martes

Invitación a las primeras misas de Juan de Dios, Diego y Martín


Mes de la Biblia en la parroquia Nuestra Señora del Valle de Icaño

La parroquia Nuestra Señora del Valle, con sede en la localidad de Icaño, departamento La Paz, llevó a cabo distintas actividades propuestas por la Delegación Episcopal de Animación Bíblica de la Pastoral, durante el Mes de la Biblia, entre ellas los cinco encuentros de lectio divina para niños y adolescentes.
A modo de preparación, el sábado 30 de agosto, la comunidad parroquial recibió al grupo de lectionautas de la Pastoral Bíblica Diocesana, encargados del  taller de lectura orante de la Palabra de Dios, que introdujo a los niños en la lectio divina. Niños y adolescentes de la catequesis de Comunión y Confirmación, sus catequistas, hermanos y padres, vivieron un momento de mucha participación y alegría en el que fueron identificando y familiarizándose con los pasos de este método de lectura orante de las Sagradas Escrituras.
El primer encuentro se llevó a cabo el sábado 6 de septiembre, destinado a los niños de catequesis, acompañados por sus familias, quienes cantando, jugando y haciendo silencio, leyeron e interpretaron el Evangelio según San Mateo. El encuentro fue conducido por las catequistas Mabel Aguirre de Ponce y Andrea Tejeda.
Para continuar con los próximos encuentros, los catequistas de la sede parroquial se reunieron los martes de cada semana para realizar la lectio divina de adultos e ir preparándose para conducir posteriormente a los niños en los sábados 13, 20 y 27, guiados por las Sras. Gladys Quevedo de Soria y Norma Zurita de Canelo, Silvia Herrera y Teresa de Dulce.
En estos encuentros, los chicos de Comunión y Confirmación tuvieron la ocasión de leer, interpretar y meditar los Evangelios según San Mateo correspondientes al mes de septiembre. Al finalizar, pintaron hojas alusivas en las que anotaban la vivencia que les había dejado la Palabra durante el momento de reflexión.

Según expresiones de los mismos padres y catequistas, todo el material enviado fue utilizado, multiplicado y cumplió con el cometido de que los pequeños destinatarios  y sus familias pudieran incursionar en la lectura orante de la Palabra de Dios para preparar el encuentro con Jesucristo.
Los catequistas y agentes de otras instituciones asumieron el compromiso de realizar la práctica de lectio divina, para lo cual la Pastoral Bíblica Diocesana envía semanalmente el material vía electrónica a Icaño y San Antonio de la Paz.
En cuanto a las celebraciones dominicales del Mes de la Biblia, los guiones enviados por la Pastoral Bíblica Diocesana sirvieron tanto para las misas como para las celebraciones de la Palabra, cumpliéndose el objetivo de que los fieles laicos de la diócesis se unieran elevando al Padre idénticas peticiones.
Asimismo, como en la mayoría de las comunidades parroquiales, durante las mismas, se realizó la entronización de la Palabra, como signo para realzar su importancia en la vida y la misión de la Iglesia.

En muchas iglesias, capillas y comunidades del interior de la diócesis se vivió el Mes de la Biblia intensamente. 

Invitan a taller para animadores misioneros de niños y adolescentes en Valle Viejo

La Junta Diocesana de Misiones invita a participar del Taller de Iniciación, que se llevará a cabo los días 25 y 26 de octubre, en la Casa de los Radicales, en el departamento Valle Viejo.
El objetivo del mismo consiste en la preparación teológica, espiritual y metodológica, para la animación, formación, comunión y cooperación misionera de niños y adolescentes, y está destinado de manera particular a futuros animadores de la Infancia y Adolescencia Misionera (IAM), catequistas, docentes y agentes de Pastoral, mayores de 16 años, que deseen trabajar en la animación misionera de niños y adolescentes.
Este taller, que dará inicio el sábado a las 8.00 y finalizará el domingo a las 17.00, tendrá un costo de $ 50, que incluye gastos de hospedaje y material.
Los participantes deberán llevar ropa de cama, Biblia, equipo de mate y el almuerzo a la canasta del sábado.

Las inscripciones se llevarán a cabo hasta el jueves 23 por la mañana, a través del correo electrónico iam.catamarca@gmail.com, por mensaje privado de Facebook en IAM Catamarca, o por medio de los teléfonos 0383-154685132 (Daniela Cedrón), 0383-154542895 (Belén Ferreira), 0383-154349995 (Pbro. Sergio Chumbita).

lunes

El testimonio de tres jóvenes que el viernes 24 de octubre serán ordenados sacerdotes

El viernes 24 de octubre, a las 20.00, en la Catedral Basílica de Nuestra Señora del Valle, los diáconos Juan de Dios Gutiérrez, Martín Melo González y Diego Manzaráz darán un paso decisivo en sus vidas al consagrarse a Dios a través del ministerio sacerdotal.
En su preparación inmediata a este acontecimiento, durante la semana pasada participaron de un retiro espiritual en el Monasterio Inmaculada del Valle de las Monjas Dominicas, ubicado camino a El Jumeal. El viernes 17 en horas de la mañana recibieron la visita del Obispo Diocesano, Mons, Luis Urbanč, acompañado por el Vicario General de la Diócesis, Pbro. Julio Quiroga del Pino, oportunidad en que brindaron sus testimonios, que compartimos en este espacio.

La atracción de Dios desde la niñez

Juan de Dios Gutiérrez tiene 26 años, es oriundo del departamento Belén, y pertenece de la Parroquia Nuestra Señora de Belén. Comentó que viene preparándose desde que sintió el llamado de Dios, “un llamado de amor, de misericordia, que exige de parte de nosotros una respuesta libre y de amor. Durante todo el tiempo del Seminario vamos haciendo un tiempo de discernimiento, para descubrir lo que quiere Dios. Durante el tiempo de formación con las experiencias lindas, los momentos difíciles, vamos experimentando más fuerte su presencia, y a partir de allí uno le va dando una respuesta. Una vez que uno termina el Seminario hace una síntesis de todo el proceso, y ve si realmente es libre y capaz de responder a la llamada de Dios”.
Juan de Dios confió que desde niño sintió el llamado de Dios y cómo sus padres fueron una pieza clave en su vida de fe. “Mis padres iban a misa todos los domingos y me llevaban. De ellos rescato el valor y el sentido que tiene la misa, no de un mero precepto para cumplirlo sino de un momento de encuentro con Dios para darle gracias y hacerle peticiones. Ese es un valor que ellos me han ido inculcando. Nos puede faltar la comida pero nunca la comida espiritual, que es la Eucaristía. Mis padres me fueron explicando el sentido que tiene la catequesis, la profundización de la fe, de aprender a compartir la fe. Así pude experimentar con caridad que los primeros catequistas son los padres”.
También afirmó que le gustaba mucho ser monaguillo. “El primero que me inició en esto fue el padre José Antonio Díaz, tenía entre 8, 9 años, y pedí ser monaguillo y él me lo permitió. En él veía una figura bastante llamativa, el modo de celebrar la Eucaristía, su entusiasmo y su delicadeza con las cosas sagradas, y lo que me iba enseñando me iba generando una atracción hacia el Señor. Durante el tiempo que él estuvo como párroco me fue acompañando, sobre todo con el testimonio. Me iba hablando con el modo de celebrar la misa o cuando yo lo veía en su cercanía con los jóvenes, con los ancianos, con los niños. Todo su testimonio me hablaba y me iba ayudando a profundizar cuál era el sentido de la vocación”. Su entusiasmo lo impulsaba a querer entrar en el Seminario a los 12 años, “pero a mis padres no les convencía mucho, porque eso implicaba separarme muy chico de la familia. Me dijeron que esperara hasta los 15 años, y si continuaba con esa inquietud iba a tener la suficiente madurez para tomar una decisión. Por eso les agradezco, capaz que si entraba a los 12 años hubiese sido de otra manera. Entré a los 15, y fui sintiéndome totalmente libre para tomar esta decisión, que es abrazar el ministerio sacerdotal”.


El recipiente donde se ofrece el agua viva

Carlos Diego Manzaráz tiene 28 años, pertenece a la Parroquia Santa Rosa de Lima, en la ciudad capital, y expresó que éste “es un momento muy especial, y la preparación inmediata es la oración, para que Dios me pueda utilizar como instrumento para santificar a su pueblo, para ungir a mis hermanos y ayudarlos en los momentos de mayor debilidad, en la enfermedad, en el sufrimiento, aliviando el dolor que llevan, para acercarlos a Jesús, que es lo más importante”. El es consciente que “no somos nosotros los importantes, sino simples instrumentos, somos un pozo donde las personas vienen a beber el agua, somos el pozo, el recipiente, en el que Jesús, que es el agua viva, se ofrece”.
Respecto de cómo nació su vocación manifestó: “Surge algo vacilante hace como diez años, cuando fui a compartir el día de la familia con los seminaristas en El Rodeo, por invitación de un amigo. Cuando volvía hacia la ciudad en la combi del Seminario, el padre Avalos me pregunta cuándo iba a entrar al Seminario. Le contesté que nunca, pero en realidad tenía muchas ganas de decir que sí, y como nunca daba un paso sin estar seguro, dije que no. Ese año empezaba la facultad, me iba muy bien en Ciencias Económicas, y cuando pasó un año, aprobé todas las materias, me gusta mucho la matemática, pero sentía que algo no terminaba de cerrar en mí. Un día estaba en el Monasterio, venía a ayudar a cortar el césped, y volví a casa cerca del mediodía y le dije a mis padres que el año que viene me iba a Tucumán. No me creían, porque nunca había salido de casa mucho tiempo, nunca me había alejado de ellos. Me fui en la bici hasta la casa del Padre San Nicolás, y comencé a hacer el discernimiento”.
Diego siente que su vocación está muy ligada al servicio, ya que desde los 8 años estuvo vinculado a los Servidores Marianos y por eso a la Virgen del Valle. “Me gustaba ayudar a los peregrinos cuando venían, y le decía a mis amigos que si pudiera hacer esto para toda la vida lo haría. Siempre he visto mi ministerio como un servicio. He intentando formarme en ese servicio al pueblo de Dios y sobre todo al pueblo sufriente y ligado a la Virgen del Valle”. Para Diego, “la Virgen está muy presente en mi vida desde chico, gracias a mi familia, que me llevaba a las procesiones, corríamos para tocar la Imagen. Siempre que iba a la procesión y no me podía volver si no me traía una de las flores que tenía el trono. Luego entré al grupo de monaguillos en la Catedral y ahí se terminó de clarificar mi vocación. Me acerqué mucho a la Eucaristía y mi devoción mariana creció”.    


Joven médico que anhela entregar ya la vida al sacerdocio

Martín Melo tiene 34 años, es de Capital y pertenece a la Parroquia San Pío X, del barrio Libertador II, más conocido como Mil Viviendas. En un breve diálogo abrió su corazón para contar que su vocación “comenzó a gestarse lentamente en el tiempo que era estudiante en Córdoba, cuando comencé a plantearme qué era esto de la vocación, puesto que lo tenía asociado de un modo único con la profesión”. En este camino de discernimiento agradeció a Dios “por la vida del Padre Rafael Orona, un jesuita fallecido, que fue quien me acompañó durante 8 años en Córdoba, y me ayudó a ir descubriendo este camino de consagración al Señor. Fue clave también un retiro, que me ayudó a ver cuál era el proyecto al que Dios me llamaba, que estaba por encima de los míos, si realmente me daba la plenitud que como todo hombre buscaba”.
“En diciembre de 2005 me recibí de médico y tres meses después entré al Seminario, una etapa de ocho años que terminó en diciembre del año pasado, de mucha bendición, de formación, de pascua, de prueba, pero ante todo de alegría, de paz”, afirmó Martín.
También confió que en este tiempo “ha sido muy fuerte la experiencia del diaconado, lo he vivido muy a fondo. Servir en la parroquia de Belén junto a mis hermanos curas, a Juan de Dios, que también está ahí, formando una pequeña comunidad sacerdotal, ha sido una experiencia de gracia y bendición, que voy a estar agradecido el resto de mi existencia”.

En este sentido consideró que “este retiro ha sido como una prolongación de este tiempo de gracia y preparación. Estoy muy tranquilo, con el corazón lleno de gozo, de alegría, de paz, ese anhelo de entregar ya mi vida al ministerio sacerdotal”.