario del Nacimiento del Beato Mamerto
Esquiú. En este sentido, invitó a que “hagamos un gran trabajo en todas las
comunidades para preparar bien los bautismos”, destacando que “la pila bautismal
tiene que ser un lugar importante en la vida cristiana, ahí nacemos a una vida
nueva, a la vida de los hijos e hijas de Dios, a ser miembros de la Iglesia,
miembros del Cuerpo místico de Cristo. Por eso pongamos particular cuidado de
acompañar a las mujeres embarazadas, que están gestando una vida”.
Recalcó la necesidad que en
este Año del Bicentenario del Nacimiento del Beato Esquiú, “los sacerdotes, los
catequistas, los padres, los jóvenes, puedan empeñarse en profundizar en la
gracia del Bautismo, y así nuestra vida va a cambiar rotundamente, nuestra Catequesis
de Primera Comunión va a ser más linda, participativa, más fecunda, y va a
haber más perseverancia para la Confirmación, y gente que descubrirá la belleza
del Matrimonio”.
Asimismo, llamó a valorar la
gracia que tenemos de estar transitando este Año Jubilar, “somos los
protagonistas de estos acontecimientos en la historia de la diócesis, nos
pongamos de todo corazón a valorar esto y a dar una respuesta generosa al Señor.
Por eso, acompañados por el padre Martín, que puedan valorar el don de la fe,
fortalecer la esperanza, que sea una esperanza alegre, comprometida y, sobre todo,
tener un gran amor a Dios y al prójimo”, apuntó.
Profesión
de fe y juramento de fidelidad
Continuando con la celebración
eucarística, el padre Martín Melo realizó la profesión de fe y el juramento de
fidelidad delante el Obispo; y al concluir la Comunión, recibió la llave del
Sagrario donde permanece el Santísimo Sacramento, cuya nueva Capilla fue bendecida
por el Obispo junto con la Sala de la Reconciliación, como parte de las obras
concluidas en la parroquia.
Antes de la bendición final, se
escucharon palabras de bienvenida al padre Martín y de despedida al padre
Eugenio, con gestos, mucha emoción y entrega de presentes por parte de agentes de
pastoral parroquial, de movimientos y pastorales que tuvieron al párroco
saliente como asesor, y especialmente del Hogar de Cristo, obra que contó con
su acompañamiento espiritual.
En la celebración se rezó por el
eterno descanso de los sacerdotes Manuel Bulacio, impulsor de la Comunidad
Cenáculo donde se recuperan chicos con problemas de adicciones, al cumplirse un
nuevo aniversario de su fallecimiento, y Raúl Contreras, iniciador del Hogar de
Cristo.
Al concluir la Eucaristía, el flamante
párroco recibió el saludo y el afecto de los fieles.
Fotos y videos: facebook Prensa Iglesia Catamarca / @DiocesisCat
