La comunidad parroquial de la Santa Cruz eleva plegarias por el eterno descanso de Silvia Flores, una gran servidora del Señor, quien partió de este mundo.
“Silvita fue una catequista
comprometida, una maestra de inmensa vocación y una incansable colaboradora de
nuestras comunidades, como también en el departamento El Alto. Supo entregar su
vida al servicio de los demás, especialmente de los niños, a quienes acompañó
con amor, paciencia, ternura y gran responsabilidad”, expresan.
Y continúan recordándola: “Su
voz y su música también fueron una forma de anunciar a Dios. Como integrante
del coro, embelleció tantas celebraciones con sus cantos, poniendo sus dones al
servicio del Señor y ayudando a muchos a acercarse a Él a través de la
alabanza. Su alegría, su entrega generosa y su presencia quedarán por siempre
en el corazón de quienes tuvimos la gracia de compartir el camino de la fe
junto a ella”.
Finalmente, expresan su
confianza “en que Nuestra Madre María la ha recibido en sus brazos y que Jesús
le ha abierto las puertas de la Casa del Padre, donde descansará en paz”.
“Acompañamos con nuestra
oración a su familia, amigos y a toda la comunidad que hoy siente su partida. Gracias,
Silvita, por tu entrega, tu ejemplo y tu amor por Dios. Que brille para ti la
luz que no tiene fin. Descansa en paz”, manifiestan.
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