En la tarde del martes 23,
la Parroquia del Espíritu Santo, ubicada en el sector norte de la ciudad,
celebró el segundo aniversario de su creación con la visita de la Virgen del
Valle y la Santa Misa presidida por el Obispo Diocesano, Mons. Luis Urbanc. De
esta forma también dieron inicio las fiestas patronales, que culminarán el 4 de
junio, domingo de Pentecostés.
La llegada de la Virgen fue
acompañada por una gran caravana de vehículos que la escoltó desde la
intersección de avenida México y calle Maipú Norte hasta el templo parroquial
en el barrio Los Ceibos. La calle Maipú se vistió de fiesta, las familias
adornaron con globos, gallardetes y banderas el camino que recorrió la Virgen y
aguardaron su paso en las veredas con las imágenes que veneran en sus hogares.
Al llegar al predio parroquial,
ingresó al templo entre aplausos y vivas, donde fue ubicada en el sitio de
honor que ocupará durante toda la novena, ya que acompañará a la comunidad
hasta la llegada del Espíritu Santo, el domingo 4 de junio.
Luego del rezo del Santo Rosario,
guiado por miembros del grupo juvenil de la parroquia, y seguidamente, el
Obispo Diocesano, Mons. Urbanc, presidió la Eucaristía, concelebrada por el párroco,
Pbro. Santiago Granillo, y el Pbro. Julio Ávalos, párroco de la vecina parroquia
de la Santa Cruz, que acompañó los festejos. También participaron los abanderados
y escoltas de la Escuela Nº 76, acompañados de sus directivos y docentes.
En su homilía, el Obispo
felicitó a la comunidad por sus dos años de vida parroquial, y destacó que “a
pesar del corto tiempo que llevan caminando juntos, son una comunidad pujante y
trabajadora”, a la vez que los animó a que “continúen trabajando en esta
porción de nuestra Iglesia junto al Padre Santiago”.
Recordó que el P. Granillo
es el responsable de la Pastoral de la Niñez, y expresó que “esta parroquia
siempre tiene que ser pionera en esta hermosa tarea de acompañar a los niños,
ellos son la alegría de la vida, la presencia de Dios entre nosotros”. Y recalcó
que la educación de los niños debe ser en la familia, y siempre con el ejemplo.
Para finalizar invitó a que
“le pidamos al Espíritu Santo, a los santos, nuestros amigos en el Cielo, a la
Virgen, que los va a acompañar todo el novenario, que seamos dóciles al Espíritu
Santo, que nos dejemos conducir, que nos renueve en la fe, en la esperanza, en
el espíritu de servicio, para que podamos ser otros Cristos”.
Personas de todas las
edades, desde niños pequeños hasta adultos mayores, vivieron con gran devoción
y alegría la Santa Misa, que fue animada por el grupo Kairós.
Luego de la comunión,
rezaron ante la imagen de la Virgen del Valle la oración de preparación para
los 400 años del hallazgo de su imagen en la Gruta de Choya.