“Toda vida humana debe ser protegida desde que es concebida hasta que Dios la llama de este mundo. Ningún ser humano tiene potestad para decidir sobre la vida de otros”, expresó el Obispo.
Durante la noche del miércoles
25 de marzo, jornada en que la Iglesia celebra la Solemnidad de la Anunciación
del Señor y el Día del Niño por Nacer, el obispo diocesano, Mons. Luis Urbanč,
presidió la Santa Misa a los pies de Nuestra Madre del Valle, que fue
concelebrada por el padre Ramón Carabajal, capellán del Santuario Catedral.
Durante esta Eucaristía se
realizó la bendición de embarazadas y dieron gracias a Dios por sus 15 y 18
años, Camila y Ulises, respectivamente, y un matrimonio por sus 60 años de
casados.
Al inicio de su homilía, Mons.
Urbanč dijo que “hoy estamos celebrando el gran acontecimiento por medio del
cual el Hijo de Dios se hace Hombre; es el día que llamamos del Anuncio del Ángel
a María, a quien Dios eligió para que sea la Madre de su Hijo que viene a
salvarnos; y es el Día de la Encarnación del Hijo de Dios”.
También en el Día del Niño por
Nacer “rezamos por los niños que están en gestación en el vientre materno, para
que sean protegidos, por sus progenitores, la mamá y el papá, en primer lugar, y
por toda la sociedad. Toda vida humana debe ser protegida desde que es
concebida hasta que Dios la llama de este mundo. Ningún ser humano tiene
potestad para decidir sobre la vida de otros”.
Acerca del origen de esta
jornada, comentó que “esta fecha ha sido designada por ley en Argentina gracias
a una mujer que conocí en Tucumán, a quien la llamábamos cariñosamente Teresita
de Grau, su marido se llamaba Javier… Ella comenzó a trabajar y surgió esto de
que el 25 de marzo, Día de la Encarnación de Jesucristo, sea designado en el
país como el Día del Niño por Nacer. Esto para que sepan que en nuestra vecina
provincia surgió esta idea de esta mujer, casada, que pertenecía al Movimiento Familiar
Cristiano del que fue mucho tiempo presidenta”.
Tras enfatizar que “los padres
no son dueños de los hijos, sino administradores, cuidadores de un tesoro que
se los ha confiado Dios”, manifestó que “Dios quiso que su Hijo Eterno también
tuviera un papá y una mamá, a quienes los preparó, pero fueron libres, y eran
verdaderos esposos: José y María. Aunque José no es el padre biológico de
Jesús, sí es un verdadero papá porque asumió la educación, el cuidado de ese Niño
que viene de parte de Dios a salvar al mundo”.
Todos
tenemos una misión
Al referirse a la Palabra de
Dios proclamada, indicó que “la primera lectura de Isaías nos habla de quién es
ese Niño. Esa Virgen le va a poner por nombre Emmanuel, que significa ‘Dios con
nosotros’. Entonces está diciendo que ese niño es Dios y es verdadero hombre,
porque fue concebido en las purísimas entrañas de María Santísima, y el autor
de eso es el mismo Espíritu Santo”.
“En el Evangelio -continuó-, el
ángel, el mensajero de Dios llamado Gabriel, se presenta ante María y le dice
el plan de Dios. Ella lo acepta y el ángel le dice: ‘Le vas a poner por nombre Jesús,
que significa Salvador, porque Él salvará al pueblo de sus pecados’. Esto es lo
que celebramos hoy como Iglesia en todo el mundo, y hemos interrumpido la Cuaresma,
todos los días estábamos de morados, pero hoy es una gran fiesta, porque el
Hijo de Dios vino a este mundo para salvarnos. Y vino gracias al Sí generoso de
María”.
Luego hizo mención al Salmo y
a la segunda lectura que hacen referencia a la disposición para hacer la
voluntad de Dios, que “es salvarnos del pecado y de la muerte eterna, que vino
a hacer Jesús”, explicó.
En esta línea afirmó que “cada
uno de nosotros tiene una misión y todos los niños que hoy están en el vientre
de una mamá son enviados de Dios”, agregando en este sentido que “existencia y
misión son sinónimos porque nadie existe porque sí, existimos porque Dios lo ha
querido, pero con una misión”.
Más adelante invitó a que “demos
gracias a Dios por el don de la vida que es la existencia, y el don de una vida
marcada por el signo de la fe cristiana… Nosotros hemos sido bautizados, somos
cristianos, somos discípulos de Jesús, somos una familia, la Iglesia es mi
familia”.
Por ello, exhortó a que “le
pidamos al Señor que nuestra esperanza esté viva, para que podamos llegar un
día a la vida eterna, llegar al Cielo de donde hemos salido. Tenemos que volver
al corazón de Dios… Que esta fiesta nos ayude a cuidar al prójimo… nos cuidemos
los unos a los otros a ejemplo de Jesús, que no ha venido a ser servido sino a
servir y a dar su vida en rescate de la humanidad”.
Bendición
de embarazada
Luego de la Comunión, el
Obispo impartió una bendición especial a una mamá embarazada presente en la
celebración, quien se encomendó a la protección de la Virgen María. También recibió
un presente consistente en un par de escarpines y otros elementos para su bebé
en gestación.
Tras la bendición final, todos
los presentes saludaron con el canto a la Bienaventurada Virgen María en su advocación
del Valle.
Fotos y videos: facebook e instagram Prensa Iglesia Catamarca / @DiocesisCat
