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Comienzan las tareas previas al rescate patrimonial del templo de San Francisco

El viernes 26 de noviembre, los funcionarios de Arquitectura de la Nación Blanca Rinaldi y Rodolfo Rocco visitaron el Templo de San Francisco para comprobar las necesidades de rehabilitación y restauración del edificio. Estuvieron acompañados por el Diputado de la Nación, Dr. Dalmacio Mera, y por el ex diputado nacional, Ing. Eduardo Pastoriza. Las autoridades franciscanas Fray Fernando Lapierre y Eduardo Lupier, el referente técnico local M.M. de Obras Eduardo Alvarez, mostraron minuciosamente las patologías y necesidades de reparación del templo, como también las dependencias que forman parte del Monumento Histórico Nacional, entre ellas el Patio de la viña y su entorno, que fueron observadas con detenimiento por los responsables nacionales.
Una vez terminada la inspección se intercambiaron experiencias de tareas ante situaciones similares, propuestas para la articulación concreta de la obra, concluyéndose en el compromiso de comenzar de inmediato con el estudio técnico del templo, que se realizará por convenio con la Universidad Nacional de Córdoba, además de los trámites administrativos necesarios con la Fundación Patrimonio Franciscana para iniciar con las tareas de restauración.

Un poco de historia
Los franciscanos se establecieron en la zona a fines del siglo XVII. En 1695 construyeron la primera iglesia. La segunda fue edificada en 1761 y se desplomó en 1873. En 1882 se colocó la piedra fundamental de la iglesia actual, inaugurada en 1905. Este hermoso templo responde a la administración de la Orden Franciscana. Ubicado en el casco histórico de la ciudad, en la esquina noroeste, intersección de calles Rivadavia y Esquiú, el templo de estilo italianizante, tiene una nave central, con bóveda de cañón corrido y arcos fajones, y cúpula en el crucero. Una plaza-atrio le da una perspectiva imponente a la fachada, obra del italiano Fray Luis Giorgi, compuesta por un plano de proporciones esbeltas, organizado en órdenes clásicos superpuestos.
En el atrio se ubica una estatua de Fray Mamerto Esquiú, fraile que exhortó al pueblo catamarqueño a respetar la Constitución de 1853, en su célebre homilía "Nos alegramos de vuestra gloria".
El convento anexo tiene acceso por el atrio, y en él se conservan restos del claustro colonial, el patio de la viña, único testimonio de la época en la ciudad, además de la celda de Esquiú, de anchos muros de adobe.