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Una obra de misericordia en el cierre del Año Jubilar

La Diócesis de Catamarca entregó la
casa para la recuperación de adictos

En la culminación del Año Jubilar de la Misericordia, propuesto por el Papa Francisco, la Diócesis de Catamarca entregó a la Pastoral de Adicciones la casa destinada a la recuperación de personas con adicciones, que estará a cargo de la Comunidad Cenáculo.
La obra, que comenzó el 15 de enero de este año, fue realizada con el aporte del Santo Padre en un predio donado por el Obispado de Catamarca, ubicado en el puesto Los Molles, distante a 2 kilómetros y medio campo adentro, antes de llegar a la caminera de El Rodeo, en el departamento Ambato.
Desde la Administración Diocesana informaron que el monto total de la obra fue de $ 1.486.479,25, de los cuales el Papa Francisco donó un millón de pesos. También fue importante el aporte del Gobierno Provincial, que se hizo cargo de la instalación eléctrica en su totalidad, tanto en mano de obra como en materiales. 
La entrega formal de las instalaciones se llevó a cabo el lunes 14 de noviembre en el Salón Vicario Segura de la Catedral Basílica y Santuario de Nuestra Señora del Valle. Participaron del acto, el Obispo Diocesano, Mons. Luis Urbanc, el Administrador Diocesano, Pbro. Héctor Salas, el
Responsable Diocesano de la Pastoral de Adicciones, Pbro. Antonio Bulacio, y los representantes de la Comunidad Cenáculo,  Davide Giraldo y Rafael Parera, quienes rubricaron el acta de finalización de la obra, acompañados por miembros de la Pastoral de las Adicciones, colaboradores del grupo Amigos de Cenáculo y padres de jóvenes recuperados.
En la oportunidad, el Pastor Diocesano agradeció el trabajo realizado, ofreciéndolo especialmente como un regalo de la Diócesis de Catamarca en este Año de la Misericordia, y presidió un momento de oración.
El momento fue propicio para escuchar los testimonios de familiares y miembros de la Pastoral, quienes se manifestaron muy esperanzados con esta obra en Catamarca y con muchas ganas de ponerse al servicio.
De esta manera, la Iglesia catamarqueña trae a las tierras de la Virgen del Valle la acción que viene realizando a favor de hermanos con adicciones fuera del territorio diocesano.
Al respecto, el Padre Bulacio manifestó que la Pastoral de Adicciones “viene trabajando desde hace seis años con chicos que cayeron en las drogas. Actualmente contamos con 16 en la Comunidad Cenáculo, 13 de
ellos están Buenos Aires, dos en Perú y uno en Brasil. También hay otros 15 jóvenes preparándose para el ingreso a estas comunidades”.
Asimismo, el sacerdote estimó que la casa de El Rodeo estará en funcionamiento el año que viene y el servicio que allí se brindará será gratuito. Se trata de una obra de fe y amor, que ayuda a encontrar el sentido a la vida.  “La Comunidad Cenáculo trabaja basada en tres pilares fundamentales: oración, trabajo y vida comunitaria. Es una bendición de Dios, en este Año de la Misericordia, poder hacer nuestro aporte para sanar a estos jóvenes en su cuerpo y en su alma, ayudándolos a encontrar el sentido de la vida”, afirmó el sacerdote, quien está dedicado a esta labor con un grupo de voluntarios.
A través de este proyecto, las personas afectadas por este flagelo pueden restablecer sus vidas sólo con la fuerza de la oración y el trabajo, mediante la acogida gratuita y el servicio hacia aquellos que, por la droga, viven una situación de confusión.
La comunidad propone un estilo de vida simple, familiar, basado en el redescubrimiento de la oración, del trabajo (“ora et labora”), de la amistad verdadera, del sacrificio y de la fe en Jesús, vividos como dones esenciales. De esta forma se busca encontrar el sentido a la vida.

La Comunidad Cenáculo: Historia
La Comunidad Cenáculo nació el 16 de julio de 1983, fiesta de Nuestra Señora del Carmen, en la colina de Saluzzo (Cuneo, Italia), por iniciativa de Rita Petrozzi (Madre Elvira). Después de años de espera y oración, Madre Elvira recibió las llaves de una casa abandonada, que abrió para acoger a aquellos jóvenes, que veía vagar tristes y desilusionados por las calles ante las falsas propuestas del mundo, drogados y perdidos. Comenzó esta “aventura” sin seguros materiales, pero con la única gran certeza de la fidelidad de Dios y con la intuición profunda de que lo que buscaban estos jóvenes no era algo, sino Alguien: ¡el rostro del Padre! Eran cada vez más las personas que pedían ayuda, por lo que surgió la necesidad de abrir más casas, primero en Italia y después en diferentes países del mundo. Se abrió así, de par en par, un horizonte misionero inesperado y nunca programado. Con el pasar de los años, se formó un grupo de personas de varios países que, sostenidas por el mismo carisma inspirador, caminaban juntas “de las tinieblas a la Luz”. La primera aprobación de la autoridad eclesiástica como asociación de fieles tuvo lugar en la fiesta de Pentecostés de 1998. El 16 de julio de 2009, el Consejo Pontificio para los Laicos decretó el reconocimiento de la Comunidad Cenáculo como asociación internacional de fieles.

La casa en Argentina
El 8 de diciembre de 2005 -día en que se celebra la Inmaculada Concepción de María- la Comunidad Cenáculo abrió su primera casa en la Argentina: Fraternidad "Nuestra Señora de Luján" en Pilar, con la presencia de su fundadora Sor Elvira.
El 8 de diciembre de 2012 fue abierta la casa en Mercedes, provincia de Buenos Aires.

Estilo de vida

La espiritualidad de la Comunidad es profundamente eucarística y mariana. Se alternan en la jornada momentos de oración (Rosario, Adoración Eucarística, Liturgia de las Horas), de trabajo, compartiendo la vida delante de la Palabra de Dios y de los hermanos, de juegos, de fiesta.