Durante una conferencia de
prensa concretada esta mañana en la sede episcopal, el Vicario General de la
Diócesis, Pbro. Julio Quiroga del Pino, brindó detalles de los actos litúrgicos
en desagravio por el sacrilegio cometido días pasados en la Capilla de la
Adoración Perpetua, oportunidad en que fueron sustraídos una Custodia y el
Sagrario conteniendo hostias consagradas.
El 13 de febrero, Miércoles
de Ceniza, la Iglesia dará inicio a la Cuaresma, tiempo de penitencia que
prepara para vivir plenamente la Pascua de Resurrección. En esta oportunidad, en
cada parroquia de la Diócesis se realizará un momento de Adoración Eucarística,
como acto de reparación por el sacrilegio cometido en la Capilla de la
Adoración Perpetua.
Al respecto, el Padre
Quiroga del Pino explicó que “el tiempo de Cuaresma es un tiempo penitencial, no
un tiempo triste, todo el contrario, un tiempo alegre de esperanza para llegar
a la Pascua. Pero para eso hay que prepararnos. Tenemos que limpiarnos,
dejarnos purificar por el Señor”.
“La iglesia, sabiamente,
propone desde los inicios el tiempo de la Cuaresma, que es signo de los 40 años
de camino en el desierto, 40 días de preparación para encontrar en el Señor,
que nos concede lo que nos ha prometido, que es la vida eterna, que es la vida
de Dios. Para vivir en Él nos invita a hacer un camino de inicio, de
purificación”, agregó.
Asimismo, invitó a que “el
próximo 13 de febrero, Miércoles de Ceniza, cada uno en su parroquia acuda a la
misa en el horario habitual para participar del inicio de la Cuaresma. En la
Catedral, el Obispo va a presidir la Misa de 21.00”.
“Como acto reparador de
aquel delito, en el tiempo penitencial que comenzamos el miércoles, queremos
culminar la misa con Adoración Eucarística, ir creando en nosotros y en toda la
población un mayor conocimiento de qué es la Adoración Eucarística y darnos un
tiempo de practicarla. Para ir creciendo como Iglesia”, afirmó el Vicario
General de la Diócesis.
Luego indicó que este tiempo
penitencial “lo comenzamos con los tres pilares de la Cuaresma, que son la oración
como fruto permanente y vivo de nuestra fe, entrar en diálogo permanente con
Dios; el ayuno, que significa nuestra propia disposición a evitar las cosas que
pueden manifestarse como prescindibles, cosas que por ahí hacemos de más, frenar
mis apetitos, deseos, gustos, e ir cediendo tiempo y lugar a las acciones del
Espíritu Santo. Entonces oración, ayuno y abstinencia, y también pedir la ayuda
de Dios y preocuparse y ocuparse de hacer algo, una acción concreta por el otro”.
Viernes
22: acto de reparación en la Catedral
Por su parte, el 22 de
febrero, segundo viernes de Cuaresma, el Obispo Diocesano, Mons. Luis Urbanc,
convoca a todos los fieles a participar de la Santa Misa de las 21.00, en la
Catedral Basílica de Nuestra Señora del Valle, que será concelebrada por todos
los sacerdotes del Decanato Capital, como acto de desagravio por el sacrilegio
ocurrido en la Capilla de la Adoración Perpetua.
El sacerdote manifestó que el
robo ocurrido es “un acto sacrílego, que atenta contra la vida de la gracia y
contra el mismo Dios. Le llamamos profanación, porque al llevarse los elementos
de metal, como ser la Custodia, el Sagrario, los Copones, se llevaron la
Eucaristía, que es lo que más nos importa. Allí se reservaba a Cristo Jesús. Por
eso no solamente es un robo, sino además
una profanación”.
Pedido
Asimismo, pidió, “a pesar de
los días que han transcurrido, a la o las personas que han cometido el delito,
que se den cuenta que ahí está Cristo presente y vivo en la Eucaristía; y, por
lo tanto, a la forma que estaba en el Copón y en la Custodia, si aún la tienen
que puedan devolverla en algún envoltorio limpio, o caja o bolsa, devolverla en
algún altar, en algún lugar visible, en la Catedral podría ser, ya que está más
tiempo abierta, casi todo el día, con un papel o cartel que diga ‘Hostias
Consagradas’. De manera que se las pueda recuperar en alguna parte, que
devuelvan la Eucaristía”.