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El Obispo bendijo y entronizó una imagen del Corazón de Jesús en el Centro Integral “La Sala”

Esta mañana se llevó a cabo la inauguración del Centro Integral Terapéutico “La Sala”, que se pudo cristalizar a través de un convenio de mutua colaboración entre la Municipalidad de San Fernando del Valle de Catamarca y el Obispado de Catamarca, que cedió el predio ubicado en la localidad de Sumalao, departamento Valle Viejo.
El Obispo Diocesano, Mons. Luis Urbanc, participó de la ceremonia, que contó con la presencia del Ministro del Interior y Transporte de la Nación, CPN Aníbal Florencio Randazzo; la Gobernadora de la Provincia, Dra. Lucía Corpacci; el Vicegobernador, Dr. Dalmacio Mera; el Intendente de San Fernando del Valle de Catamarca, Lic. Raúl Jalil; la Ministra de Salud, Dra. Noemí Villagra, entre autoridades provinciales y municipales.
En el inicio del acto, el Pastor Diocesano dirigió unas palabras destacando este valioso
aporte para la contención de los chicos, como así también la importancia que tiene la familia en la sociedad. “Agradezco a las autoridades por esta obra que será de gran ayuda para los jóvenes que caen en este flagelo tan grande, que son las drogas”, afirmó.
Asimismo, se refirió al pasaje bíblico que dice que “hay que construir sobre roca firme, y esa roca es Dios. Para recuperar a un chico hay tres cosas necesarias: una comunidad que lo contenga, porque estos chicos necesitan mucho amor, comprensión, paciencia, y la mayoría no tiene una familia que lo acompañe; la oración y la confianza en Dios, que es el único que me ayuda realmente a salir adelante; y el trabajo. Oración, trabajo y una comunidad”, remarcó.

Por su parte, en el día en que la Iglesia celebra la Solemnidad del Sagrado Corazón de Jesús, el Obispo entronizó una imagen en el Centro Integral, “para que puedan encomendarse al Señor y pedirle un corazón misericordioso, paciente y semejante al de Jesús, que ama y acoge a cada joven”, expresó Mons. Urbanc, quien luego participó del corte de cintas y bendijo las instalaciones.
La habilitación de este espacio constituye una contribución concreta de la Iglesia de Catamarca en orden a aunar esfuerzos para ayudar a las personas que son víctimas de las adicciones.

Para ello, el Obispado local puso a disposición de los responsables del centro más de 3 hectáreas, que incluye la casa, que fue recuperada y puesta en valor, con adaptaciones propias para este fin, por parte del municipio capitalino, y parcelas donde pueden desarrollar actividades agroganaderas y de oficios, como albañilería, electricidad, carpintería, entre otros, para brindarles capacitación laboral a los hermanos que sufren las adicciones, en orden a la promoción de la persona humana, razón de ser de este esfuerzo mutuo.