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02 junio 2015

Quedó conformado oficialmente el grupo scout en el El Alto

Durante el sábado 30 y domingo 31 de mayo, la parroquia Inmaculada Concepción, con sede en el departamento El Alto, vivió con alegría la promesa de los dirigentes del grupo scout Fray Mamerto Esquiú. Fue la primera vez que en la localidad se realizó el acto en el que miembros de la comunidad se comprometen a ser scouts, aceptando las obligaciones, valores y responsabilidades de este grupo.
El acto contó con la presencia del Párroco, Pbro. Eugenio Pachado, el Intendente de El Alto, Prof. Ariel Ojeda, y dirigentes scouts provenientes de la capital catamarqueña y de la vecina provincia de Tucumán. Las autoridades scouts que encabezaron la promesa y entrega de armas fueron el Director del Distrito Zona 32 Tucumán – Catamarca, e insignia de madera, Carlos Arias Marrandes, la Directora del Distrito 3 Zona 32, María del Valle Gallo, el jefe del grupo San Francisco Javier Nº 1079, Miguel Angel Soria, el jefe del grupo Juan Benjamín Terán Nº 1297, Mauro Antonio Fernández,  el jefe del grupo Jorge W. Avalos Nº 369, Daniel Fernando Acevedo, y
el Asistente Zonal de la Juventud, Matías Ezequiel Albornoz.

Ceremonia de Vela de Armas
Las actividades iniciaron en la noche del sábado con la Vela de Armas, ceremonia en la que se reflexionó sobre la Ley Scout y el jefe de grupo hizo entrega de las armas a quienes realizaron, al día siguiente, la promesa de dirigentes. Luego permanecieron en vela durante toda la noche meditando sobre lo que Dios les confiará a partir de la promesa.
Las armas son las insignias que son puestas al novicio, nuevo integrante de la hermandad scout. Son armas de paz y de fe con las que combatirá por el bien de sus semejantes.
Quienes  recibieron sus armas e hicieron la promesa el domingo fueron Paola Alba, María Bravo, Mariana Rodríguez, Eugenia Barrionuevo, Carina Cano, Roxana Ahumada, Paula Villagra, Fabiola Ahumada, Jacqueline Rodríguez, Rodolfo Santucho y Karen Alejandra Santucho.

Un grupo scout tiene la misión de conducir a las personas (niños, adolescentes, jóvenes y adultos) a la gran tarea de mejorar el mundo y de ser protagonistas de un cambio. Tienen el desafío de acompañar y animar a vivir los valores morales. Tienen  obligaciones y deberes que cumplir, deben imprimir el amor de Dios en todos los lugares que frecuentan, deben cuidar de los hermanos y acompañarlos siempre, igualmente de la naturaleza y de la creación.

Acto de oficialización y promesa
En horas del mediodía del domingo se realizó el izamiento de la Bandera Nacional y la Bandera Scout, luego hizo su entrada la bandera de ceremonia y se entonaron las estrofas del Himno Nacional Argentino. A continuación las autoridades scouts dirigieron palabras alusivas en las que animaron al grupo a buscar los ideales y los valores, especialmente de la humildad, y a trabajar con ahínco en los pilares que deben sostener cada grupo Scout: "Dios, Patria y Hogar".
En el momento central de la ceremonia, el Director de Distrito tomó la promesa a la flamante jefa del grupo Fray Mamerto Esquiú, Paola Alba, y luego ella hizo lo propio con los dirigentes, aceptándolos como miembros de la hermandad scout.  

Finalizado el acto, el Pbro. Eugenio Pachado celebró la Santa Misa de acción de gracias, en cuya homilía dijo que con esta acción se busca “reunir a toda la familia, porque estamos en un tiempo especial” dedicado a los laicos, como opción preferencial de la Iglesia en Catamarca para este año. También resaltó que seguramente “esto tendrá muchos frutos, ya que Dios nos ayudará”.   

Participemos de la Colecta Anual de Cáritas


La celebración de Corpus Christi será en La Alameda y finalizará en la Catedral

El domingo 7 de junio, la Iglesia celebra la Solemnidad del Cuerpo y la Sangre de Cristo. En Catamarca, la ceremonia central será en el Paseo General Navarro, más conocido como La Alameda. La concentración está prevista a las 10.00 para participar de la Santa Misa, presidida por el Obispo Diocesano, Mons. Luis Urbanc.
Al finalizar la celebración eucarística, se realizará la Procesión de Corpus Christi hasta la Catedral Basílica de Nuestra Señora del Valle.
Este año, los actos litúrgicos se desarrollarán bajo el lema “Jesucristo, Señor de la Historia, te necesitamos”, y se enmarcan en el Año Diocesano de los Laicos, dentro de la Misión Diocesana Permanente, que transita la Iglesia particular de Catamarca. Y también como preparación para el XI
Congreso Eucarístico Nacional, que se llevará a cabo del 16 al 19 de junio del año que viene, en Tucumán.
Todos los fieles están invitados a participar de estas celebraciones, manifestando la fe en la presencia real de Jesucristo en la Eucaristía. Especialmente están convocados todos los movimientos y pastorales diocesanas y comunidades parroquiales con su estandarte identificador.

En la Catedral Basílica
Asimismo, se informa que en la Catedral Basílica de Nuestra Señora del Valle, este domingo sólo habrá misa a las 7.00, 8.00 y por la tarde en los horarios habituales de 18.00 y 20.00.

La Solemnidad

El título completo de esta fiesta es Solemnidad del Cuerpo y la Sangre de Cristo, aunque se suele referir a ella utilizando su nombre latino "Corpus Christi". Es interesante saber que su título más antiguo fue Festum Eucharistiae (la Fiesta de la Eucaristía). Esta Solemnidad invita a manifestar nuestra fe y devoción a este sacramento, que es el "sacramento de piedad, signo de unidad, vínculo de caridad, banquete pascual en el cual se come a Cristo, el alma se llena de gracia y se nos da una prenda de la gloria venidera” (Constitución sobre liturgia, n 47, citando a san Agustín).

01 junio 2015

La comunidad catamarqueña despidió con emoción y gratitud al Padre Carlos Orellana

“Hemos enterrado a un santo, un hombre silencioso y desapegado de las cosas, humilde y sabio”, dijo Mons. Urbanc  al culminar el sepelio de sus restos.

Esta mañana, durante una misa presidida por el Obispo Diocesano, Mons. Luis Urbanc, y concelebrada por sacerdotes del clero diocesano, la comunidad catamarqueña le dio su último adiós al Padre Carlos Orellana, quien el domingo 31 de mayo, Fiesta de la Santísima Trinidad, partió a la Casa del Padre.
La Santa Misa dio inicio con el ingreso al templo catedralicio del féretro con los restos mortales del Padre Orellana, acompañado en forma procesional por los sacerdotes y el Señor Obispo, seguidos por servidores del Santuario Mariano, donde el sacerdote de 86 años de edad vivió sus últimos días.
En su homilía, el Mons. Urbanc dijo que en esta despedida “hay sentimientos encontrados, por un lado tristeza por lo que se deja, pero también alegría por haber alcanzado la meta, logros y poder empezar una vida nueva. Dicho en las palabra de Jesús, hoy estamos celebrando la glorificación de nuestro hermano Carlos, sacerdote”.
Desde su experiencia personal, el Pastor Diocesano expresó: “Le agradezco a Dios por
haber conocido al Padre Carlos, por cada Eucaristía que él celebró haciendo presente el misterio de la salvación durante muchísimos años, y haber celebrado el Sacramento de la Reconciliación, del que he sido particularmente beneficiario”. Y continuó su reflexión enfatizando que “es noble afirmar que si he conocido a un sacerdote totalmente desapegado de su vida, ése es el Padre Carlos, desapegado de las cosas materiales, un ejemplo para los sacerdotes, no buscaba nada para sí, buscaba todo para la gloria de Dios y para el bien de los hermanos; era coherente con la palabra de Jesús. Vivió en sencillez, humildad, no buscaba aplausos, no buscaba ser tenido en cuenta y cómo se dejó ayudar”.

“Supo alegrar los corazones de los débiles,
de los frágiles, de los pecadores”

También resaltó que “era un hombre con una voluntad muy fuerte, pero confiando siempre en la gracia de Dios, que obró maravillas en él; muy preparado, muy docto, sabio y prudente. Supo alegrar los corazones de los débiles, de los frágiles, de los pecadores”, y confió que “seguramente desde el Cielo nos va a conseguir del Señor muchas bendiciones, muchas gracias, para que tengamos una voluntad firme para que confiemos en la gracia de Dios, para que vivamos en gracia de Dios, para que tengamos esa actitud de servicio”.  
Luego destacó que su partida de este mundo se produjo en el día de la Santísima Trinidad, “el misterio central de nuestra fe” y también “cumpliendo su misión sacerdotal, ya que el Señor llevó mientras visitaba a unos hermanos enfermos. Eso es un regalo de Dios”, dijo.
En otro tramo de su predicación, afirmó que “estamos llenos de júbilo por despedir a un gran hermano sacerdote, a un gran cristiano, a un gran miembro de nuestro pueblo de Dios que peregrina en Catamarca”. Por eso, tomando las palabras de San Pablo exhortó a los presentes a dejar de lado la tristeza para vivir en la esperanza, “porque Jesucristo ha muerto y ha resucitado. Eso es lo revolucionario, y eso lo predicó el Padre Carlos. Así entregó su vida, anunciando a Cristo Resucitado. Para nosotros la muerte es un triunfo, una llegada hacia donde estábamos caminando, que es el abrazo con el Padre”.

Asimismo, Mons. Urbanc  agradeció “al Padre José Antonio Díaz y a todos los sacerdotes de la Catedral que lo han acogido con tanta alegría con su enfermedad, a las personas que lo cuidaron en la Catedral, el cariño que se le ha tenido al Padre Carlos”. 

Padre José Díaz: “Testimonio de un 
silencio lleno de Dios y lleno de gente”

Antes de finalizar la celebración eucarística, ante la asamblea, el Rector del Santuario Mariano, Pbro. José Antonio Díaz, se refirió al sacerdote fallecido, expresando: “El Padre Carlos era un testimonio muy grande. Fue un sacerdote que se encontró con la gente y la recordaba con afecto, con cariño, eso me impresionó siempre, y le agradezco ese testimonio de un silencio lleno de Dios y lleno de gente”.
“Para nosotros, los sacerdotes, es un muy buen testimonio que haya sido un hombre
disciplinado, ordenado, riguroso, trabajador, emprendedor. Creo que pocos fueron tan emprendedores como él, no solo trayendo movimientos, instituciones, sino por el trato personalizado que él tenía con los laicos, y un acompañamiento cercano. El Padre Carlos tuvo una vida de mucho compromiso, de mucha creatividad, de un trabajo pastoral, serio, ordenado, personalizado y sobre todo pensando proyectos a largo plazo, Estas cosas y muchas más, sólo Dios las conoce, porque él no las contaba, era muy humilde”, afirmó el sacerdote que lo acompañó en el tramo final de su existencia.

Agradeció “a quienes lo han cuidado tan diligentemente, que estuvieron siempre acompañándolo, atentos a sus necesidades.
Agradecerles el amor, la delicadeza que han tenido y pedirles que todo lo que han compartido con él lo guarden como un tesoro porque realmente ha sido una gracia. Y en el Año del Laicado, pedir a todos los laicos que recibamos el legado del Padre Carlos y lo llevemos adelante, que no dejemos que se mueran las cosas que él ha empezado. No dejemos de trabajar juntos por la construcción del Reino de los Cielos, porque en realidad eso es lo que está como telón de fondo de la vida del Padre Carlos”.
Luego de la Santa Misa, los restos mortales del sacerdotes recibieron cristiana sepultura en el Panteón del Clero, ubicado en el cementerio municipal Fray Mamerto Esquiú, hasta donde llegaron el Señor Obispo, sacerdotes y laicos, miembros de instituciones, amigos y fieles en general.