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La parroquia San José Obrero del barrio La Tablada celebra sus Bodas de Oro

El templo tiene una nueva iluminación.
El domingo 21 de julio, la comunidad del barrio La Tablada vivirá una gran fiesta por las Bodas de Oro de la parroquia San José Obrero. Los actos centrales darán inicio a las 9.45 con el izamiento de la Bandera Nacional; 10.00, Solemne Celebración Eucarística; 11.00, acto protocolar; 11.45, desfile cívico-militar; 12.30, locreada con números folclóricos.
Con la intención de realzar este acontecimiento especial, la comunidad trabajó arduamente para embellecer el templo parroquial, que quedó íntegramente renovado en su pintura interior y exterior, con nueva iluminación, luces led y nuevas lámparas arañas. Otra obra importante es la construcción del nuevo campanario, que estará listo para estrenarlo a fines de este año.
También, a partir de mañana, se contará con un nuevo salón de usos múltiples al que se le impondrá el nombre de Padre Daniel Zelarayán en homenaje y reconocimiento a su primer párroco.
Dentro de los actos litúrgicos, hoy a las 19.00 se atenderán confesiones y a las 19.30 se celebrará la Santa Misa para rogar por los jóvenes de nuestra diócesis en este año dedicado a ellos. Rendirán homenaje los Jóvenes de Acción Católica Parroquial, Hogar Padre Camilo Melet, Apostolado de la Oración, Club A. Policial y Club Estudiantes de La Tablada. Son invitados especiales la Pastoral de Juventud, Palestra, Eslabón, grupos de Acción Católica parroquiales y Curia Juvenil de la Legión de María.

Reseña histórica
El 21 de julio de 1963, el Obispo Diocesano, Mons. Pedro Alfonso Torres Farías, creó la parroquia de San José Obrero, con sede en el barrio de La Tablada, nombrando como Vicario Ecónomo al Pbro. Daniel Zelarayán.
Aunque la “capilla”, como la llamaban, ya funcionaba desde el año 1953 en el domicilio particular de la familia Ferreira primero, y Montoya después, se vio la necesidad de tener un lugar propio para las celebraciones, y se organizaron comisiones para conseguir el terreno y construir el templo. Con el sacrificio de todos los fieles, el anhelo se vio cristalizado un año después.
Este populoso barrio tenía en su parroquia una vida pastoral muy intensa, ya que el Padre Zelarayán consideraba prioritario destinar mucho tiempo y esfuerzo a la formación espiritual de la comunidad, a través del fortalecimiento de las Instituciones laicales como la Acción Católica, Cáritas, Liga de Madres, Apostolado de la Oración, Movimiento Familiar Cristiano, Palestra y Legión de María. Además, visitaba a las familias y realizaba acciones misioneras que producían frutos abundantes.
También hay que destacar la  actividad que se realizó en catequesis con la colaboración de numerosas  personas que daban su tiempo para preparar a  los niños para recibir la Eucaristía y la Confirmación. Los encuentros se convertían en verdaderas fiestas por la cantidad de chicos que participaban. Un recuerdo grato que después de la misa, los domingos se servía mate cocido o chocolate y en días especiales, bollitos, que regalaba alguna panadería, o el pan que por muchos años lo hacía la Sra. Rosa de Guerrero.
Son muchas las personas y las obras de apostolado que se hicieron desde aquel lejano 1963 y no se puede pasar por alto el momento de dolor que vivió el barrio La Tablada, el 23 de diciembre de 1986, cuando se supo la noticia del trágico accidente, en el cual dejaba su vida terrenal el querido padre Daniel. Fue despedido sencillamente, como fue su vida, acompañando sus restos con gran emoción, en el salón parroquial.
El Obispo nombró Administrador  Parroquial al Pbro. Dr. Carlos Martiniano Ibáñez, el 23 de diciembre de 1986, y el 14 de diciembre de 1987 fue nombrado párroco titular. En esta etapa se logró construir un templo más grande. Para ello se realizaron bingos con la colaboración de todo el barrio, que  fueron motivo  de encuentro entre los vecinos.  Sin embargo, se estaba lejos de recaudar los fondos necesarios para hacer esta obra. Fue necesario que se realizaran gestiones  buscando ayuda en el gobierno provincial y municipal, y de la Iglesia de Alemania recibiendo la colaboración y el dinero suficiente para casi dejarlo terminado.
Luego se  procedió a reformar y refuncionalizar el salón, que por mucho tiempo fue el templo. El mismo fue usado para la catequesis y más adelante funcionó también una escuela de oficios que con el tiempo se transformó en la escuela de adultos Nº 11.
 También se construyó la casa para las hermanas de la Fraternidad Eclesial Franciscana, inaugurada el 3 de junio de 1995.
Luego llegó el Padre Aníbal Poggi, quien vivió en la parroquia San José Obrero, desde 1994 a 2008, año en que falleció. Colaboró sin descanso con el párroco en la celebración de la Santa Misa y en el Sacramento de la Penitencia.
La capilla San Nicolás de Bari fue anexada a la parroquia San José Obrero y se nombra como Vicario Parroquial al Pbro. Lic. Carlos Ramón Figueroa Arteaga, para su atención.
El 11 de febrero de 1999, es nombrado nuevo párroco el Pbro. Salvador Armengol Acevedo, quien permaneció hasta el 20 de marzo de 2001.
El día 20 de mayo de 2001 fue designado Párroco el Pbro. Julio Alejandro Murúa, y Vicario Parroquial el Pbro. César Guillermo Chanquía, en el barrio San Jorge y el Pbro. Sergio Chumbita en la capilla San Nicolás de Bari en el barrio La Viñita.
Desde mediados del año 2001 se desmembró toda la zona sur por la creación de las parroquias de San Jorge y San Nicolás de Bari y varios años antes ya se había desprendido el sector noroeste por la creación de la parroquia San Pío X. Desde el año 2003  se anexó al sector norte la capilla de Santa Teresita.
El actual Párroco es el Pbro. Héctor Salas y el Vicario Parroquial, el Pbro. Santiago Granilllo, a quienes correspondió organizar y celebrar estos 50 años de labor pastoral en la populosa parroquia del sur de la ciudad capital.