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Con un llamado a revalorizar la figura de Esquiú, el Obispo puso en funciones al nuevo párroco

Durante una ceremonia concretada en la noche del sábado 25 de marzo, Día de la Anunciación y Encarnación de Jesús en el seno de la Virgen María, el Obispo Diocesano, Mons. Luis Urbanc, puso en funciones al nuevo párroco de San José, en el departamento Fray Mamerto Esquiú. Se trata del Pbro. Juan Néstor Olmos, quien venía desempeñando su servicio pastoral en la parroquia del Sagrado Corazón de Jesús, con sede en la ciudad capital, y es, además, el actual Canciller y Secretario General de la Curia Diocesana.
Una bulliciosa caravana vehicular, precedida por gauchos a caballo, lo trasladó desde San Antonio hasta la localidad de Piedra Blanca, donde lo esperaban el párroco saliente, Pbro. Julio Alejandro Murúa, junto con las principales autoridades del departamento, encabezadas por el Intendente, Dr. Guillermo Ferreyra, miembros del Concejo Deliberante, el Senador Departamental, Prof. Oscar
Vera, y la Diputada Provincial, Dra. Marita Colombo.
Tras los saludos, atravesaron juntos la plaza principal y tomaron ubicación en el atrio del templo parroquial, donde se desarrolló un breve acto protocolar en el transcurso del cual, el jefe comunal destacó la labor del Padre Murúa, quien “enriqueció a la comunidad con su prédica a lo largo y ancho del departamento”, dijo, a la vez que dio la bienvenida al Padre Olmos, con quien se comprometió a trabajar por la causa del Venerable Esquiú, un camino iniciado con el párroco anterior. Asimismo, entregó al Padre Murúa una placa recordatoria.

Luego ingresaron al templo colmado de vecinos provenientes de las distintas comunidades de la parroquia anfitriona como también del Sagrado Corazón de Jesús, quienes llegaron desde la ciudad capital para participar de la celebración eucarística y despedir a quien fue su guía espiritual durante seis años.
En el inicio de la Santa Misa se leyó el decreto de designación del nuevo párroco, y después de escuchar la Palabra de Dios, Mons. Urbanc expresó: “Hoy están viviendo algo importante en la comunidad, despidiendo al Padre Julio Murúa, quien durante seis años los acompañó, realizando toda la tarea que despliega el sacerdote no sólo en el orden religioso sino también de la vida diaria, buscando la promoción del ser humano. Y, sobre todo, en esta hermosa parroquia, tan significativa para la historia de Catamarca, para la historia de Argentina y de
la Iglesia, porque tiene la figura brillante de Fray Mamerto Esquiú. Es un particular privilegio para un sacerdote poder trabajar en esta parroquia. Le agradezco, Padre Julio, el servicio que ha prestado a lo largo de estos seis años”.
“Hoy también dan la bienvenida al Padre Juan Olmos, a quien el Sagrado Corazón de Jesús lo envía a San José, donde deberá seguir promoviendo el conocimiento, la admiración, la confianza en este sacerdote, obispo, Fray Mamerto Esquiú. Sé que las autoridades municipales están interesadas en seguir promoviendo su figura. Es una tarea que tendrán que llevar adelante juntos, para que la figura de Fray Mamerto Esquiú penetre en los niños, adolescentes, jóvenes y adultos de nuestra querida Catamarca”, manifestó.

Y enfatizó que en el camino para que sea proclamado beato, “lo que está faltando es que recemos mucho, que le pidamos al Señor que por intercesión de este gran hermano nuestro, él se digne a hacer algún prodigio con el cual reconozcamos la intervención de Fray Mamerto pidiendo por nosotros un milagro. Para que realmente sea proclamado santo, debemos tener un gran amor a él, una gran cercanía, conocer y confiar”.
Además, destacó que “la figura de Fray Mamerto no se reduce a la de Orador de la Constitución, eso lo empobrece, porque lo reducimos a un punto, cuando nosotros tenemos que tomar todo el arco de su vida. El problema es que se instrumentalizó una parte de su vida y hemos perdido de vista la grandeza como cristiano, como pastor, y de esto lo va a proclamar la Iglesia como modelo de una vida íntegra”.
Continuando con su predicación, exhortó a los parroquianos a que “sepan reconocer en el sacerdote a un hermano que es débil, pero puesto en medio de ustedes como padre, maestro, pastor y guía. Y esto puede hacerlo no por mérito propio sino sencillamente por ser fiel a Dios”.
Tomando la epístola de San Pablo a los efesios y el Evangelio, dijo que ambos textos “tienen un punto común, que es la luz, esa luz que es símbolo de la verdad, de la cual fue un fiel servidor Fray Mamerto”, agregando que “el sacerdote está para traer luz a la comunidad, ésa es la gran misión del sacerdote, porque cuando uno tiene luz puede discernir, puede elegir como corresponde”.
En el transcurso de la celebración eucarística, el Padre Olmos realizó la profesión de fe y el juramento de fidelidad y renovó las promesas del día de su ordenación sacerdotal, momento que fue coronado con el abrazo del Pastor Diocesano y el aplauso de toda la asamblea. También recibió el libro de la Palabra de Dios, los óleos para la administración de los sacramentos, el cáliz y la patena y finalmente las llaves del Sagrario.

Padre Olmos: “Estoy muy feliz”
Antes de la bendición final, el nuevo párroco agradeció a la gente del Corazón de Jesús por haber compartido “un proyecto precioso” en torno a Dios. “Les pido que amen mucho a la Iglesia, ése será  el compromiso de ustedes, seguir amando a la Iglesia”, manifestó.
“A la gente de Fray Mamerto le digo que estoy muy feliz de estar acá, para cumplir con la misión que me confió Monseñor Luis”, expresó, destacando que “así como a Fray Mamerto le tocó convocar al pueblo argentino para escudriñar la realidad social de su momento, hoy, como párroco, les pido que me ayuden, que me acompañen a escudriñar la realidad actual, que nos convoquemos a caminar juntos en una comunidad de comunidades. Solo no puedo”.

Padre Murúa: “Agradezco lo compartido”
Por su parte, el párroco saliente se dirigió a la comunidad: “Me llevo muy lindos recuerdos y experiencias de lo compartido en las distintas comunidades. Le doy gracias a Dios por tener tanta misericordia conmigo y poner tantos rostros delante mío, que me manifiestan que él me ama. Lo que aprendí o viví acá me servirá y me acompañará en la nueva tarea, en eso les agradezco que han sido maestros para conmigo”.

Realzó la figura del Patrono San José en su faceta de custodio: “Custodiar no es guardar, significa que algo cobre el valor que tiene… Es estar atento a los pobres, a los enfermos, a los que están solos. La figura de San José es muy inspiradora  de toda la tarea pastoral, cuidar, velar, para que la gente encuentre el sentido de su vida”.