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domingo

Una multitud peregrinó hasta la Gruta de la Virgen en el inicio de la Semana Santa

El Obispo exhortó a los fieles a “encontrarle su sentido profundo de la pasión del Señor y vincularlo a nuestra vida presente”.

El sábado 28 de marzo, vísperas del Domingo de Ramos, se concretó la tradicional Peregrinación del Pueblo de Dios, que convocó a miles de fieles, dando inicio a la Semana Santa. La marcha partió desde la Plaza del Maestro y finalizó en la Gruta de Choya, con la Santa Misa presidida por el Obispo Diocesano, Mons. Luis Urbanc.
La tarde soleada permitió la participación de muchas familias, adultos, jóvenes, niños de todas las edades y abuelos, acompañados por el Señor Obispo y los sacerdotes.
Durante el recorrido se rezó el Vía Crucis y se reflexionó sobre la Carta Pastoral del Obispo con ocasión del Año Diocesano de los Laicos.
Grupos juveniles parroquiales y Servidores Marianos asistieron a los peregrinos; mientras  los sacerdotes confesaban y el grupo Yanai animaba con el canto.
En el arco de ingreso a la Gruta de la Virgen del Valle, el Pastor Diocesano bendijo los ramos
y se escuchó la Palabra de Dios. Desde este punto caminaron hasta la explanada de la Gruta, donde se celebró la Santa Misa.

Encontrar el sentido profundo de la pasión del Señor
Durante su homilía, Mons. Urbanc dijo que los cristianos debemos “encontrarle su sentido profundo de la pasión del Señor y vincularlo a nuestra vida presente”, enfatizando que “el misterio de la cruz debe ayudarnos a descubrir el sentido de nuestras cruces y darnos fortaleza para perseverar. Pero, sobre todo, el misterio de la cruz debe enseñarnos lo que es amar de verdad, o la verdad sobre el amor”.
En otro tramo de su predicación se dirigió a los laicos, manifestando que “en esta Semana Santa no pierdan de vista que ustedes, queridos laicos, son los destinatarios de todo el quehacer pastoral de la Diócesis en este año a fin de que redescubran su vocación y misión en el mundo y en la Iglesia”.

También recordó que “en comunión con toda la Iglesia, celebramos el Año de los
Consagrados y Consagradas, quienes, como toda vocación, proceden del ámbito laical, de manera que es allí donde se debe valorar y promover este estado de vida para bien del mundo”.
Asimismo, expresó que “este año es muy importante para la Patria, pues en octubre una gran parte de la ciudadanía, tendremos que elegir a aquellos gobernantes que reúnan las condiciones humanas y cristianas que redunden en bien de todos, sin excluir a persona alguna”.


TEXTO COMPLETO DE LA HOMILIA

Queridos Hermanos:
                                       Como lo venimos haciendo desde hace unas dos décadas, también hoy hemos peregrinado en clave penitencial desde la plaza del maestro hasta este tierno hogar de la Virgen del Valle.
                Antes de proseguir quiero destacar que hoy la Iglesia Católica celebra agradecido a Dios el nacimiento de la gran doctora y mística de la Iglesia, santa Teresa de Ávila. Le pidamos a ella que interceda por nosotros para que percibamos más en profundidad el misterio de la Redención y que proyectemos nuestra vida desde esta verdad de fe como ella supo vivirlo y expresarlo poéticamente a través de sus muchos escritos… 
                Sobre el sentido de la peregrinación de Jesús hacia Jerusalén decía el Papa Benedicto XVI en su homilía del Domingo de Ramos del año 2011: “Es un camino hacia la altura de la Cruz, hacia el momento del amor que se entrega. El fin último de su peregrinación es la altura de Dios mismo, a la cual él quiere elevar al ser humano”.
            El tema de la pasión de Cristo es dominante en este día pues la procesión de los ramos nos dispone para ingresar en ella. Necesitamos apropiarnos, de algún modo, este misterio de la pasión del Señor, encontrarle su sentido profundo y vincularlo a nuestra vida presente. Por tanto, el misterio de la cruz debe ayudarnos a descubrir el sentido de nuestras cruces y darnos fortaleza para perseverar. Pero, sobre todo, el misterio de la cruz debe enseñarnos lo que es amar de verdad, o la verdad sobre el amor.

La primera lectura nos invita a la escucha, actitud propia del discípulo, pero incluye también la aceptación de los acontecimientos. El siervo no sólo habla y escucha, sino que también padece sin huir, confiando en el Señor. Es una clara invitación a involucrarnos con la pasión de Jesús prefigurada en los sufrimientos del Siervo.
También la segunda lectura nos presenta el camino de Jesús, su abajamiento y su obediencia hasta la muerte, como modelo a imitar con nuestro querer, pensar y sentir…

En esta Semana Santa no pierdan de vista que ustedes, queridos laicos, son los destinatarios de todo el quehacer pastoral de la Diócesis en este año a fin de que redescubran su vocación y misión en el mundo y en la Iglesia, y para que obren según el ejemplo que nos dejó este Siervo Sufriente, Jesucristo, el Enviado del Padre.
También, en comunión con toda la Iglesia, celebramos el Año de los Consagrados y Consagradas, quienes, como toda vocación, proceden del ámbito laical, de manera que es allí donde se debe valorar y promover este estado de vida para bien del mundo.
Este año es muy importante para la Patria, pues en octubre una gran parte de la ciudadanía, tendremos que elegir a aquellos gobernantes que reúnan las condiciones humanas y cristianas que redunden en bien de todos, sin excluir a persona alguna.
Y, por último, vayamos disponiendo nuestros corazones para participar desde ya en el XI Congreso Eucarístico Nacional, en Tucumán, del 16 al 19 de Junio de 2016… Que la meditación del Misterio Pascual nos ayude a valorar más y mejor la gracia de la Eucaristía, memorial del mismo, para que todos los hombres tengan Vida Plena en Él.

                Bendita y alabada sea la Pasión y Muerte de Nuestro Señor Jesucristo. Y los dolores de su Santísima Madre.