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lunes

Consagran el altar del templo de Minas Capillitas a más de 2.900 metros de altura

La comunidad de Minas Capillitas, perteneciente a la parroquia San Francisco de Asís, con sede en la ciudad de Andalgalá, vivió una jornada de fiesta el sábado 24 de octubre, con la dedicación del templo puesto bajo el patrocinio de Santa Rita, la consagración de su altar y la bendición de la residencia para peregrinos Betania.
La pequeña capilla se encuentra ubicada a 2.910 metros sobre el nivel del mar, en Minas Capillitas, adonde se llega atravesando la serpenteante cuesta que alcanza su pico máximo en los 3.200 m.s.n.m. Fue inaugurada el 22 de mayo de 1995 y allí se congregan las 20 familias que habitan ese alejado paraje del territorio diocesano y fieles de pueblos aledaños, para expresar su fe y su devoción a la Santa
Patrona.
Este acontecimiento es fruto del compromiso que asumieron los pobladores con ocasión de la visita pastoral del Obispo Diocesano, Mons. Luis Urbanc, a la parroquia de Andalgalá, concretada el año pasado, y que los motivó a mejorar las condiciones edilicias y construir un altar fijo de materia noble, en este caso de piedra, que pesa cientos de kilogramos y fue traída de la montaña recorriendo unos 40 kilómetros de distancia.
La ceremonia fue presidida por el Obispo Diocesano, Mons. Luis Urbanc, y concelebrada por el actual Vicario Episcopal para la Educación, Pbro. Juan Ramón Cabrera, el Párroco, Pbro. Moisés Pachado, y el Vicario Parroquial, Pbro. Diego Manzaraz, quien celebró ese día su primer aniversario de vida sacerdotal.

Participaron fieles de Minas Capillitas, de la cabecera departamental y localidades de la zona, incluyendo el departamento Santa María, cuya jurisdicción pertenece a la Prelatura de Cafayate.
En el inicio de la celebración se leyó el decreto por el que se autoriza la dedicación del templo y la consagración del altar, en cuyo instrumento episcopal se detalla el origen de este espacio dedicado al culto.
El rito continuó con la bendición de la pila bautismal y del agua con la que se roció a los presentes, las paredes y el altar; y del ambón desde donde se proclamó la Palabra de Dios.

“El templo se dedica pura y exclusivamente a Dios”
Durante su homilía, Mons. Urbanc manifestó: “Así como nos habíamos comprometido con ocasión de la visita pastoral, ustedes han aceptado el desafío de disponer este templo para su dedicación y también han construido este altar de piedra maciza, este ambón, esta pila bautismal para que tengamos el altar consagrado al culto, así que los felicito a todos los que han puesto lo mejor de sí para que esta celebración hoy se pueda realizar después de tantos meses”.

En otro tramo de la predicación explicó que “dedicar el templo, consagrar el altar, es algo muy hermoso. Este espacio que llamamos templo y le decimos Iglesia significa una comunidad que ha sido reunida en torno a Dios”, dijo, enfatizando que “este templo se dedica pura y exclusivamente para el culto, aquí no se puede hacer nada más que rezar”.
Asimismo, agradeció a todos los que colaboraron con los trabajos. “El templo está hermoso, y siempre que se celebre una misa esto tiene que estar lleno”, afirmó.
Tras el rezo de las Letanías, el Obispo ungió con el Crisma el altar y las paredes en las cruces puestas para ello, completando el rito con la incensación del altar y de la Iglesia, y la preparación del altar por parte de los fieles del lugar.
Luego de la comunión, el Pastor Diocesano bendijo el Sagrario donde quedó la reserva del Cuerpo de Jesús en la Eucaristía para los enfermos y la adoración.
Antes de la bendición final, el párroco Moisés Pachado expresó “la alegría, el gozo no sólo por estas obras consagradas, sino por el testimonio de ustedes, de la comunidad, ya que se han puesto a trabajar y hoy tenemos los frutos”. 
Por su parte, Mariano Suárez y Eusebio Flores, miembros del Consejo de Pastoral de la capilla, comentaron que “después de la visita del Señor Obispo el año pasado, por gracia de Dios hemos podido construir el altar. Para eso tuvimos que buscar la piedra, la conseguimos y hemos tenido que utilizar
una máquina para traerla más 40 kilómetros, porque estaba sobre el cerro. Nos demandó dos días cortarla con amoladora y dos horas para bajarla hasta acá. Es una piedra que pesa cerca de ochocientos kilos. Gracias a Dios se pudo llegar a concluir esta tarea”. Por ello agradecieron a todos los que pusieron su granito de arena para esta feliz concreción.

Bendición de la casa Betania
Desde el predio donde se halla situado el templo, todos los presentes se dirigieron hasta la casa Betania, en procesión y al son
de los alegres y coloridos misachicos. La residencia fue acondicionada por los mismos vecinos para brindar hospedaje a los peregrinos que arriban al lugar a venerar a la Patrona Santa Rita. Una vez concluida la recorrida por las instalaciones se regresó al templo donde se procedió a la firma del acta correspondiente y cada uno besó el altar consagrado.

Como corolario de esta gran fiesta hubo un almuerzo comunitario compartido con mucha alegría y en un clima fraterno.