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Fue consagrado el altar y dedicado el templo del barrio Huaco en Belén


El jueves 9 de agosto, en horas de la tarde, se llevó a cabo la ceremonia de consagración del altar fijo, bendición de la pila bautismal y del Sagrario, y dedicación del templo puesto bajo el patrocinio del Señor Justo Juez, en el barrio Huaco de la ciudad de Belén. La misa estuvo presidida por el Obispo Diocesano, Mons. Luis Urbanc, y concelebrada por el párroco, Pbro. Reinaldo Oviedo.
Participaron autoridades municipales encabezadas por el intendente de Belén, Dn. Daniel Ríos, y del Concejo Deliberante, miembros de la Comisión Pro Templo, colaboradores, vecinos del barrio Huaco y de otros aledaños.
Luego de la lectura del decreto episcopal correspondiente, el Obispo bendijo la pila bautismal, que fue estrenada en esa misma Eucaristía con el bautismo de una pequeña, y el agua con la cual aspergió el templo y al pueblo.
Durante su homilía, Mons. Urbanc realizó una catequesis sobre el significado y la importancia de la consagración del altar y la dedicación del templo, indicando que sólo puede ser usado para celebraciones litúrgicas. Asimismo, instó a los pobladores a cuidar este lugar sagrado.
Luego de las Letanías de los Santos, el Pastor Diocesano pronunció la plegaria de dedicación del templo y ungió con el Santo Crisma el altar y los muros del templo. Concluida la crismación, quemó incienso sobre el altar y procedió a la incensación de los fieles. Luego se revistió el altar y continuó la celebración de la celebración del modo acostumbrado.
Después de la Comunión, el Obispo bendijo el Sagrario, donde se reservó el Santísimo Sacramento del Altar.
Tras la bendición final, todos los presentes firmaron el acta que registró este importante acontecimiento para los fieles de esa porción del pueblo de Dios en el Oeste catamarqueño.

Reseña sobre la centenaria imagen
Desde hace un poco más de 100 años, la imagen de Nuestro Señor Justo Juez fue traída por la familia de Dña. Asunción Rasgido desde la ciudad de Jujuy a la ciudad de Belén. Aunque la intención de la familia era visitar a Dña. Mauricia de Pariente, hermana de la mencionada señora, para seguir viaje hacia la ciudad de Buenos Aires, durante su estadía en Belén, uno de los hijos de la primera enfermó gravemente, por lo que fue encomendado al Señor para que recupere su salud, lo que efectivamente ocurrió luego de pocos días.
Restablecida la salud del joven, la familia decidió continuar viaje hacia el destino original, pero aunque tres veces se repitió el intento, la familia no pudo proseguir viaje a causa de la crecida de los ríos de la zona, entendiendo por ello las piadosas personas involucradas en el asunto que todo ello era manifestación de la soberana voluntad del Señor, quien quería quedarse en tierras belichas, por lo que al fin se decidió dejar la sagrada imagen al cuidado de la Dña. Mauricia de Pariente. Ella dispuso en su casa un lugar digno para que funcione como oratorio donde se conservara y venerara la sagrada imagen, lo que dio lugar a que luego comenzaran a celebrarse fiestas patronales los días 9 de agosto de cada año, que congregaban en el lugar a familiares, vecinos y amigos de la familia.
Con el paso del tiempo y el resguardo de la limosna que aportaban las personas devotas, se logró comprar un terreno junto a la casa de la familia Pariente para construir una capilla. Luego de una grave enfermedad, Dña. Mauricia de Pariente falleció en el año 1984, no sin antes encomendar el cuidado del “Patrón”, como ella solía llamar a la sagrada imagen, a su amiga y vecina, Dña. Gregoria Miranda.
En el año 1997 se formó una comisión pro templo para comenzar la construcción de la capilla, siendo su presidente Dn. Antonio Pariente, vicepresidente Dña. Lila Castro de Aibar y secretaria Dña. María J. Acosta de Ahumada.
Con la colaboración de comerciantes, instituciones y pueblo en general, en 1999 se comenzó con la construcción, la cual culminó en 2001, siendo inaugurada la capilla el día 9 de agosto de dicho año por el párroco, Pbro. José Díaz.
A partir de entonces se desarrolla en el sagrado recinto una gran actividad litúrgica y catequística, extendiéndose su influjo incluso en el ámbito social del barrio Huaco, en la ciudad de Belén, para lo que es de gran utilidad el salón comunitario inaugurado el 21 de abril de este año.