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16 abril 2026

Se inauguró Casa Nazareth, un espacio para el discernimiento vocacional

“Que la Virgen del Valle los acompañe en este camino”, les dijo Mons. Urbanč a los cuatro jóvenes que comenzarán la experiencia de discernimiento vocacional.

 

En la mañana del miércoles 15 de abril quedó inaugurada Casa Nazareth, Comunidad de Discernimiento Vocacional, un espacio que proporcionará tres pilares para el discernimiento de jóvenes que tengan inquietudes vocacionales a la vida sacerdotal o religiosa: la Oración, la vida fraterna en comunidad y el autoconocimiento.

La Santa Misa, presidida por el obispo diocesano, Mons. Urbanč, y concelebrada por el vicario general de la diócesis, Pbro. Julio Murúa; el responsable de Casa Nazareth, Pbro. Diego Manzaraz, y otros sacerdotes del clero local, se celebró en el templo parroquial de San José Obrero, jurisdicción a la que pertenece este espacio.

Participaron de la celebración Eucarística, los cuatro jóvenes que inicialmente se incorporaron a Casa Nazareth, dos de ellos provenientes de Recreo, quienes se encontraban acompañados por sus familias y otras personas que de una forma u otra están colaborando con este lugar de discernimiento vocacional.

Al comienzo de la Misa, el Pbro. Víctor Vizcarra leyó el decreto por el cual Mons. Urbanč dispuso la creación de esta Casa.

 

Referencia vocacional

Luego de la proclamación de las lecturas bíblicas, el Obispo, en su homilía, comenzó expresando que la fundación de un espacio como el que ahora nacía es un largo sueño que él tiene desde hace 19 años, cuando comenzó su misión episcopal. A continuación, agradeció a “Marcos, Lautaro, Gonzalo y Rodrigo, que han aceptado hacer este camino de discernimiento juntos y lo hacen con el Padre Diego y acompañados de todo este presbiterio”, expresó y agregó: “Así que vamos a tener ahora con Casa Nazareth una hermosa referencia de este trabajo vocacional que tanta falta hace para nuestra diócesis y a la Iglesia en general, en todo el mundo”. Luego agradeció a los padres, a las familias de los chicos, entre ellos, a quienes vinieron de Recreo junto con su párroco, el Pbro. Humberto Carrizo.

Más adelante, Mons. Urbanč, dirigiéndose a los jóvenes, dijo: “¿Cuál es el secreto de esta experiencia que van a hacer durante este año? Es poner la mirada en Jesús. Nada más. No piensen en ser curas. Eso es una cosa... miren, Santa Teresa de Ávila dice: «No busquen los consuelos de Jesús, el consuelo precioso de Jesús es el sacerdocio, pero eso no es Jesús, busquen al Jesús de los consuelos». Entonces, es buscarlo a Jesús. Ustedes tienen que descubrir a Jesús y tener una experiencia profunda de Él. Si ustedes logran esto, lo que les pida Jesús lo van a hacer”.

Después les habló del don del celibato, que deben pedirlo insistentemente al Señor y les señaló: “Este año es para eso, para que ustedes, mirando a Jesús, descubran si tienen ese don y si están dispuestos a vivirlo con alegría. No tengan miedo. Jesús no quita nada, lo da todo. Y si Él les pide el corazón, es para llenarlo de un Amor que no se acaba, de un Amor que llega a todos, de un Amor que nos hace verdaderamente libres”.

Hacia el final comprometió su oración por ellos, les pidió a las familias y a los amigos de estos jóvenes que recen también e invocó a la Virgen del Valle, cuyo septenario estamos celebrando en estos días: “Que la Virgen del Valle, nuestra Madre, Ella que también vivió este don de la entrega total a Dios, los acompañe en este camino. Que Ella les enseñe a decir siempre «sí» a la voluntad de Dios, con la misma confianza y el mismo amor con que Ella lo hizo”.

 

“El que lleva adelante la obra es Dios”

Al término de la Santa Misa, el Pbro. Diego Manzaraz, responsable de Casa Nazareth, manifestó que no ocultaba que junto a la alegría de comenzar esta experiencia no dejó de sentir miedo, “pero hay una certeza que sostiene siempre -dijo- y es que el que lleva adelante la obra es Dios. Él es el que hace, conduce, guía, acompaña, hace fructificar. Es, entonces, en el Señor, en quien ponemos nuestra confianza. Esta experiencia será una experiencia de un encuentro más profundo con Jesús, que nos ayudará a tener esa certeza y esa claridad que es Cristo, que conduce la historia y que guía nuestras vidas”.

Asimismo, expresó su gratitud “a Monseñor por la confianza, por encomendarme esta tarea de acompañar a estos jóvenes y al presbiterio por su presencia y su colaboración. Gracias a las familias por el apoyo constante, se nota el cariño y el compromiso que tienen con la vocación de sus hijos. A Marcos, a Lautaro, a Gonzalo y a Rodrigo, decirles que no están solos. Estamos todos aquí para caminar juntos. Este tiempo en Casa Nazareth será de mucha bendición, un tiempo para profundizar en la amistad con Jesús, como bien nos decía recién el Obispo. Cuenten conmigo para lo que necesiten, para charlar, para rezar, para compartir la vida cotidiana. Vamos a pedirle al Espíritu Santo que nos guíe en cada paso que demos. ¡Bienvenidos y que sea un gran año para todos!”.

Posteriormente, los presentes pasaron a la Casa para compartir un brindis y las expectativas por esta experiencia, que comenzó un 15 de abril, la misma fecha en la que hace 135 años -tres días después de la Coronación de la Imagen de Nuestra Madre del Valle- se inauguraba el Seminario Eclesiástico de Catamarca.

Fotos: facebook e instagram Prensa Iglesia Catamarca / @DiocesisCat / Canal whatsapp: Prensa Diócesis Catamarca

Pbro. Diego Manzaraz: “Casa Nazareth va a ser un signo vocacional fuerte”

El obispo diocesano, Mons. Luis Urbanč, dispuso la creación de Casa Nazareth y puso como responsable de la misma al Pbro. Diego Manzaraz, con quien mantuvimos este diálogo.


¿Cuál es la misión de Casa Nazareth?

Este miércoles 15 de abril hemos iniciado con esta experiencia que va a ser Casa Nazareth, una comunidad de discernimiento pensada para chicos que están con inquietudes vacaciones pero que aún no se deciden a entrar, o no se animan a entrar por distintos motivos, al Seminario Mayor, algo que se realiza en otra Diócesis. Como una experiencia de discernimiento que tiene previsto trabajar, sobre todo, en tres ejes: la oración y la vida sacramental, el autoconocimiento y la madurez afectiva, y la vida fraterna en comunidad. También habrá algunos espacios de Pastoral y académicos, pero éstos en menor medida.

¿Cuál es el sentido del nombre?

El nombre fue elegido porque está en la parroquia San José Obrero y porque Nazareth es el lugar donde se formó Jesús al comienzo, donde aprendió, donde fue protegido y cuidado por la Virgen y por San José; el hogar en el que Nuestro Señor aprendió a dar sus primeros pasos y se fue preparando para su misión. Allí transcurrió la vida oculta de Jesús.

¿Cómo será la vida en la casa?

La propuesta es que los jóvenes sigan cerca de sus familias, de su parroquia, en los grupos parroquiales, o grupos juveniles, o instituciones a las que pertenecen, con su trabajo o estudio, pero con esta condición de vivir en una misma casa, de compartir momentos de oración, de diálogo y que en el compartir el día a día ya no vivan en sus casas particulares sino a esta comunidad.

¿Por qué se inaugura en esta fecha?

La razón por la que esta Casa se abre en esta fecha, 15 de abril, justamente es porque el 15 de abril de 1891, tres días después de la Coronación Pontificia de la Virgen del Valle -que fue el 12 de abril- se bendijo el edificio del Seminario aquí en Catamarca, que después se convirtió en el Seminario Regional. El vicario Facundo Segura decía que la Virgen tenía que tener sus sacerdotes. Por eso hizo construir ese edificio para el Seminario, bendecido un 15 de abril. Elegimos esta fecha, entonces, para decir que esta Casa va a ser ahora, sin la envergadura de ese Seminario, como un signo vocacional en la Diócesis, como un signo vocacional fuerte.

¿Dónde está ubicada la Casa?

La Casa está al lado del templo parroquial de San José Obrero, en La Tablada, justo en la esquina de Santa Fe y Ayacucho, donde vivían las hermanas de la Fraternidad Eclesiástica Franciscana que, lamentablemente, dejaron la Diócesis el año pasado. El deseo del Obispo fue destinar esta casa para hacer esta experiencia. Son cuatro los jóvenes, de distintas edades, que ingresan y que van a vivir aquí. Todos mayores de 23 años en este caso.

¿Cómo será su sostenimiento económico?

Está previsto que sea algo con ayuda de la Diócesis; las parroquias también se comprometieron a colaborarnos, y personas que quieran hacer donaciones. Vamos a vivir de la Providencia. Dios no abandona a sus hijos, así que confiamos en que Él lleva adelante esta obra y nosotros pondremos de nuestra parte.

¿Qué programa de actividades tienen?

No tenemos programada todavía ninguna actividad. Que en este mes de abril los chicos se vayan habituando a la Casa y a lo largo del año iremos compartiendo algunas actividades. Habrá algunas materias o talleres.

¿Quiénes serán los responsables de la Casa?

El Obispo me nombró como responsable de la Casa; soy el sacerdote que va a vivir con los chicos, pero también me colabora el padre Julio Ávalos, que es el párroco, los párrocos de los chicos que ingresan, que van a estar de cerca ayudando, el equipo de Pastoral Vocacional, hay consagradas, laicos y sacerdotes, especialmente los padres Salvador Acevedo y Víctor Vizcarra, los que el Obispo designó para que acompañen de cerca esta experiencia vocacional.

Si algunos jóvenes quieren sumarse a esta experiencia, ¿cómo pueden contactarlo?

Pueden acercarse al Obispado y preguntar por mí. Yo trabajo allí por las mañanas. O llegarse a la parroquia San José Obrero, preguntar por Casa Nazareth. Abriremos otras formas de comunicación y las daremos a conocer.

Foto: facebook e instagram Prensa Iglesia Catamarca / @DiocesisCat / Canal whatsapp: Prensa Diócesis Catamarca

Mons. Urbanč: “La Resurrección de Jesucristo transforma la autoridad en un servicio humilde y desinteresado”

En la noche del miércoles 15 de abril, cuarto día del Septenario en honor de Nuestra Señora del Valle, rindieron su homenaje de los Poderes Ejecutivos Provincial y Municipal. Lo hicieron durante la Santa Misa presidida por el obispo diocesano, Mons. Luis Urbanč, y concelebrada por el padre Juan Ramón Cabrera, rector del Santuario Catedral, y los sacerdotes Gustavo Esteche y Raúl Pereyra, pertenecientes al clero de la Diócesis de Merlo-Moreno, provincia de Buenos Aires.

Participaron miembros del gabinete provincial, entre ellos, el ministro de Gobierno, Seguridad y Justicia, Dr. Alberto Natella, la ministra de Salud, Dra. Johana Carrizo; el Secretario de Gobierno de la Municipalidad de Fray Mamerto Esquiú, Dn. Daniel Romero; y el presidente del Concejo Deliberante de Fray Mamerto Esquiú, Dr. Francisco Acosta, entre otros.

En el comienzo de su predicación, el Obispo dio la bienvenida “a los miembros de los Ejecutivos provincial y municipales que hoy honran a nuestra Madre Celestial y la invocan como protectora de sus respectivas gestiones de gobierno. Ruego a Dios, Nuestro Señor, que jamás aparten su mirada de la Virgen del Valle”.

Seguidamente, resaltó que “la Resurrección de Jesucristo transforma la autoridad en un servicio humilde y desinteresado, liberando al líder del miedo y de la autorrealización obsesiva, para reflejar el amor divino. Iluminar la vida y la gestión con el misterio de la Resurrección implica liderar con esperanza, integridad y valentía, poniendo el Bien Común y la dignidad humana por encima de intereses personales o partidarios, a ejemplo del legado del Beato Esquiú”.

Y continuó: “A la luz de la Resurrección, la autoridad no es dominio, sino el acto de servir y dar la vida por los demás. La victoria sobre la muerte permite tomar decisiones con valentía, sin el temor al fracaso, y llevando luz a situaciones difíciles. La gestión debe ser un reflejo del amor de Dios, prefiriendo la verdad y el perdón, viviendo en la santidad y la generosidad. Quien vive la fe en la resurrección no necesita buscar su propia gloria, sino que se dedica al servicio incondicional, superando la angustia de perder privilegios”.

Asimismo, señaló que “la autoridad se ejerce en comunión, escuchando y promoviendo la misión compartida, según se reflexiona en los procesos sinodales. La gestión basada en este principio convierte el trabajo y la vida comunitaria en un lugar donde la luz de la resurrección ilumina la realidad cotidiana, sobre todo, en momentos de transición, crisis e incertidumbre, insuflando paz, confianza y entrega”.

Tomando los textos bíblicos, indicó que “la primera lectura (Hch 5,17-26), que hemos escuchado deja bien en claro los efectos dispares que produjo el hecho de la Resurrección de Jesucristo. Las autoridades civiles y religiosas, por no dejarse iluminar por ella, prefieren obrar desde la oscuridad de sus miedos, a perder poder frente a la sociedad y por eso recurren a la violencia, la burla, el descrédito contra los que, sí aceptan esta novedad de la resurrección; el obrar de éstos es de total libertad, amor, y disposición a todo tipo de sufrimientos por ser testigos del Resucitado”.

Más adelante se refirió al sufrimiento que padecieron los primeros cristianos, afirmando en este sentido que “cuando vengan las pruebas tenemos la opción de desanimarnos o descubrir que en ellas también Dios está obrando. Ser testigo de Cristo no es fácil, pero debemos estar convencidos que el Resucitado siempre nos respalda. No pararon. Se consideraron afortunados de sufrir deshonor por el nombre de Jesús”.

“El sufrir es una parte integral de la experiencia cristiana. No piensen que es extraño o sólo para unos pocos. Los primeros discípulos aprendieron en la escuela de la incomprensión, de las calumnias, de las persecuciones constantes, de las envidias, a ser fuertes en la fe, todo por el simple hecho de seguir a Jesús resucitado. En un mundo que es manejado por ilusiones, gobernado por engaños, y es víctima de mentiras ¿qué más podemos esperar si estamos a favor de la verdad? ‘La luz vino al mundo, y los hombres prefirieron la tiniebla’ (Jn 3,19)”.

En otro tramo aseveró que “ayer, hoy, y siempre, los seguidores del Resucitado nadarán contracorriente porque vivir en la luz nunca está de moda, resplandecer con destellos divinos es inaceptable a los hombres que están en el mal. Ésa será la historia de quienes, asumiendo su condición de cristianos, quieran vivir con intensidad como resucitados”.

“La enseñanza de la Palabra de Dios, por tanto, ilumina muy bien la realidad humana, sobre todo, cuando nos toca ejercer la autoridad, cuando toca regir los destinos de un pueblo. Un líder, civil o religioso, debe conocer y acatar el señorío de Dios sobre él. Necesita verse cada día en el espejo que es Jesucristo, para tomar las decisiones que servirán para el bien de todos. Éste es el mensaje que nos deja la Virgen María cuando nos dice, como a los sirvientes en las bodas de Caná: ‘Hagan lo que Él les diga’ (Jn 2,5). Sí, queridos hermanos, venir a honrar a la Virgen y no obedecerla es un agravio y un despecho que hacemos a su corazón de Madre”, expresó.

 

“Virgen Morena del Valle, cubre con tu manto a nuestra patria”

Hacia el final imploró: “Santísima Virgen del Valle, Reina de la Paz y Madre de todos los pueblos, hoy, acudimos a ti con humildad y esperanza para rogar por todos los que gobiernan la patria, las provincias y municipios… concédeles un corazón recto, alejado del egoísmo y la vanidad, abierto a la verdad y a la justicia. Que no se dejen corromper por el poder, ni por la codicia, ni por el deseo de prestigio, sino que se conviertan en servidores del Bien Común, administradores honestos y defensores de la dignidad humana.

“Virgen del Buen Consejo, acompaña a los líderes políticos en los momentos difíciles, en medio de las tensiones, las críticas y las divisiones. Sé para ellos faro que ilumina, voz que orienta, y refugio que consuela. Protégelos del error, del odio y de la desesperanza. Enséñales a dialogar, a escuchar a la gente, a buscar la unidad por encima de los intereses personales o partidarios. Que sepan tender la mano incluso a quienes piensan distinto, y que nunca se olviden de que cada ciudadano es su hermano”, rogó.

Además, elevó su plegaria “para que en nuestro país florezca la equidad, el respeto a la ley y el cumplimiento del bien común… Danos gobernantes que protejan al inocente, que defiendan al indefenso, que escuchen el clamor del pobre, del niño y del anciano”.

“Virgen Morena del Valle, cubre con tu manto a nuestra patria. No permitas que nos alejemos de Dios ni que caigamos en el caos, la violencia o el odio… Danos gobernantes que sean instrumentos de paz, sembradores de esperanza y constructores del Reino de Dios en nuestra sociedad”, pidió.

Los alumbrantes participaron de la proclamación de la Palabra de Dios y acercaron ofrendas particulares junto con los dones del pan y del vino, para preparar la mesa eucarística.

Antes de la bendición final se consagraron a Nuestra Madre del Valle.


TEXTO COMPLETO DE LA HOMILÍA

Queridos devotos y peregrinos:

                                                               Se nos propuso, para este cuarto día del septenario, a María como modelo de una Iglesia sinodal que escucha.

            Doy la bienvenida a los miembros de los ejecutivos provincial y municipales que hoy honran a nuestra Madre Celestial y la invocan como protectora de sus respectivas gestiones de gobierno. Ruego a Dios, Nuestro Señor, que jamás aparten su mirada de la Virgen del Valle.

            Que nos quede claro, de una, que la Resurrección de Jesucristo transforma la autoridad en un servicio humilde y desinteresado, liberando al líder del miedo y de la autorrealización obsesiva, para reflejar el amor divino. Iluminar la vida y la gestión con el misterio de la Resurrección implica liderar con esperanza, integridad y valentía, poniendo el Bien Común y la dignidad humana por encima de intereses personales o partidarios, a ejemplo del legado del Beato Esquiú.

A la luz de la Resurrección, la autoridad no es dominio, sino el acto de servir y dar la vida por los demás. La victoria sobre la muerte permite tomar decisiones con valentía, sin el temor al fracaso, y llevando luz a situaciones difíciles. La gestión debe ser un reflejo del amor de Dios, prefiriendo la verdad y el perdón, viviendo en la santidad y la generosidad. Quien vive la fe en la resurrección no necesita buscar su propia gloria, sino que se dedica al servicio incondicional, superando la angustia de perder privilegios. La autoridad se ejerce en comunión, escuchando y promoviendo la misión compartida, según se reflexiona en los procesos sinodales. La gestión basada en este principio convierte el trabajo y la vida comunitaria en un lugar donde la luz de la resurrección ilumina la realidad cotidiana, sobre todo, en momentos de transición, crisis e incertidumbre, insuflando paz, confianza y entrega.

 La primera lectura (Hch 5,17-26), que hemos escuchado deja bien en claro los efectos dispares que produjo el hecho de la Resurrección de Jesucristo. Las autoridades civiles y religiosas, por no dejarse iluminar por ella, prefieren obrar desde la oscuridad de sus miedos, a perder poder frente a la sociedad y por eso recurren a la violencia, la burla, el descrédito contra los que, sí aceptan esta novedad de la resurrección; el obrar de éstos es de total libertad, amor, y disposición a todo tipo de sufrimientos por ser testigos del Resucitado.

      El sufrimiento se produce cuando nos ponemos a servir, y las pruebas pueden producir mayor sufrimiento. A través de Juan y Pedro, Dios hacía muchos milagros. Estos prodigios, que trascendían a ciudades vecinas, llenaron de celos a los saduceos. Celosos, no por el honor de Dios o por el avance de su Reino, sino por retener su propia influencia y poder. Por eso, decidieron frenar el accionar de Dios.

Los apóstoles al ver que el mensaje de Cristo era respaldado por Dios a través de milagros, produjo en ellos aún más pasión en difíciles circunstancias. El mensaje que proclamamos es verdadero y Dios los respalda, pero nos tenemos que hacer partícipes y servir. Con mayor pasión empezaron a testificar en el templo.

Cuando vengan las pruebas tenemos la opción de desanimarnos o descubrir que en ellas también Dios está obrando. Ser testigo de Cristo no es fácil, pero debemos estar convencidos que el Resucitado siempre nos respalda. No pararon. Se consideraron afortunados de sufrir deshonor por el nombre de Jesús. Parece que a los cristianos les toma mucho tiempo enfrentarse a la simple declaración de las Escrituras de que, cuando fueron llamados a ser cristianos, fueron llamados a sufrir con Cristo, por Él y como Él.

El sufrir es una parte integral de la experiencia cristiana. No piensen que es extraño o sólo para unos pocos. Los primeros discípulos aprendieron en la escuela de la incomprensión, de las calumnias, de las persecuciones constantes, de las envidias, a ser fuertes en la fe, todo por el simple hecho de seguir a Jesús resucitado. En un mundo que es manejado por ilusiones, gobernado por engaños, y es víctima de mentiras ¿qué más podemos esperar si estamos a favor de la verdad?

“La luz vino al mundo, y los hombres prefirieron la tiniebla” (Jn 3,19).

Nos sostienen cuatro palabras que el Evangelista subraya como raíz de toda la historia de la Salvación: Dios amó al mundo. Dios ama la humanidad de tal modo que llegó a entregar a su Hijo único.

Quien acepta que Dios llega hasta nosotros en Jesús, éste ya pasó por la muerte y ya tiene vida eterna. La imagen de Dios que presenta san Juan es la de un padre lleno de ternura y no la de un juez severo.

Quien cree en Jesús y lo acoge y lo acepta como revelación de Dios no es juzgado, pues ya ha sido aceptado por Dios. Y quien no cree en Jesús, ya ha sido juzgado. Se excluye a sí mismo. Y repite lo que ya ha dicho en el prólogo: muchos no quieren aceptar a Jesús, porque la luz revela la maldad que en ellas existe.

En su libertad el hombre decide entre tiniebla o luz, entre muerte o resurrección. Los hijos de la luz son siempre incómodos porque denuncian a los hijos de la oscuridad sus obras de injusticia.

Ayer, hoy, y siempre, los seguidores del Resucitado nadarán contracorriente porque vivir en la luz nunca está de moda, resplandecer con destellos divinos es inaceptable a los hombres que están en el mal. Ésa será la historia de quienes, asumiendo su condición de cristianos, quieran vivir con intensidad como resucitados.

La enseñanza de la Palabra de Dios, por tanto, ilumina muy bien la realidad humana, sobre todo, cuando nos toca ejercer la autoridad, cuando toca regir los destinos de un pueblo. Un líder, civil o religioso, debe conocer y acatar el señorío de Dios sobre él. Necesita verse cada día en el espejo que es Jesucristo, para tomar las decisiones que servirán para el bien de todos. Éste es el mensaje que nos deja la Virgen María cuando nos dice, como a los sirvientes en las bodas de Caná: “hagan lo que Él les diga” (Jn 2,5). Sí, queridos hermanos, venir a honrar a la Virgen y no obedecerla es un agravio y un despecho que hacemos a su corazón de Madre.

Santísima Virgen del Valle, Reina de la Paz y Madre de todos los pueblos, hoy, acudimos a ti con humildad y esperanza para rogar por todos los que gobiernan la patria, las provincias y municipios. Tú que eres la Madre del verdadero Rey, tú que supiste guardar en tu corazón la voluntad del Padre, escucha nuestra súplica e intercede ante tu Hijo Jesús por quienes tienen en sus manos los destinos de nuestra nación.

Madre sabia y prudente, concédeles un corazón recto, alejado del egoísmo y la vanidad, abierto a la verdad y a la justicia. Que no se dejen corromper por el poder, ni por la codicia, ni por el deseo de prestigio, sino que se conviertan en servidores del Bien Común, administradores honestos y defensores de la dignidad humana.

Madre de la Sabiduría, Tú que meditabas cada Palabra de Dios y la guardabas en tu corazón, infunde en nuestros gobernantes el don de la sabiduría. Que no se dejen llevar por la prisa o la presión, sino que actúen con reflexión, con equilibrio, con visión clara del futuro. Ayúdalos a tomar decisiones que construyan paz, que promuevan la justicia social, que respeten la vida, la familia, la libertad y la fe de los pueblos. Que cada ley que promulguen sea reflejo del amor de Dios y garantía de los derechos de todos, especialmente de los más pobres, los marginados y los olvidados.

Virgen del Buen Consejo, acompaña a los líderes políticos en los momentos difíciles, en medio de las tensiones, las críticas y las divisiones. Sé para ellos faro que ilumina, voz que orienta, y refugio que consuela. Protégelos del error, del odio y de la desesperanza. Enséñales a dialogar, a escuchar a la gente, a buscar la unidad por encima de los intereses personales o partidarios. Que sepan tender la mano incluso a quienes piensan distinto, y que nunca se olviden de que cada ciudadano es su hermano.

Madre de la Justicia, intercede para que en nuestro país florezca la equidad, el respeto a la ley y el cumplimiento del bien común. Que los jueces actúen con rectitud, que los gobernantes no se dejen manipular, y que los pueblos sientan que sus líderes caminan a su lado con integridad. Danos gobernantes que protejan al inocente, que defiendan al indefenso, que escuchen el clamor del pobre, del niño y del anciano.

Madre compasiva, que nuestros líderes tengan un corazón sensible ante el sufrimiento de su pueblo. Que no se endurezcan ante las lágrimas de las madres, ante el hambre de los niños o el dolor de los enfermos. Que cada obra, cada política, cada decisión, esté impregnada de compasión y caridad. Que recuerden que quien gobierna, ha de hacerlo como quien sirve, siguiendo el ejemplo de tu Hijo, el Buen Pastor.

Virgen Morena del Valle, cubre con tu manto a nuestra patria. No permitas que nos alejemos de Dios ni que caigamos en el caos, la violencia o el odio. Inspira a cada líder a buscar la voluntad divina, a abrir su corazón a la luz del Evangelio y a entregarse con generosidad al servicio del prójimo. Danos gobernantes que sean instrumentos de paz, sembradores de esperanza y constructores del Reino de Dios en nuestra sociedad.

Reina de los Cielos, esperanza nuestra, guía a nuestros líderes con tu ternura y poder. Llévalos de la mano hasta Jesús, para que en Él encuentren la fuerza, la claridad y el amor necesarios para gobernar con justicia, sabiduría y compasión. Amén.

¡¡¡Viva la Virgen del Valle!!!   ¡¡¡Viva el Beato Mamerto Esquiú!!!

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15 abril 2026

Las Fuerzas de Seguridad honraron a la Virgen del Valle

En la mañana de este miércoles 15 de abril, rindieron su homenaje a la Virgen del Valle autoridades y empleados del Ministerio de Gobierno, Seguridad y Justicia, Ejército Argentino, Policía Federal, Gendarmería Nacional, Policía de la Provincia de Catamarca, Servicio Penitenciario Provincial, Escuela de Cadetes, Centro de Excombatientes de Malvinas Catamarca, Agrupación 7 de Abril Movilizados a Malvinas, Empresas de Seguridad Privada, Pastoral Penitenciaria, Capellanes de la Policía y Banda de Música de la Policía de la Provincia.

La Santa Misa fue presidida por el padre Héctor Salas y concelebrada por los sacerdotes Guillermo Chanquía, Leandro Roldán y Reinaldo Oviedo, capellanes de la Policía Provincial y de Gendarmería Nacional.

Participaron de la Eucaristía el Secretario de Seguridad, Dr. Gastón Venturini Quiroga; el Jefe de la Policía de la Provincia, Crio. Gral. (RE) Marcos Manuel Herrera; el Subjefe de la Policía, Crio. Gral. Lic. Omar Gustavo Seiler; el Inspector General de Policía, Crio. Gral. Sebastián Eduardo Carrizo; el Director del Servicio Penitenciario Provincial, Crio. Gral. (RE) Daniel José Coronel; el Jefe del Escuadrón N° 67 Catamarca de Gendarmería Nacional, Comandante Jorge Luis Fagundez; Jefe de la Delegación Ejército Catamarca, Coronel Alberto Gabarron; personal policial retirado y excombatientes de Malvinas.

En su homilía, el padre Roldán dijo que “estamos celebrando a Nuestra Madre del Valle, Patrona de todos los catamarqueños, en el marco de la Pascua, este misterio central de nuestra fe cristiana, contemplando a Cristo Resucitado que vive en medio nuestro”.

Al reflexionar sobre los textos bíblicos dijo que “hoy el mensaje de la Palabra de Dios también nos tiene que interpelar a los servidores públicos para caminar en la luz de Dios”, apuntando que “desde el origen, en la Policía de Catamarca siempre estuvo arraigada la fe en Nuestra Madre del Valle y la fe en ese Dios que nos ama. Entonces, a cada miembro de las fuerzas policiales provinciales, penitenciaria, federales, también se nos invita a vivir el amor de Dios” para “ser luz con nuestras palabras, con nuestros gestos y nuestras acciones”.

Asimismo, señaló que esta fiesta de Nuestra Madre del Valle se enmarca “en este año que la Iglesia en Catamarca está celebrando los 200 años del natalicio de nuestro Beato Mamerto Esquiú”. Por eso “estamos invitados a poner la mirada en este hombre que, en su tiempo en el siglo XIX, fue un faro de luz en una realidad muy convulsionada donde había muchas divisiones. Y en ese contexto fue un signo de esperanza en su tiempo, un testimonio de unidad”.

“Que el Señor Resucitado, a quien celebramos en estos días de la Pascua, nos ayude a vivir nuestra vida y nuestro servicio de cada día como resucitados. Que Nuestra Madre Morena, que nos ha congregado este día, nos ayude a continuar siguiendo a su Hijo Jesús”.

Integrantes de la Banda de Música de la Policía de la Provincia interpretaron los cantos litúrgicos y honraron a la Madre del Valle.

En el momento de la preparación de la mesa eucarística, efectivos de las distintas divisiones de las fuerzas de seguridad acercaron al altar las ofrendas destinadas a la atención de los peregrinos, y finalmente, las autoridades llevaron los dones del pan y del vino.

Antes de la bendición final, representantes de la Policía de la Provincia y del Servicio Penitenciario Provincial realizaron sus respectivas oraciones ante la Sagrada Imagen.

Como corolario de este tributo se honró a la Virgen con el canto interpretado por la Banda de Música de la Policía Provincial.

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