viernes

Que en cada familia reine el amor

En medio de la celebración del Nacimiento del Salvador y preparando el nacimiento de un nuevo año, celebramos este domingo la fiesta de la Sagrada Familia: Jesús, María y José.
La primera lectura, del libro del Eclesiástico, nos recuerda el valor de honrar a los padres. Algo central en los mandamientos de la Ley de Dios dados a Moisés. Tanto que luego de los tres primeros mandamientos referidos a Dios, sigue este, “honrar al padre y a la madre”.
En la Voluntad de Dios es un eje vertebrador de la convivencia familiar y social.
La carta de Pablo a los Colosenses profundiza este mandato exhortando a vivir la misericordia entrañable, la bondad, la humildad, la dulzura, la comprensión, que tiene su punto más alto en la capacidad de sobrellevarse mutuamente y de perdonarse cada vez que haga falta. Todo esto se sintetiza en el amor que es el ceñidor de la unidad consumada. Entonces podremos vivir en la paz que nos trae Jesús celebrando la Acción de Gracias, su Palabra, enseñándonos mutuamente, cantando a Dios y haciendo todo por amor a Él y a los hermanos.  Ya no es sólo un mandato de respeto y honra a los padres sino una invitación a vivir en El Señor, con sus sentimientos, como una Iglesia doméstica.
En el Evangelio según S. Lucas, el relato de la presentación de Jesús está signado por el anuncio de Simeón acerca de la misión del Niño, el anticipo del dolor y sufrimiento de la madre y la descripción de que Jesús iba creciendo y fortaleciéndose en sabiduría y en gracia.
La familia es insustituible para el crecimiento integral de la persona. Nada ni nadie la puede reemplazar. Dios nos ha hecho familia porque somos Imagen y Semejanza de Él que es familia. Quien vive el amor en el seno familiar conoce a Dios porque Dios es amor.
Que distinta sería nuestra sociedad si nuestras familias vivieran el cuarto mandamiento con los sentimientos que nos indica Pablo!
El año que comenzaremos estará dedicado pastoralmente a promover y fortalecer a los Laicos, eso es decir la familia y cada uno de sus miembros con sus responsabilidades seculares.
Los sacerdotes del Santuario, queremos alentarlos en esta enorme misión y a la vez agradecerles por el continuo esfuerzo que hacen por construir vínculos sanos y fuertes en sus familias.Muchas gracias por todo lo vivido y compartido en este año 2014, cuenten con nosotros, con nuestra oración y servicio que nosotros también contamos con la oración y el apoyo de ustedes.
Con el deseo de que tengan un año lleno de paz y prosperidad reciban un abrazo sincero en Jesús y su Madre.


Sacerdotes del Santuario Nuestra Señora del Valle de Catamarca.