Después Jesús subió a la barca y sus discípulos lo siguieron. De pronto se desató en el mar una tormenta tan grande, que las olas cubrían la barca. Mientras tanto, Jesús dormía. Acercándose a él, sus discípulos lo despertaron, diciéndole: «¡Sálvanos, Señor, que nos hundimos!». Él les respondió: «¿Por qué tienen miedo, hombres de poca fe?». Y levantándose, increpó al viento y al mar, y sobrevino una gran calma. Los hombres se decían entonces, llenos de admiración: «¿Quién es este, que hasta el viento y el mar le obedecen?» (Mt. 8,23-27).
Amados hermanos tucumanos. Los Obispos de la Diócesis de Concepción y Arquidiócesis de Tucumán, junto con los sacerdotes y nuestras comunidades diocesanas, queremos llegar a ustedes para expresarles nuestra cercanía y disponibilidad ante la dolorosa situación generada por las lluvias y las inundaciones. Muchos de ustedes perdieron casi todo y están sufriendo la dolorosa experiencia del despojo y el desplazamiento. Hoy le clamamos al Señor… “Sálvanos que nos hundimos” Pero junto a este dolor, son muchos los gestos de amor que estamos viendo estos días en una gran cantidad de personas e instituciones que no se quedan al margen, que se acercan, colaboran, se interesan, no pasan de largo ni se dejan ganar por la indiferencia, la comodidad o el egoísmo. ¡Eso nos llena de esperanza! Vemos cómo la adversidad, en lugar de achicarnos nos hace crecer sacando lo mejor de nosotros. ¡Eso nos enorgullece y nos impulsa! La reserva moral y espiritual de nuestras comunidades nos alienta y nos sostiene. Es un testimonio elocuente de la presencia de Dios entre nosotros. Junto a esto, los invitamos a compartir nuestra ayuda en paz, en armonía, organizadamente, aportando con humildad y generosidad lo que tenemos complementando nuestro esfuerzo por el bien de todos sin que nadie quede afuera. Pero a la vez, creemos que esta adversidad nos abre la oportunidad para que nuestro amor traducido en acciones concretas se convierta en oración y acción misionera. Jesús nos dice ¿Por qué tiene miedo…? Él está con nosotros siempre, jamás nos deja solos. Animamos a los tucumanos a seguir ofreciendo la ayuda solidaria, material, afectiva y espiritual. El servicio de los voluntarios y toda ayuda seguirá siendo necesaria después de que bajen las aguas para reconstruir los hogares y las casas, reconstruir la esperanza y los sueños. Los invitamos a rezar esta oración en familia en los hogares y templos.
Señor Dios, Padre Providente, como en tantos momentos difíciles de nuestra vida y nuestra historia, te reconocemos como la fuente de todo bien. Danos la gracia del consuelo y la fortaleza para afrontar este momento de dolor. Te pedimos con fe, que cesen las lluvias, que bajen las aguas, que encontremos los recursos y las ideas para solucionar las causas de esta inundación. Que nos experimentemos como pueblo peregrino con la certeza de que Dios camina con nosotros. Te damos gracias por tantos voluntarios, organismos e instituciones de nuestra sociedad, que se han puesto al servicio de los hermanos, con su tiempo y con sus bienes, con su gesto solidario, con su apoyo. Que Dios consuele, bendiga y fortalezca a todas las familias. Amén.
Que la Inmaculada Concepción de la Merced, nos vuelva a amparar y a abrazar con su corazón de madre.
Mons. José Antonio Díaz Obispo de la Santísima Concepción
Mons. Carlos A. Sánchez Arzobispo de Tucumán
Mons. Roberto José Ferrari Obispo auxiliar de Tucumán
