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sábado

Durante la tarde del viernes 29 de agosto, la comunidad de Fray Mamerto Esquiú se congregó jubilosa para celebrar las Bodas de Oro Sacerdotales del Padre Mario Fuenzalida, sacerdote catamarqueño franciscano, quien pastoreó a los fieles de la tierra del ilustre fraile Mamerto Esquiú durante varios años y actualmente presta su servicio ministerial en La Rioja.
La fiesta se vivió en torno a la Sagrada Eucaristía, que el P. Mario presidió en el antiguo templo parroquial de San José, en Piedra Blanca, el cual fue desbordado por una gran cantidad de fieles de Santa Fe, Córdoba, Santiago del Estero, La Rioja y Catamarca, autoridades provinciales y municipales, encabezadas por el Vicegobernador de
la Provincia, Dr. Dalmacio Mera, y el Intendente de Fray Mamerto Esquiú, Dn. Humberto Valdez, quienes participaron de este feliz acontecimiento.
Concelebraron la Santa Misa los sacerdotes franciscanos Juan Carlos Larcher (La Rioja) José Eduardo Zatti (Santiago del Estero), Luis Herrera y Gerónimo Martina (Catamarca), y los presbíteros del clero diocesano José Antonio Díaz, Rector de la Catedral Basílica y Santuario de Nuestra Señora del Valle; Oscar Alfredo Tapia, Delegado Episcopal de la Animación Bíblica de la Pastoral; Julio Murúa, Juan Orquera y Héctor Salas, Párrocos de Fray Mamerto Esquiú, San Antonio de Padua y San José Obrero, respectivamente, y Angel Nieva, Vicario Parroquial de Santa Rosa de Lima. Luego se sumaron a los festejos el Vicario General de la Diócesis, Pbro. Julio Quiroga del Pino y los Sacerdotes Lourdistas Bernardo Canal Feijóo y Jerónimo Paz, quienes atienden la parroquia Nuestra Señora del Rosario de Ambato.

Antes de comenzar la ceremonia religiosa, el Vicegobernador Dalmacio Mera y la senadora Nancy Barros le hicieron entrega de una placa recordatoria cuya inscripción destaca “la vocación y compromiso sacerdotal, la fidelidad en la oración y el don de la alegría” del homenajeado. También se dio lectura al decreto de la Vicegobernación declarándolo Ciudadano Ilustre.
El Pbro. Juan Orquera leyó la carta el Obispo Diocesano, Mons. Luis Urbanc, quien se encuentra de visita pastoral en la parroquia San Francisco de Asís, departamento Andalgalá, en la que expresa su alegría y gratitud, a la vez que lo felicita por “la
celebración de tantos años de ministerio sacerdotal vividos fiel y laboriosamente”. Además, promete elevar “oraciones por esta gracia plena y siempre unidos en la Eucaristía rogaré para que el Señor acreciente las vocaciones sacerdotales en su comunidad religiosa”.
Tras la proclamación de la Palabra de Dios, durante su homilía, el Padre Fuenzalida agradeció al Señor por el llamado a la vida consagrada con la intervención de la Virgen María. Y dijo que esta gracia es tan grande que “me obliga a reflexionar qué significa servir a Cristo, qué significa ser sacerdote, tanto en lo personal y en la feligresía, en los bautizados. Esa cristificación, pensar y amar como Cristo. Tremenda responsabilidad”, dijo, agregando que debemos “buscar la santidad, la perfección, Cristo nos propone este camino: sean buenos, heroicamente buenos”, entonces, “mostremos cómo se vive esa intimidad con Dios a través de la vida sacerdotal”.
Después de elevar las plegarias de toda la Iglesia, familiares del P. Mario y miembros de la comunidad parroquial acercaron hasta el altar las ofrendas del pan y del vino, que luego de la consagración se dieron como alimento espiritual.


“Le agradecemos por todo el bien que ha sembrado y sigue sembrando”
Antes de la bendición final, el P. Juan Carlos Larcher, en nombre de la Provincia Franciscana, se refirió al P. Fuenzalida manifestando que “es posible serle fiel a Dios. Es el sembrador fiel, que ha puesto las manos en el arado y sigue arando porque hay muchas personas que rezan por él. Los abrazos y muestras de cariño hacia el P. Mario significan que ha sembrado bien y lo sigue haciendo”. Por eso “agradecemos a Dios por este hermano, hombre de paz, de bien y de trabajo. Queremos hacer público
nuestro agradecimiento sincero por todo el bien que ha sembrado y sigue sembrando. Que Dios lo colme de gracia”.
Por su parte, en representación de la comunidad, la Prof. Lucía Cuello se dirigió al sacerdote franciscano afirmando que “sus palabras, sus acciones llevaron por el buen camino a muchos de los que estamos aquí, gracias a usted conocimos, valoramos, queremos a nuestro Fray Mamerto Esquiú. Esperamos que pronto el Señor nos bendiga con su santificación, sabemos que usted también lo quiere”. También destacó que “es mucho lo que usted hizo en este pueblo, nos enseñó a vivir en comunidad, nos consolidó como parroquia, nos mostró el amor de Dios, nos acercó a la comunión, nos hizo conocer la Palabra de Dios y tantas cosas más”.

Finalizada la celebración eucarística, frente al templo parroquial, la Banda de Música de la Policía de la Provincia saludó al P. Mario y acompañó el canto del Feliz Cumpleaños por parte de los presentes, rubricado con calurosos aplausos.
Como corolario de esta fiesta, se sirvió una cena fraterna, amenizada por el locutor Roberto Ibáñez, en la que se sucedieron los recuerdos y las muestras de afecto hacia al sacerdote catamarqueño, quien hace 50 años se entregó definitivamente al Señor siguiendo los pasos del Santo Pobre de Asís.